“Los hermanos aparecen cuando la vida golpea más fuerte, cuando todo parece derrumbarse y cuando uno siente que ya no puede más" TRANQUILO, HERMANO, YA ESTOY AQUÍ… Y VINE PARA APOYARTE Manuel Montes Teníamos años sin hablarnos como aquellos que se ven todos los días. Teníamos tiempo sin saludarnos genuinamente como dos personas que se consideran hermanos. Sin embargo, las cosas suceden por algo, y hoy me da alivio saber que pude estar ahí para apoyarte cuando más lo necesitabas. Durante el tiempo que estuvimos inmersos cada quien en su propio mundo, hubo momentos en los que sentí mucho tu ausencia. Yo tenía la costumbre de que, cuando no había nada que hacer, simplemente llegar a tu casa como si también fuera la mía. Extraño esos domingos asoleados donde, a la una de la tarde, el calor hacía pesado el día y nosotros solo pendejeábamos debajo del almendro, hablando de cualquier cosa y de nada al mismo tiempo, sin que nuestras conversaciones tuvieran...