Entradas

Imagen
  “Y ojalá algún día también podamos celebrar por acá en una linda terraza con unas tapas, un pulpo a la gallega y un buen vino disfrutando de las bellas tardes de verano en Madrid"   ¡FELIZ CUMPLEAÑOS PAPÁ!   Lizbeth Frías   ¡Feliz cumpleaños papá! Otro cumpleaños más que te felicito a distancia a través de una pantalla. Aún me sigue pareciendo raro, aún extraño el escándalo de estar todos reunidos y ver como poco a poco van llegando a casa los amigos y la familia, unos llegando de trabajar, otros terminando sus vueltas rutinarias del día a día, pero al final, todos dándose ese momento para, como cada año, estar todos reunidos. ¡Vaya que la vida da muchas vueltas! Nos acostumbramos tanto a estar siempre juntos que creo que hasta llegué a normalizar que sería así para toda la vida, pero hoy es diferente, hoy por ejemplo yo, estoy con mi familia en Europa, Sergio esta con su familia en Jalisco e, incluso, mi mamá quien se supone estaría contigo, ahora tamb...
Imagen
Semana Nacional de Juegos Tradicionales Mexicanos  “¿Juan, vas a salir a jugar?, Paty, Anita, ya vamos a comenzar ¡apúrense!; Doña Martha, ¿deja salir a jugar al Alfredo?"   “LOS QUEMADOS”   Julio César Soto Moreno   Recuerdo las calurosas tardes de verano, allá por los años 1980, cuando las empedradas y estrechas calles del rancho se convertían en un campo de batalla, los combatientes éramos los niños y niñas de la cuadra. Después de llegar de la escuela, comer, hacer la tarea y reposar un buen rato, empezaba la convocatoria casa por casa, - ¿Juan, vas a salir a jugar?, Paty, Anita, ya vamos a comenzar ¡apúrense!; Doña Martha, ¿deja salir a jugar al Alfredo?, el Pedro salió sin que lo buscáramos, ya solamente faltan Judith y Alejandrina, alguien que vaya a su casa a avisarles -. Éramos ocho chiquillos de más o menos la misma edad, los que casi siempre nos juntábamos para empezar la batalla, el juego preferido era “los quemados”, un juego de pura estrategia, movilida...
Imagen
8 de agosto, Día Internacional del Gato “Y, aunque cada quien tenga su propia manera de entender la felicidad, yo ya encontré la mía; soy tuya y de mi gato" MI GATO Y TÚ   Marité Ibarra   ¡Veo a mi gato y parece que te estoy viendo a ti! No sé cómo explicarlo, pero son tan parecidos. Tiene esa mirada profunda con la que desnudas mis pensamientos y descubres que soy mujer solo para ti. Cuentas con ese misterio que encierra tu mágica presencia. Haces que me intimide y entonces aprovechas todas mis debilidades; me convierto en presa fácil para mi felino cazador. Me dejo seducir por el encanto de tus manos, tan suaves como la pelusa de mi gato. Haces que pierda el control de mi mesura y me convierto en lo que quieras que sea. En esos momentos solo miro a mi gato, que parece espiarnos; se queda callado y pensativo cuando jugamos al amor. Estando entre tus brazos soy la persona más feliz de mi reino, pero cuando tú no estás en casa y empiezo a extrañarte, mi gato, con ...
Imagen
8 de agosto, Día Internacional del Gato “Ya no era sólo un gato que sabía leer; era el faro que había encendido la chispa de la creación en cientos de corazones educadores UN GATO QUE SABÍA LEER José Manuel Frías Sarmiento Con ayuda de una Inteligencia Artificial desconocida Érase una vez, en los campos alfombrados de siembras de El Aguaje, sindicatura de Pericos, Mocorito, en Sinaloa, había un gato de ojos oscuros llamado Felisardo. A diferencia de otros felinos rurales, más ocupados en cazar ratones entre las pacas de maíz, Felisardo pasaba los días aguzando el oído cuando los hijos de los jornaleros leían sus libros escolares en voz alta. El crujido de las páginas le provocaba un ronroneo profundo, un deseo ardiente de descifrar aquellos símbolos negros que contenían mundos enteros. Una madrugada, empujado por una curiosidad indomable, Felisardo se coló en la plataforma de un camión de redilas que transportaba hortalizas hacia Culiacán. El viaje fue...
Imagen
Semana Nacional de Juegos Tradicionales Mexicanos “Recuerdo que la primera vez hice la rueda y metí las canicas al centro, les gané.   Ellos no sabían ni cómo acomodar los dedos para tomar la canica y aventarla"   LOS JUEGOS DE MI NIÑEZ   María Madrid Zazueta   Esta calle es testigo de todo lo que nos acontecía en la infancia, lo mismo que esta colonia donde mi familia y mis amigos fueron cómplices de tantos y tan diferentes juegos y aprendizajes que obtuve, sobre todo la destreza motora que adquirí. Al igual que yo, todos éramos delgados. Alguno por ahí era “gordito”, no gordo, sólo gordito o gordita. Pero muy ágiles. Sin ponernos de acuerdo salíamos a la calle a la misma hora. Sin que hubiera un horario fijo, realizábamos las actividades cotidianas más o menos a la misma hora en nuestros hogares. Así salíamos a la calle a hacer lo que mejor sabíamos hacer: jugar. En mi familia y en la cuadra, por lo general, compartíamos los mismos juegos varones y mujere...
Imagen
“Esa historia la deberían de contar el creador de este Blog o mi marido que fueron quienes se encargaron de dicha sorpresa, pero ya puedo imaginar yo que sencillo no ha de haber sido"          EL QUE NO APORTA NO VA Una boda en Madrid   Lizbeth Frías   Cómo no se me había ocurrido hablar sobre las bodas españolas, si hay tanto que contar. El otro día, en un comentario del Blog, me preguntaron sobre cómo eran las fiestas y las bodas en Madrid, y a ver, la realidad es que a fiestas fiestas, no he ido a ido a ninguna la verdad; y ahora, pensándolo un poco, aquí no suelen hacer tantas fiestas como nosotros en México, que nos inventamos cualquier pretexto para organizar la pachanga. Es decir, fiestas como por un cumpleaños, un shower, un baby shower, o las típicas fiestas o reuniones, que más bien sí son fiestas, porque hay música, comida, mucha gente y eso al menos para mí es la definición de “fiesta”; pues bien, te digo, fiestas por un...
Imagen
"Escribir lo que se lleva adentro es un ejercicio de autodescubrimiento, realismo, enfrentamiento, confrontación y locura"   CÓMO ESCRIBIR LO QUE SE LLEVA DENTRO   Marité Ibarra   Escribir sobre uno mismo no es cualquier cosa. Implica enfrentarse a zonas que rara vez miramos con honestidad. Hay sentimientos tan escondidos y retorcidos que apenas sabemos nombrarlos. Por ejemplo, descubrir cuál es tu verdadero nombre. No el que llevas desde siempre, sino aquel con el que realmente te identificas. Tratar de descifrar quién eres en verdad es como mirarte al espejo durante varios minutos e intentar no volverse loco. No es fácil entender nuestra constitución emocional. Es igual a intentar encontrar la divina proporción entre el agua, el café y el azúcar, y como resultado obtener un sabor exquisito. Además, documentar nuestra supervivencia a lo largo de los años es un ejercicio fabuloso. Contar la otra versión de ti que no conocen. Esa que asusta, la que no es agra...