“La casa blanca ampara vidas / que ya se quieren ir"
LA CASA BLANCA
María
Madrid Zazueta
La casa blanca lo envuelve todo:
blanco aquí y blanco allá.
Palpitantes corazones de colores
se escuchan en su interior.
La casa blanca todo lo absorbe,
los pensamientos y los recuerdos;
todo sacude, lo vuelve un ente
en este mar de seres
que circulan sin rumbo ninguno.
La casa blanca paraliza el tiempo:
con la luz del alba se sabe el día,
la noche con la oscuridad se adivina,
mientras voces y gritos
acompañan el sueño,
habitantes de un mundo de desvaríos.
La casa blanca arrastra el alma
a
las estrellas, a los planetas;
la pasea entre los árboles,
la descansa echada al pasto artificial.
La casa blanca ampara vidas
que
ya se quieren ir,
y entre más lo desean,
más asfixiante es la indiferencia
de aquellos que vigilan,
con sus rondas de tres tiempos,
el pulso en que la casa se divide;
mientras anula un sinsentido
que nubla la razón
y hace que lata más fuerte el corazón.

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