“El que lee mucho y anda mucho, ve mucho / Y sabe mucho… MCS” ¡Señor mío! Hoy es el Día y no leí ni escribí María Luisa Álvarez Piña Cómo fue posible entretenerme en otras cosas Y olvidarme sin querer queriendo En este día tan especial, tan histórico Tan humano, tan bello, tan acogedor Tan sublime adentrando al contexto del autor Tan solo tengo estas poquitas palabras pa´ recordarme que hoy es el Día Internacional de Libro y derecho de autor Que sin William Shakespeare con Romeo: Pero, ¡silencio!, ¿qué resplandor se abre paso a través de aquella ventana? ¡Es el Oriente y Julieta, el sol! ¡Surge esplendente sol y mata a la envidiosa luna, lánguida y pálida de sentimiento porque tú, su doncella, eres más hermosa que ella! ¡Sí! Reniego sola y culpo a la Distracción que ocupo mi mente en asuntos Sin sentido, alejada del olor de cada página. Que sin Miguel de Cervantes n...
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"Armando Fuentes Aguirre Catón expresó:” Yo he estado en cinco universidades, en las universidades poco se aprende, se aprende más en los libros que uno lee por placer y no por obligación” LOS TÍTULOS Y EL HOMBRE DE LIBROS Adán Lorenzo Apodaca Félix A propósito del día mundial del libro, celebración que la UNESCO decretó el 23 de abril de 1995, en este escrito, quiero sumarme a los festejos con una reflexión y una declaración: la primera, la reflexión, es referida a los títulos de los libros. La segunda, así como los hombres se declaran hombres de fe, yo me declaro hombre de libros y trato de justificar esa declaración con algunos argumentos que pueden ayudar a la reflexión. Con los libros se pueden hacer muchas cosas, hasta el amor, sostuvo en alguna ocasión Mario Vargas Llosa, yo solo deseo destacar que una persona que disfruta de los libros debe sumarse a los festejos por este importante acontecimiento. En las circunstancias actuales, con conflictos de distinta naturaleza...
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“Oh Lomita bella, cumbre de la ciudad / con tus candados guardando promesas / eres refugio de paz y libertad / donde el tiempo se olvida y el alma regresa” ¡OH, QUERIDA LOMITA! Manuel Montes Y míralos allí, como hormigas obreras, entregados al pulso veloz del día, siempre corriendo entre calles y aceras, sin notar que la vida también es poesía. Tan fresco el viento rozando mi pelo, me invita a soñar, a saltar y volar, mis miedos se alejan, ligeros en vuelo, y el mundo allá abajo se empieza a calmar. Oh Lomita bella, cumbre de la ciudad, con tus candados guardando promesas, eres refugio de paz y libertad, donde el tiempo se olvida y el alma regresa. Los culichis te llevan muy dentro del pecho, como un secreto que no han de soltar, y desde tu cima, tan cerca del cielo, el mundo es pequeño… y yo puedo volar.
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“Nosotros no teníamos nombres, vivíamos entre las sombras proyectadas en las paredes viejas. Sin reclamar, irreales, atrapados como espectros” LA CASA DE LOS HUESOS Yazmín Lares Salazar Mi casa era un cascarón vacío, cuatro paredes que delimitaban un espacio, moldeándose para cerrarse en nosotros y atraparnos dentro. Mi padre, un nahuali que cambiaba de forma, estiraba su piel hasta cubrir la plenitud del espacio. Sentíamos su presencia, silenciosa y juzgadora, respirando en nuestras nucas como si se tratase de un león a punto de devorar a su presa. Sus colmillos se clavaban sobre mí, transfiriendo el veneno que entraba a mi sistema e infectaba todo lo bueno que pudiese haber germinado en mi interior. Mi madre era un huracán que se movía por la casa, destruyendo cosas a su paso con pasividad y desapego. Sus lágrimas caían sobre el duro suelo, agitando a los ancestros y ahogándonos. Dentro de la sala nos reuníamos cada noche como una parodia de la familia normal, sen...
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"Y en medio de aquel silencio que sólo yo podía escuchar, lo entendí" ME QUEBRANTÉ A MÍ MISMO Manuel Montes Esforzándome por ver, el único ojo que podía mantener abierto me hacía sentir que pronto se me desprendería de la cuenca. Mi casco estaba demasiado apretado, y el hueco por donde miraba parecía encogerse cada vez más. Un espeso líquido escurría por mi frente; no sabía si era sudor o sangre. Mis piernas apenas me sostenían. Una ola de miedo, coraje, dolor e impotencia me invadía. Volví en mí, consciente de la situación. Gritos de dolor y batalla resonaban por todo el campo, casi opacando el chillido constante en el lado izquierdo de mi cabeza. El ambiente era asfixiante. La tierra se agitaba por todas partes. El olor a óxido, sangre y desechos de los caballos me revolvía el estómago, y la repentina neblina me hacía querer desgarrarme por dentro. La espada —como si fuera parte de mi cuerpo— seguía en mi mano. Era lo único que me daba seguridad....
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“El patio del abuelo / antes lleno de risas / ahora, silencio” MI PRIMER INTENTO DE ESCRITURA Yazmín Lares Mi primer intento de escritura fue a los 9, un haiku mediocre nacido por una disculpa. Había tirado el café del abuelo en su periódico y ya no lo pudo leer. Aún recuerdo todavía las palabras tan simples, escritas con una mano temblorosa y en una hoja de papel mal recortada se leía; El patio del abuelo antes lleno de risas ahora, silencio. Mi abuelo lo leyó y soltó una carcajada genuina, me acarició los cabellos de manera que parecía más a esas caricias que se le dan a un perro, y guardó el papelito en su billetera. No me dijo nada, pero entendí que le había gustado pues me dejó estar de metiche mientras arreglaba un abanico. Nunca pensé que ese pequeño accidente me diera la entrada a lo que luego se convirtió en mi refugio. Escribir para mi no era una distracción, sino una manera de expresarme ya que pasaba mi tiempo más sola que con los otros niños del ba...
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“El agua no tiene prisa, pero nunca se detiene. Es como la poesía que recitamos: fluye y cambia el lugar por donde pasa” LO QUE NO FUE ESCRITO Manuel Montes Riverito y Riverita eran una pareja de duendes jóvenes, como de unos 5 mil años. Ambos disfrutaban de sus tardes en lo profundo de un bosque de su pueblo llamado Tamazula. En el centro de dicho bosque se encontraba un árbol inmenso que daba sombra a los demás. Solían escaparse de sus estudios sobre la naturaleza que recibían en hongos gigantescos. Recitaban poesía en las raíces de aquel frondoso árbol gigante, en donde compartían sentimientos y sueños que enriquecían la cultura de ambos. Observaban con tranquilidad lo que sucedía sentados en el césped verdoso: personas corriendo por un senderito, familias sentadas sobre una manta almorzando, aves tocando su bonita sinfonía y una corriente lejana de un río. Riverito, con curiosidad, preguntó a Riverita: —Oye, bonita, ¿qué tal si buscamos ...