"Temo no ser. Temo el vacío mudo que absorbe, sin piedad, toda memoria" DAME VIDA ETERNA Por: Ian Báez Palazuelos Atiza en mí la noche su reproche, y un pánico infeliz muerde mi pecho; la muerte, erguida en su marmóreo lecho, vigila mi temblor desde la noche. Su sombra cae, glacial, sobre mi sien, y siento su decreto inexorable. Me nombra con un gesto impenetrable la dueña del misterio y del desdén. Es esta angustia un látigo encendido, un rudo centinela de mi afán; mi espíritu, sediento de un mañana, resiste, aunque agotado y oprimido. Quiero arrastrarme hacia la vida eterna. Arrastrarme en el lodo de lo humano, con uñas que se quiebran en la tierra y un ruego ardiente, férvido, sobrehumano. Quiero aferrarme al límite del día, ser lámpara afligida que no muere, ser fuego que en su niebla aún se prefiere vencido, sí, más nunca en cobardía. ¡Qué fúnebre es la máscara de muerte! ¡Qué helado su esplendor, qué infame el yugo con que atenaza al hom...