“Soy habilidosa y afanosa. Y si quieren decirlo en pocas palabras… Soy cabrona"




 

¡Qué habilidade!

 

Celeste Giselle Quintero Plata

 

A veces me gusta mucho escribir, nada más cuando traigo inspiración, porque tampoco vamos a estar fingiendo que todos los días soy escritora profesional, jajaja. Pero el día de hoy traigo inspiración y se me ocurrió escribir sobre mis habilidades.

Aquí donde vivo algunos me dicen “habilidayi”, que según ellos significa “habilidades” en portugués y si es cierto, pero tampoco me importa mucho; el chiste es que me dicen así porque soy de esas personas que resultan buenas para muchas cosas, siempre me dicen que si hay algo que yo no sepa hacer. Soy habilidosa con el volante, con las matemáticas, con la escritura y, en general, con casi todo lo que me pongan enfrente. Soy de las personas que si no sabe hacer algo, busca como hacerlo hasta por debajo de las piedras, pues pregunto, observo, investigo, desarmo, vuelvo a armar y no descanso hasta entender cómo se hace y sobre todo, hasta hacerlo de la manera correcta. No me gusta quedarme con el “no sé”, prefiero aprenderlo.

Cuando traigo inspiración, la escritura se me puede dar bastante bien, puedo escribir sobre cosas reales que me han pasado, sobre sentimientos, recuerdos o cualquier cosa que se me atraviese por la cabeza, pero también puedo inventarme historias desde cero, denme tres palabras y probablemente en diez minutos ya tengo una historia completa en mi cabeza. Y eso, aunque parezca algo sencillo, también es una habilidad que no todos tienen.

En mi casa tenemos una tiendita, así que me tocó aprender matemáticas aunque yo no quisiera, puedo sumar, restar, multiplicar y dividir precios sin demasiada dificultad la mayoría de las veces, puedo hacer cuentas mientras atiendo, cobrar, dar cambio y seguir pensando en otras cosas. Y sí, eso también es una habilidad.

También tengo una memoria medio curiosa, puedo ver una contraseña, una placa, un número de casa, un número de poste, un letrero o hasta un número de celular que alguien pone en el Oxxo para hacer una recarga y sin querer muchas veces se me queda grabado, no sé para qué me sirve memorizar tantas cosas, pero ahí están almacenadas, otra habilidad.

En lo mecánico también me gusta meter mano, sé cambiar aceites, filtros, bujías, balatas, discos de freno, llantas y fusibles quemados, si algo falla, primero intento entender qué pasó antes de decir “no sé” y si no sé, investigo. En la moto tengo una habilidad tremenda, soy muy ligerita para manejar, puedo cargar 5 carteras de huevos y 3 sacos de cemento al mismo tiempo manejando con 1 sola mano, puedo subir a 5 personas y todo normal, parezco chango porque por todos lados me subo y ando como si anduviera en bicicleta. Lo mismo con la albañilería, la electricidad y hasta la plomería en algunos casos, tampoco digo que sea experta en todo, si se lo básico pero sí digo que no me da miedo aprender.

También he aprendido cosas que quizá nunca imaginé que iba a saber hacer, pues se abrir canales para los surcos, amarrar matitas para que crezcan y puedan producir sus frutos, cultivar, cosechar y entender un poquito de todo eso que se aprende trabajando con las manos, porque, aunque tengamos parcelas, las rentamos porque las tierras necesitan atención que yo solita no puedo brindarle.

Y está otra habilidad que quizá no sea tan bonita, pero definitivamente es mía: muchas veces me animo a decir las cosas como son, si algo no me parece, lo digo, si algo me molesta, lo hago saber. Y sí, de vez en cuando hasta pleito armo, tengo mil anécdotas con los pleitos y algunos incluyen mi machete y mi perro GreyHund que son mi mano derecha. No siempre es lo más conveniente, pero hay cosas que muchas personas piensan y no se atreven a decir, y yo tengo ese pequeño defecto o virtud, depende de cómo se mire, de no saber quedarme callada, porque así como me ven soy bien imprudente.

Creo que lo que más me gusta de todas estas habilidades que me faltan mil por decir no es saber hacer muchas cosas, sino saber que puedo aprender casi cualquier cosa si realmente me lo propongo, porque estoy chavalona, tengo apenas 18 años y ya sé hacer cosas que probablemente nunca imaginé que iba a aprender, algunas las aprendí porque me tocó, otras porque tuve curiosidad y otras simplemente porque un día dije: “a ver, yo puedo.”

Y quizá esa sea mi verdadera habilidad: atreverme.

Atreverme a manejar, a escribir, a hacer cuentas, a reparar cosas, a meterle mano a un carro, a agarrar una pala, a cultivar, a aprender algo nuevo, a preguntar cuando no sé y hasta a equivocarme mientras aprendo, porque al final, ser habilidosa no significa saber hacerlo todo, significa no tenerle miedo a intentar, así que sí, soy habilidosa y afanosa.

Y si quieren decirlo en pocas palabras… Soy cabrona.

 

Comentarios

Anónimo dijo…
Muy bien compañera Quintero, es bueno saber lo que usted sabe, a alguien se le puede ofrecer un favor que ocupa habilidades de las que usted tiene y hay que ayudar. Buen texto, tiene usted muchas valencias diría mi viejo profesor de química de la secundaria. Le mando una felicitación desde Los Mochis.

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