“Un café fue la motivación para ir a descubrir algo nuevo, conocer a alguien que recita poemas de manera impresionante, con una pasión y un amor hacia la poesía"
CAFÉ Y PAN
Renata Alcaraz Quiroz
Un café
fue la motivación para ir a descubrir algo nuevo, conocer a alguien que recita
poemas de manera impresionante, con una pasión y un amor hacia la poesía.
Un café
me motivó a entrar a una clase, en donde solo pensé que era una clase más, pero
no pensé conocer a Gustavo, un muchacho que ama y adora la poesía, que hizo
darme cuenta de que yo también puedo ser una poeta. Escuchar cómo se expresa tan
fluido te hace pensar que es fácil, pero no.
Se preguntarán:
¿Qué tiene de importante el café? Un café fue mi motivación para entrar a la
clase de mi Maestro Frías, ya que días antes nos invitó a escuchar a un poeta, dado
que era nuestra clase de taller, y como buena persona amante del café,
pregunté: ¿Pero si va a haber café? Y claramente me dijo que sí. En ese momento
estaba emocionada, esperando a que llegara el jueves; con decirles que mis
amigas y yo hasta fuimos a comprar pan, sólo para disfrutar un delicioso café. Pero
llegó el jueves y, al llegar al salón y saludar a mi gran maestro Frías, le
pregunté: ¿En dónde está el café? Lo único que me contestó fue que ¡no hay
café! Yo, triste e indignada, me senté y, con mi pan en la mesa, me quedé
pensando si irme o no.
Pero decidí
quedarme a ver qué pasaba y tomé la mejor decisión, ya que conocí a Gustavo.
Gustavo se presentó y nos empezó a platicar un poco de él y sobre su vida. Yo,
con muchas dudas y con miedo a participar, le empecé a prestar atención. Escuchar
cómo recita los poemas fue increíble. En la primera actividad, nos dejó crear
un poema con palabras clave que nos dio; yo, con la mente en blanco, no sabía
qué escribir; sólo llegué a escribir tres renglones, ya con eso sentía que no cabía
ahí, ya que mis compañeros se desenvolvieron de una manera que lo hacían ver
demasiado fácil. Con el miedo a participar y sentir que mi trabajo no tenía
sentido, decidí quedarme callada. Después de esa actividad, empecé a entender más
su perspectiva y su forma de pensar. Nos recomendó a varios poetas y nos
platicaba sobre algunas actividades que hace y sobre algunas de sus obras, entre
ellas “Otro poema de resistencia”, también “Otro poema” y algunas más. Gustavo decía
que la poesía no debe pedir permiso para ser expresada, y también que compartir
poesía ante gente que no conoces es un acto de valentía, ya que no sabes si van
a estar de acuerdo.
Es
impresionante hasta dónde te lleva el mundo de la poesía, ya que te das cuenta
de cómo es el mundo en realidad y de cosas a las que no les prestas atención.
Otra frase que me impresionó fue “escribir siguiendo tu intuición, no por prestigio
o intereses”; sólo me quedaba pensando en cada palabra que decía y cómo las decía.
Sólo
queda agradecer a Gustavo por todas sus palabras, motivaciones y por dejarnos
la espina de hasta dónde podemos llegar sólo con escribir lo que sentimos y
pensamos. Ahora entiendo que la poesía no necesariamente debe ser feliz;
también puede ser triste, cautivadora o simplemente placentera, y por si lo
preguntan: el Maestro Frías sí me dio mi café y puedo decirlo con mucho gusto, repetiría
este día, pero ahora sin miedo a expresarme y sin miedo al qué dirán.
¡Muchas
gracias!

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