“Tenía un color con matices dorados, un color cálido, terroso y elegantioso, por eso los ratones babeaban por ella”
VALERINA CAPUCHINA
Marité Ibarra
El
escenario estaba listo, los ratones estaban muy emocionados, eufóricos, más
bien diría yo, en espera de ese gran show en la vieja bodega de semillas. Los
guardianes asignados estaban vigilando valientemente, para que no aparecieran
Nocturno ni Bolita de nieve, gatos criminales que le hacían la vida imposible a
estos ratones bodegueros.
Las
luces de las luciérnagas alumbraban tenuemente el lugar, ambiente a media luz,
¡todo era perfecto! Así era presentada la gran ratoncita, la hermosa bailarina
de Ballet, elegante y sofisticada, única en su especie. No era cualquier
ratona, ésta era distinguida y con clase, delicada y frágil, era el sueño de
todos los ratones, cada ratonera tenía posters de Valerina, y por su parte las ratonas,
la admiraban y deseaban ser tan hermosas como ella, y en esa radiante atmósfera
que se creó en esa vieja bodega, hizo su presentación la encantadora: “Valerina Capuchina”.
La Gran
Compañía de Ballet la había llevado a la bodega de esa ciudad, pues andaba de
gira artística, y estos ratones tan entusiasmados, habían preparado el lugar
para que la presentación de Valerina, fuera todo un éxito.
Esta
ratoncita era realmente hermosa y fina, con pelaje suave y aterciopelado, de
color capuchino, como un delicioso café preparado con una espumosa leche
mezclada suavemente, tenía un color con matices dorados, un color cálido,
terroso y elegantioso, por eso los ratones babeaban por ella.
Valerina
se presentó en esa bodega, y las luciérnagas hicieron un excelente papel
alumbrando el lugar, ¡pues cómo no si habían cobrado demasiado por el evento!
Pero bueno, todo valía la pena para poder contemplar en vivo y a todo color a
Valerina Capuchina.
El
momento fue impactante cuando comenzó a bailar delicadamente las hermosas obras
de “El Lago de los Cisnes”, después “El Cascanueces”, luego “Giselle” y así la presentación
avanzaba, la noche estaba increíblemente bella con destellos luminosos, con una
cautivadora brisa invernal. Y la música, ¡Aaah! la música era simplemente sensacional, pero sobretodo
los movimientos tan sofisticados de Valerina, sus giros y piruetas hechizaban como la luna llena de ese
esplendoroso momento. Las clásicas melodías resonaban en toda la bodega, las luciérnagas
también quedaron embelesadas cuando vieron bailar a Valerina Capuchina, y qué
decir de los ratones guardianes, éstos quedaron idiotizados al ver la sublime
danza de esta linda ratoncita color capuchino.
Todo
iba de maravilla, hasta que de repente, ellos llegaron … Los ratones guardines,
habían cedido a los encantos de Valerina, y no se dieron cuenta de la presencia
de Nocturno y Bolita de Nieve, hasta que los escucharon ronronear detrás de sus
grandes orejas. Los guardianes quedaron paralizados de miedo, pero éstos fueron
ignorados, porque los gatos curiosos, querían ver qué era lo que estaba pasando
en la bodega, así que sigilosamente, se asomaron por unos hoyos de la cortina y
vieron a Valerina Capuchina bailar con su espejeante leotardo lleno de
lentejuelas y su tutú rosado, usando delicadas zapatillas y un peculiar listón
amarrado en su cabeza, ¡ella misma parecía un regalo! Tanto Nocturno como
Bolita de Nieve, quedaron sorprendidos y anonadados cuando la vieron bailar, ni
siquiera pudieron parpadear, por eso no hicieron alboroto alguno, sino que
siguieron viendo el show hasta el final, mientras los guardianes seguían
desmayados por el gran susto.
Entonces
estos mininos astutamente planearon hacer un inesperado movimiento: ¡raptar a
la hermosa ratoncita! En cuanto terminó
el espectáculo los fans de Valerina corrieron al centro del recinto para que
les firmara autógrafos y tomarse fotografías con ella, en eso estaban
entretenidos, cuando de repente de un gran salto, ¡Nocturno se hizo presente en
el centro de la pista! y sacando sus afiladas garrillas, asustó a todos los
ratones que salieron despavoridos del lugar.
En
medio del gran caos, los ratones locales y los de la Gran Compañía de Ballet
trataban de proteger a toda costa a Valerina y llevársela rápido a un lugar
seguro, pero en eso apareció Bolita de Nieve por detrás de la carpa e impidió
el escape, rápidamente agarró a Valerina con su hocico, pero sin hacerle daño
alguno, la sacó de la bodega. Nocturno,
al darse cuenta de que su compañero ya la tenía en su poder, se fueron con Valerina,
¡¡los desgraciados gatos la habían secuestrado!!
Estos
mininos se llevaron a Valerina Capuchina a su guarida y la encerraron en una
jaula de pájaro, sacaron el esqueleto del pajarito que se habían comido, y la
metieron a ella.
Todas
las noches la hacían bailar obligadamente, y los gatos encantados viendo el
show gratis, así fue durante tres meses ininterrumpidamente, hasta que un día
Nocturno y Bolita de nieve se enfadaron, ya habían visto todo el repertorio
artístico de la ratoncita, una y otra vez. Después ya no sabían qué hacer con
Valerina, dejarla ir no iba a ser posible, eso jamás ocurriría, pero ya se
habían aburrido de ella, así que a los gatos se les prendió el foco: ¡harían
negocios con la ratoncita! Decidieron hacer su propia compañía de ballet, y
andar de gira con Valerina, y así sacar provecho de la situación.
Los
gatos con esa idea en mente, hicieron lo necesario para abrir su propia
compañía, “Garritas Company”, así la llamaron, y de esa manera comenzaron a
hacer propagandas masivas en distintos puntos de la ciudad, ellos se
convirtieron en los dueños de Valerina Capuchina.
Los
ratones pagaban lo que fuera por ver a Valerina y su nuevo show, los gatos al
ver que poco a poco iban obteniendo ganancias sin igual, más se empeñaron en
explotar a Valerina, bailaba todas las noches, y sin recibir beneficio alguno,
sólo la alimentaban y le hacían nuevos
vestuarios.
Los
gatos hasta eso, eran creativos y la pusieron a bailar otros géneros como el
breakdance, reguetón, rap, entre otros, sus atuendos eran muy llamativos, y los
gatos mismos le enseñaban nuevos bailes, pues eran gatos arrabaleros, que
habían crecido en las bulliciosas calles de la gran ciudad, tenían experiencia
en bailes callejeros.
Valerina
Capuchina estaba sumida en un gran hoyo, no tenía esperanza de que su vida
fuera a cambiar, los gatos la cuidaban tanto y tenían todo controlado, ¡nada se les escapaba! Ahora
Bolita de nieve y Nocturno eran grandes empresarios, y se daban la gran vida
como gatos de negocios, ente lujos y placeres. Se la llevaban en hoteles 5
estrellas y sólo comían en restaurantes con estrellas Michelin. Salmón
salteado, atún ahumado, sardinas fritas, croquetas de pescado, eran sus nuevos
alimentos, también bebían leche tibia endulzada con miel silvestre, bueno, estos
gatos se habían convertido en mininos exigentes y fifís, siempre rodeados de
encantadoras gatitas coquetas.
Las
presentaciones de Valerina Capuchina subieron de categoría, ahora sólo se
presentaba en lugares exclusivos y con gran seguridad, sólo ratones y otros
animales invitados tenían que ser de élite, para poder pagar lo caro que se
habían hecho las entradas para ver a la ratoncita bailarina.
En una
de esas presentaciones, un ratón elegante y sobre todo rico, llamado Remy el
cual vivía en una lujosa mansión, fue a ver el espectáculo premier de Valerina
Capuchina, pero en cuanto la vio quedó enamorado a primera vista, pues la
ratoncita tenía demasiada gracia y belleza combinadas. Así comenzó Remy a
asistir a todas las presentaciones de Valerina con tal de verla una vez más,
hasta que un día ya no pudo y este ratón decidió conocerla, verla de cerca,
hablar con ella, pero no sabía cómo acercarse, así que pensó y pensó mucho.
Ideó demasiados planes; A, B, C, todas las posibilidades contempló, pero era tan
difícil llegar a Valerina, porque tanto Nocturno como Bolita de Nieve habían
contratado alta seguridad para su valiosa ratoncita.
Así que
Remy, luego de pensar tanto, concertó una cita con los gatos, cuando por fin se
la dieron después de mucha insistencia, directamente les propuso una gran
oferta. Les dijo que él quería casarse con Valerina, y que los hijos que
tuvieran serían de la compañía y entrenados para seguir con el legado de su
madre. Además crearían nuevos shows y así “Garritas Company” crecería convirtiéndose
en una empresa consolidada y de gran renombre a nivel mundial, lo cual
supondría grandes sumas de dinero para los ambiciosos y codiciosos gatos, este
era su argumento sin saber que Remi tenía otro plan en mente para liberar por
fin a Valerina. Él era muy calculador e inteligente, lo que les dijo a los
mininos era sólo una parte de su plan original, pero para poder escapar con su
gran amor, tenía que engañar de cierta manera a los astutos gatos, Valerina
desconocía todo esto que se estaba orquestando con su ser.
La
oferta del enamorado ratón no desagradó para nada a Nocturno y Bolita de Nieve,
así que después de hacer un plan de negocios elaborado a largo plazo y hacer un
contrato bien especificado, aceptaron la oferta de Remi. Sólo así le permitieron
acercarse y cortejar a Valerina, la cual estaba sumida en una gran depresión.
Cuando
la ratoncita conoció a Remi, a ella le agradó mucho y pronto también se enamoró
del ratón. Valerina estaba muy entusiasmada porque ya no se sentía sola, ahora
tenía un nuevo propósito en su vida, pero no sabía nada del plan de Remi y todo
lo que había ideado con los gatos. Ella vivía una ilusión, se le veía contenta,
bailaba como nunca, disfrutaba sus shows, deseaba tanto que llegara el día de
su boda y poder ser feliz.
Un día,
ella estaba preparando la decoración de la que sería su casa, cuando buscó a
Remi para pedirle su opinión sobre los colores que usarían para su ratonera, en
ese momento sin querer los escuchó hablar a los tres, pues la puerta había
quedado entreabierta. Estaban hablando sobre las cláusulas del contrato y de
todos los pormenores del mismo, ahí fue cuando Valerina se enteró del plan de
Remi, pero ella escuchó sólo lo malo, se sintió humillada, más utilizada que
nunca y completamente decepcionada de su prometido.
De
repente todos los sentimientos negativos que había dejado atrás le volvieron
pero con mayor intensidad, inmediatamente pensó que había llegado el momento de
partir al cielo de los ratones, pues poco antes de conocer a Remi ya lo tenía preparado,
era una pócima para hacerla dormir y nunca despertar a la cual le puso mucho
cuidado para ser eficaz. Había olvidado dónde la escondió pero pronto se
acordó, así que la sacó y sin más, se la tomó apresuradamente, antes de cambiar
de opinión, antes de escuchar una explicación, antes preguntar a su amado lo
que pasaba, sin pensar en nada más, la bebió y así murió Valerina, así terminó
su infame vida después de haber sido raptada por esos gatos del demonio.
Cuando
Remi la encontró después de una intensa búsqueda, la halló fría y rígida, su
amado se dio cuenta de lo sucedido al leer su pequeña carta donde dio detalles
de su gran dolor y sentimientos rotos y desesperados.
Remi se
sintió tan desolado que también partió al cielo de los ratones. cuando se dejó
ser devorado por el rufián gato de la casa donde vivía, él también deseaba
escapar, pero solo no, quería irse con su amada Valerina Capuchina. Y Nocturno
y Bolita de Nieve, al ver su ruina inminente, huyeron rápidamente, pero al no
conocer bien esa enorme ciudad donde estaban, pronto se perdieron y fueron
encontrados por unos perros salvajes que después de una intensa cacería los
agarraron del cuello y los despellejaron, pues ya habían agotado sus siete
vidas, y junto con ellos terminó “Garritas Company”.
La vida
de Valerina fue fugaz, aunque conoció el amor por poco tiempo, lo que más
buscaba era su libertad, el llegar a ser una ratona cualquiera, y tener una
vida libre, sin privaciones, sin guardias, sin imposiciones, pero no todos
viven la vida que quieren, casi nadie está conforme con la que les tocó vivir,
porque hasta los animales también tienen mala suerte y mala pata.
Y así
es como se termina esta triste historia de una bella ratoncita que en un
momento brilló como radiante estrella en el firmamento, ya que ellos también
viven y protagonizan grandes y tristes historias, también son maltratados y
cautivos, presos de los deseos de sus amos, viven y mueren como cualquier ser
vivo, en esa gran rueda que gira y gira llamada vida.

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