Conferencia del Dr. Jorge Gastélum Escalante
“La descripción de los espacios, los olores y las reuniones familiares me hizo sentir como si me transportara a mi niñez"
LOS ÁRBOLES QUE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL JAMÁS PODRÁ CONTAR
Hannia Rocío Ruiz Mendoza
Este
Sábado 24 de octubre de 2026 me tocó vivir una experiencia muy significativa e
interesante y que nunca se había presenciado en mi universidad, fue gracias a
la iniciativa de un compañero llamado Francisco, y en realidad me siento
bastante agradecida… días antes de la fecha mencionada, este compañero nos
comentó que el Maestro Frías nos dejó como consigna investigar un poco o mucho
sobre el Dr. Jorge Antonio Gastélum Escalante, quien se presentería a darnos
una charla sobre su libro <Inteligencia artificial y Educación superior>,
para ser sincera en ese momento le di poca importancia y no me cayó el 20 hasta
que lo vi entrar al salón, con su camisa fajada a su pantalón Cargo y cinturón,
sus cómodos tenis y su material de trabajo en una mochila de llantitas (me dio
bastante ternura), estoy segura de haber conectado mucho en eso, yo llevaba de
las mismas cuando iba en primaria, sólo que con un gran personaje infantil al
frente ha ha. ¿Será que por pena yo haya dejado de usarlas? Eso vino a mi mente
al verlo a él tan confiado en su andar, no fue el único momento que logré
emocionarme por teletransportarme a mi niñez gracias al Dr. Gastélum… Pero eso
lo mencionaré más adelante, cuando haya explicado mi experiencia en cuanto al
objetivo del dicho Dr. con su especial charla.
Para
empezar estaba súper emocionada e intrigada por saber lo que tendría preparado
para nosotros en cuanto a su charla, no había formulado más que una pregunta en
realidad, por ende, me sentía nerviosa de igual manera, yo sabía de qué talla
es esta persona y su conocimiento tan extenso, me sorprendió que el Dr.
Gastélum no venía solo, lo acompañaba y
avalaba el Dr. Luis Enrique Alcántar Valenzuela, quien es coordinador Estatal
de Formación Docente en Sinaloa, claramente se escuchaba como cuento de terror
en cierto punto ha ha, no me mal entienda, en ese cierto punto del síndrome del
impostor donde te preguntas a ti misma, ¿a estas personas que les interesa mi
pregunta? si tienen mil cosas que hacer y revisar ¿no?, esas ideas
desaparecieron totalmente conforme iba escuchando al Dr. Gastélum, y
agradeciendo poder estar presenciando sus diapositivas, que mientras fueron
avanzando él explicaba con gran humildad sus ideas sobre la inteligencia
artificial y su relación con la educación superior, la manera en la que explicaba
y compartía sus ideas hizo que me sintiera más tranquila y con más confianza
para seguir escuchando y, en dado caso, preguntar algo que se me ocurriera… Me pregunté
obviamente en el futuro y aunque desde hace muchos años atrás se juega con la
idea de que la IA nos pueda remplazar como raza humana, al pensar en cualidades
humanas que no podrían ser reflejadas por completo por una IA. El Dr. Gastélum
hace gala de recordar o conocer sobre las ideas del filósofo Byung-Chul Han, en
sus reflexiones sobre la sociedad digital, Han advierte que la tecnología puede
volver nuestras relaciones más rápidas y eficientes, pero no necesariamente más
cercanas o profundas. La IA tiene la capacidad de analizar información y
producir respuestas, pero no vive la mayor de las experiencias que es la
carnal, ni tiene la capacidad de sentir la piel de gallina, como menciona
Byung-Chul Han.
Claro
que me hizo pensar en qué cualidades como la empatía, la compasión, la
responsabilidad y la capacidad de acompañar sinceramente a otra persona son
exclusiva y profundamente humanas. Aunque la IA pueda imitar algunas expresiones
de cuidado (me ha pasado que me encuentro contándole mi día al Chat gpt o, sea
ha ha) eso no significa que experimente en realidad esos sentimientos. Eso me
lleva a la idea de que, más que competir con la IA, debemos aprender a usarla sin
olvidar aquello que nos hace humanos: nuestra sensibilidad, nuestros vínculos y
la capacidad de dar sentido a lo que vivimos.
Me
gustaría concluir el tema fomentando una herramienta tan valiosa para la
educación superior como lo es la IA, mientras no sustituya el encuentro humano
ni el pensamiento propio.
Y
siguiendo en lo de teletransportarme a bellísimos recuerdos, el Dr. Gastélum
nos compartió dos de sus cuentos y debo confesar que, de los dos, el segundo
fue el que logró conectar conmigo emocionalmente. No solamente por la historia
que narraba, sino por la manera que estaba siendo contada. La descripción de
los espacios, los olores y las reuniones familiares me hizo sentir como si me
transportara a mi niñez, como decía arriba, a aquellos domingos en los que
visitaba la casa de mi abuela y compartía momentos con mi familia. Por un
instante yo había dejado de escuchar el cuento y comencé a recordar con una
sonrisa en mi cara y un nudo en la garganta mis propias experiencias, mis
emociones y aquellos momentos que forman parte de mí y de mi historia.
La
historia de los dos árboles me dejó una reflexión importante sobre la crianza,
la libertad y la individualidad. Al principio pensé que el árbol que creció
recto fue el resultado de una buena poda y de una disciplina constante, y que
el árbol que creció torcido fue una consecuencia de falta de límites. Sin
embargo, más adelante la historia muestra algo diferente: ambos recibieron los
mismos cuidados, pero cada uno respondió de una manera distinta, esto me hizo
pensar que, aunque las personas podamos crecer en un mismo entorno, recibir una
educación similar e, incluso, compartir las mismas experiencias, no
necesariamente desarrollaremos la misma personalidad ni tomaremos las mismas
decisiones, también pensé en que, cada cabeza es un mundo ha ha.
Finalmente,
el cuento me dejó una pregunta importante: ¿Cuántas veces intentamos corregir a
alguien porque realmente necesita nuestra ayuda y cuantas veces lo hacemos
porque su manera de ser no coincide con nuestras expectativas? Tal vez no
siempre se trata de conseguir que todos crezcan derechos, sino de aprender qué necesita cada uno para desarrollarse sin perder su esencia.
Me
dio ternura y me pareció significativo que la historia fuera contada por el
abuelo, en lo personal, que una historia tenga la capacidad de devolvernos a
nuestra infancia demuestra que la narrativa no sólo transmite ideas, sino que
también despierta recuerdos, emociones, y parte de nosotros mismos que creíamos
lejanas.
Para
mí, la verdadera enseñanza de los dos árboles es: amar y cuidar a alguien
también implica aceptar que no podemos elegir por él la forma en la que va a
crecer…
Quedo
bastante emocional con este bonito cuento, también quiero expresar mi
agradecimiento con el Dr. Jorge Antonio Gastélum Escalante y con el Dr. Luis
Enrique Alcántar Valenzuela por tomarse el tiempo de brindarnos esta
maravillosa charla particular, de compartir sus conocimientos y experiencias
con nosotros; más allá de los aprendizajes que nos dejaron, valoro mucho la
oportunidad de escucharlos, reflexionar y conocer sus perspectivas.
En
lo personal, me llevo una experiencia muy significativa, especialmente por las
historias que compartieron, las cuales me permitieron conectar con recuerdos,
emociones, y reflexiones que van más allá de lo académico, creo que esos
momentos son los que hacen que una charla trascienda, porque no solamente nos
llevamos nuevos conocimientos, sino también algo que nos hace pensar y sentir,
es ahí donde queda claro que un robot no me haría sentir eso jamás.

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