“me gustaría aprender a dejar de pensar tanto en si me voy a equivocar y empezar a confiar un poco más en lo que yo misma sé"
¿POR QUÉ A VECES PREFIERO QUEDARME CALLADA?
Gabriela Vargas Flores
Muchas veces me he preguntado por qué hay personas que preferimos quedarnos
calladas en clase, incluso cuando sabemos la respuesta, en lo personal, es algo
que me pasa y que, aunque a veces quisiera cambiar, no siempre puedo hacerlo.
Hay momentos en los que sé lo que quiero decir, pero termino guardándomelo
porque empiezo a dudar de mí misma y pienso demasiado las cosas.
A mí me pasa que puedo estar segura de una respuesta, pero cuando llega el
momento de participar, comienzo a pensar que tal vez estoy mal o que no entendí
bien la pregunta. A veces hasta tengo la respuesta en la punta de la lengua,
pero prefiero no decir nada. Después, cuando alguien más responde y me doy
cuenta de que yo pensaba lo mismo me quedo pensando que sí sabía, que no tenía
por qué haberme quedado callada, pero en ese momento me ganó la duda.
Siento que muchas veces yo misma me pongo obstáculos, porque nadie me ha
dicho que mi respuesta está mal, pero yo ya estoy pensando en todas las
posibilidades antes de hablar. Me pregunto qué van a pensar los demás, si mi
respuesta tendrá sentido o si voy a terminar diciendo algo incorrecto y aunque
sé que equivocarse es normal, cuando estoy en esa situación no siempre me
resulta tan fácil verlo de esa manera. Cuando pienso en esto, me doy cuenta de
que no soy la única persona a la que le puede pasar. Tal vez hay compañeros que
al igual que yo, tienen ganas de participar, pero se detienen porque no están
seguros de lo que van a decir, a veces podemos pensar que alguien no pone
atención o que no le interesa la clase, cuando en realidad ni siquiera sabemos
qué está pasando por su cabeza. Yo misma sé lo que se siente tener una
respuesta y no animarme a decirla, así que no me gustaría que alguien pensara
que no sé o que no me interesa aprender solamente porque estoy callada.
Creo que la confianza tiene mucho que ver con todo esto, al menos a mí me
ayudaría sentir que puedo responder sin preocuparme tanto por equivocarme, que
puedo decir lo que pienso sin sentir vergüenza si mi respuesta no es correcta,
porque una cosa es saber que todos tenemos derecho a equivocarnos y otra muy
diferente es dejar de sentir miedo cuando nos toca hablar frente a los demás.
Como futura maestra, pensar en esto me hace reflexionar sobre cómo me gustaría
tratar a mis alumnos, no quisiera que alguno se quedara con las ganas de
participar por miedo a que su respuesta esté mal. Me gustaría que sintieran la
confianza de levantar la mano, preguntar o decir lo que piensan, aunque no
estén completamente seguros. Sé que no todos tenemos la misma facilidad para
expresarnos y que a veces, algo tan sencillo como hablar frente al grupo puede
costarnos más de lo que los demás imaginan. Yo todavía estoy aprendiendo a
confiar más en mí misma y a no dudar tanto de lo que sé, me gustaría poder
participar sin pensar tantas veces si mi respuesta está bien o mal, porque sé
que quedarme callada no siempre significa que no tenga nada que decir. A veces
sí tengo algo que decir simplemente no me animo, ésta es una de las razones por
las que creo que es importante hablar de la participación en clase, ahora
entiendo que no se trata solamente de levantar la mano o responder las
preguntas del maestro, sino de sentir la confianza suficiente para expresarnos.
Y aunque todavía me cueste hacerlo algunas veces, me gustaría aprender a dejar
de pensar tanto en si me voy a equivocar y empezar a confiar un poco más en lo
que yo misma sé.

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