“Quizá éste sea mi primer bloqueo. O quizá sólo sea un escalón de una escalera larga, donde todavía no sé bien en qué momento apoyar el pie sin perder el equilibrio"
EL MIEDO MENOS RACIONAL
Manuel Montes
Pocas
veces me he enfrentado a un miedo irracional. A mis 18 años, he vivido
situaciones donde actuar con valentía fue muy difícil. Sin embargo, expresar
mis ideas ante quienes parecen comprender la literatura mejor que yo… me
paraliza.
Bañado
en sudor, con un dolor clavado en las costillas, el ruido de las gradas
cayéndome encima, la adrenalina al límite y el coach gritando desde la
banquilla, estoy a punto de iniciar una jugada que podría cambiar el rumbo del
juego. En ese momento no hay espacio para dudar. El cuerpo decide antes que la
mente.
Y aun
así, mi verdadera angustia no está en fallar ahí, frente a todos, sino en
llegar a casa y enfrentarme a una hoja en blanco.
Una
mañana, mientras recorría a toda velocidad el cerro del Hípico por un camino
angosto, pisé una piedra mal enterrada. Perdí el equilibrio. Di tres vueltas
antes de lograr sostenerme de una raíz. Por un segundo, todo fue ruido y
vértigo; después, silencio.
Al
revisarme, encontré un raspón en la rodilla con forma de Sinaloa.
Me
senté a un lado del camino para limpiarlo. Sacudí los tenis y, al vaciarlos,
las piedras cayeron frente a mí. No sé si fue el golpe o el cansancio, pero por
un momento me pareció que tenían forma de letras. Como si algo intentara
decirme y no encontrara el orden.
Son
esos momentos —estar en peligro, en alerta, completamente presente— los que no
se comparan con la sensación de no poder ordenar una historia sin que suene
repetitiva, o una idea que no parezca reciclada. Porque allá afuera, en el
cerro o en la cancha, el error es inmediato y se queda atrás. Aquí no. Aquí el
error se queda mirándote fijo desde la página.
Quizá
este sea mi primer bloqueo.
O quizá solo sea un escalón. Un escalón de una escalera larga, donde todavía no sé bien en qué momento apoyar el pie sin perder el equilibrio.

Comentarios
Saludos!!!
Te felicito, saludos