“Las flores seguían floreciendo, el sol seguía saliendo y la primavera continuaba su curso, como si nada hubiera cambiado"
UN AMOR
POR ESTACIONES
Gabriela
Díaz Díaz
¿Te
acuerdas del día en que nos conocimos?
Era
invierno. La noche de Navidad estaba llena de alegría, amigos y risas, como
cualquier otra noche de celebración.
Unas
cuantas miradas accidentales, dos o tres palabras cruzadas y risas compartidas.
Una interacción mínima, sin saber que sería el inicio de algo.
Pasaron
los días, las semanas, y sin darnos cuenta llegamos a la primavera, a ese día
en el que, con mucho nerviosismo, una carta y unas lindas flores, descubrí tus
sentimientos.
Se
sentía bonito pensar que aquella coincidencia de invierno nos había llevado
hasta ahí.
Después
llegó el verano, con sus días cálidos, tantos recuerdos y experiencias
compartidas. Era lindo tener a alguien con quien compartir tanto, alguien con
quien alegrarse mutuamente los días y hacer especiales hasta los momentos más
sencillos.
El
verano pasó y llegó el otoño.
Los
días cambiaron, al igual que las hojas en los árboles y al igual que nosotros. Pero
esta vez los sentimientos eran cada vez más fuertes y las pequeñas cosas ya no
eran tan simples.
Volvió
el invierno y, aunque hubo varias lágrimas derramadas, el fuego seguía
encendido y no había posibilidad de que se apagara.
O eso
pensaba yo.
La
primavera regresó, pero ya no era la misma.
Las
flores volvieron a florecer, los días comenzaron a ser más cálidos y abril
llegó una vez más, pero algo dentro de nosotros había cambiado.
Quién
diría que el mismo mes que un día nos vio comenzar también nos vería
despedirnos.
Había
pasado un año desde aquella primavera en la que, con una carta y unas flores,
descubrí que mis sentimientos también tenían un lugar en tu corazón
Pero
esta vez no hubo nervios bonitos ni ilusiones por descubrir lo que vendría.
Esta vez hubo decepción, sentimientos difíciles de explicar y una despedida que
jamás imaginé.
La
primavera regresó, sí, pero esta vez no trajo consigo la ilusión de un primer
amor. Trajo recuerdos, preguntas y la tristeza de comprender que a veces querer
mucho a alguien no es suficiente para evitar que las cosas terminen.
Y
mientras tú cerrabas nuestra historia, yo me quedé con todos aquellos recuerdos
que alguna vez construimos juntos, intentando comprender cómo algo que había
comenzado de una manera tan bonita podía terminar, así como si no hubiera
tenido ningún valor.
Lo más
triste es que abril seguía siendo abril. Las flores seguían floreciendo, el sol
seguía saliendo y la primavera continuaba su curso, como si nada hubiera
cambiado.

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