“Ahora entiendo que no todo lo que se va, se pierde, porque hay presencias que no necesitan quedarse físicamente para seguir existiendo” EL HUMO ENTRE MIS OJOS Celeste Giselle Quintero Plata El humo del cigarro siempre me pareció algo pasajero, algo que aparece, flota un instante y se pierde, como si nunca hubiera estado ahí, nunca pensé que algo tan efímero pudiera quedarse de verdad en alguien. Mi papá fumaba mucho, no era un detalle pequeño, era parte de él, pues su presencia venía acompañada de ese olor: fuerte, constante, imposible de ignorar. No olía a colonia cara ni a jabón recién usado, el olía a cigarro, y aunque muchos podrían decir que era desagradable, para mí era otra cosa, era hogar. Ese olor estaba en su ropa, en sus manos, en el aire que quedaba después de que salía de un cuarto, estaba en los abrazos, en los momentos cotidianos, en los silencios compartidos, a veces ni siquiera hablábamos mucho, pero ahí estaba él, con un Marlboro entre los dedos, dejando que el...