“Uno de los más listos mencionó que él sería igual que su "pa'": tendría una pistola y sería "el más chingón de todos"; otro decía que tendría una "camionetota" como su primo”
REALIDAD DEL
CONTEXTO
Yunivia
Gastélum Lugo
Ser maestra en una comunidad rural es ser una figura de
autoridad y respeto. En la primaria unitaria, la maestra no solo es docente: es
directora, conserje, administrativa y hasta psicóloga. En diferentes ocasiones
la maestra, me invito a su escuela porque yo le había platicado mi idea de ser
maestra, yo le apoyaba con los bailables escolares para fin de curso, el vals
de graduación o bailables donde participaban todos los niños. También estuve
presente en un par de clases en las que pude observar lo diferente que es a una
clase común.
En la escuela unitaria había unos 8 ó 10 niños y todos
venían de diferentes rancherías como Tepuche, los Algodones y la Laguna. En un
contexto así, ir a la escuela es un privilegio, algo que no se da todos los
días por la falta de agua, algún enfrentamiento bélico o por la dificultad que
puede presentarse al llegar a la escuela; por eso se aprovecha, aunque no todos
los papás lo ven de ese modo.
La maestra mencionó que existía un rezago educativo, pero
era solo en aquellos niños que se ausentaban por largos periodos de tiempo, a
veces indeterminados, y luego volvían como si nada. Sin embargo, existían niños
sobresalientes, líderes natos, con una mente rápida y audaz. Platicando con
ellos me di cuenta de que sus aspiraciones eran diferentes a las de un niño de
ciudad. Por ejemplo, uno de los más listos mencionó que él sería igual que su
"pa'": tendría una pistola y sería "el más chingón de
todos"; otro decía que tendría una "camionetota" como su primo,
no pensaban en continuar con sus estudios de secundaria, preparatoria o
universidad, aunque a un pequeño grupo más hacia las niñas, se les veía
interesadas en continuar estudiando.
Los escuchaba hablar con una normalidad algo espeluznante
sobre qué puntero o qué parte de un cuerpo se había encontrado entre
rancherías; conocían los carros de cada puntero y jefe de los ranchos. Aclaro
que estas pláticas eran antes de que la violencia estuviera tan
"normalizada"; para ellos ya era algo del día a día.
En la escuela en donde estoy haciendo mis prácticas es
una escuela completa, los niños mencionan querer ser doctores, abogados y, unos
más fantasiosos, ser millonarios. Me pregunto: si los niños del medio rural no
estuvieran en un contexto tan marcado por la violencia, ¿Cuáles serían sus
aspiraciones, cambiarían?, ¿Irían más allá?, ¿Verían que existen otras
alternativas para su futuro?
La escuela unitaria también era un centro de unión para
la comunidad, un lugar donde se hacían eventos sociales para la convivencia
sana entre padres de familia, alumnos y la maestra. Era una comunidad muy
unida, siempre buscando mejoras para la escuela. Actualmente, esta escuela se
encuentra en línea por los diversos problemas que enfrentamos día con día en nuestro
Culiacán. Todas las familias que vivían en esas rancherías fueron desplazadas
por la violencia, quedándose sin sus hogares, pertenencias, recuerdos, memorias
y con el deseo de algún día regresar.
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