“No podemos solamente asistir a la clase y fingir que estamos aprendiendo"



 



TODOS NECESITAMOS EQUIVOCARNOS ALGUNA VEZ

 

Anahí Soto Rembado

 

Al leer el texto de Ian, “¡Qué difícil es formar! (A los que forman)”, creo que finalmente sentí el peso de la responsabilidad sobre mis hombros. Esa responsabilidad de formarme de manera adecuada para en un futuro no muy lejano, poder ser yo quien ayude a otros a formarse. Su texto me pareció algo fascinante, su manera de expresar la idea, sus argumentos y sus ejemplos me hicieron darme cuenta de la idea tan equivocada que existe respecto a la educación.

Educar es uno de los trabajos más difíciles, y como él lo menciona, aún más difícil educar a los que educarán próximamente. Muchos de nosotros (educadores en formación), no somos conscientes de lo que está en nuestras manos, tenemos miles de mentes a nuestro cargo, miles de niños y jóvenes que quedarán marcados por nuestras palabras y nuestra forma de enseñar. No podemos solamente asistir a la clase y fingir que estamos aprendiendo, cuando años después, los que llevarán las consecuencias de nuestro poco compromiso serán nuestros alumnos, a los cuales no podremos ayudar, no podremos formar para que se desenvuelvan de manera adecuada e inteligente en la sociedad.

Lo que él menciona, esa contradicción en el formar a alguien más, me parece un punto muy cierto. ¿Cómo podemos enseñar a otro a ser autónomo, si no lo estamos dejando ser al “inyectarle” nuestras propias ideas y conocimientos? En lo personal, es algo en lo que pienso todos los días, siempre que llego a mi casa después de la escuela, con la mente llena de palabras de mis 3 maestras y maestro, me pregunto: ¿Cuál es la idea que quiero tener? Porque todas me agradan, todas me parecen acertadas, pero siendo así, y retomando un poco la idea de Ian, ¿por qué no crear mis propias ideas y pensamientos en base a todos ellos?

Me parece importante, tanto para mí como para mis compañeras y compañeros aprender a pensar por nosotros mismos, no solo copiar ideas externas, sino formular nuestras propias ideas desde todo lo que aprendemos día a día, formar nuestras propias maneras de enseñar en un futuro, alimentarnos de todas esas teorías, autores y maestros que menciona Ian, para así crear nuestro propio método, que se ajuste a nosotros, y nos sirva para transmitir nuestro conocimiento hacia futuras generaciones.

Lo que menciona sobre la reprobación, es algo que apenas estoy aprendiendo a comprender, y ahora sé que tiene mucha razón. Yo siempre le he temido a la reprobación, me pasó una vez por descuido, y lo que derivó en mí y en mis padres no me agradó. Creo que es por eso que muchos le tememos a reprobar, porque socialmente está muy mal visto, pero después de leer esto, recordé unas palabras parecidas que mencionó el maestro Frías en una clase. Como Ian menciona, reprobar “es el filtro institucional que determina si alguien tiene los conocimientos necesarios para ejercer una profesión” y de nuevo, tiene mucha razón. Si nadie reprueba, ¿cómo habrá profesionales capaces? Todos necesitamos equivocarnos alguna vez, porque equivocarnos nos hace más fuertes.

Creo que me extendí mucho, pero realmente el texto de Ian me gustó mucho, porque me hizo pensar y al mismo tiempo autocriticarme, pensar y reflexionar si quiero seguir así o mejorar. Y definitivamente, me hizo darme cuenta de que puedo apoyarme de mis maestros para mejorar, también pensé en que debo participar más, aunque sea difícil para mí, debo esforzarme en todos los aspectos para ser una buena educadora en un futuro, debo ser la alumna que me gustaría tener.

 

Comentarios

Ian dijo…
Una excelente reflexión, Anahí. Me da muchísimo gusto que te hayas detenido a leer ese texto, que nace de una preocupación que a muchos nos quita el sueño. Si ese texto te inspiró tanto como para escribir y preguntarte tantas cosas, creo que logré mi cometido. ¡Saludos! No te preocupes por la maestra que vas a ser próximamente; eso se va desarrollando mientras das clases.

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