
“¿Cuántas cosas las dejamos para después? Y después ya no tenemos tiempo” EL TIEMPO Julio César Soto Moreno El inexorable paso del tiempo, sí ese mismo que todo acomoda o arrastra a su paso, dependiendo del punto de vista del espectador; algunas veces nos mece como frágiles espigas de trigo que danzan al vaivén de la brisa otoñal; otras veces nos doblega cual furioso vendaval, intentando a toda costa poner a prueba todas nuestras capacidades y que saca, con base en estas embestidas, una versión mejorada de nosotros mismos o, por lo menos, con un pensamiento distinto después de navegar en sus inmensurables aguas. Es ese tiempo que deja huella, que marca la existencia, surcos, profundos en algunas veces, como cicatrices indelebles, quedan plasmadas en la piel, demostrando la experiencia generada en el caminar de la vida; todos estamos expuestos a su alcance quedando exiguos ante su inmensidad; ganamos sabiduría, perdemos vitalidad, ganamos experiencia, perdemos...