“Yo no voy a gritar viva México, yo voy a rezar porque en México haya la paz y la tranquilidad que anhelamos"


 




YO VOY A REZAR

 

Por: Adán Lorenzo Apodaca Félix

 

Hurgando en la historia patria, hay confusiones respecto a la fecha del inicio de los festejos de la independencia, unos lo atribuyen y lo ubican por primera vez el dieciséis de septiembre en 1812, dos años después de iniciado el proceso independentista, otros en 1840, en plena disputa entre liberales y conservadores o como los quiera poner usted,  unos más señalan que, en 1896, Porfirio Díaz Noris, definió que el quince de septiembre sería el día del festejo, en coincidencia con su cumpleaños.

Sea cual sea su origen, el mes de septiembre desde fechas muy remotas en el país genera una alta expectativa festiva en la representación popular, es el día quince cuando se da el famoso grito, en esa fecha todo mundo habla de dar el grito, de ir a escuchar el grito, de estar en el grito. Es la fecha en la cual la pirotecnia, la comida mexicana, los colores verdes, blanco y rojo están en balcones, autos, motos, bicicletas  y en muchos edificios públicos en todo el territorio nacional.

 Yo tengo algunas observaciones al respecto: Ante la violencia generalizada que se ha extendido en todo el país y particularmente en el estado de Sinaloa, espacio de la patria en el cual, un día sí y otro también la cuota es de 6 o 7 muertos y en veces más, en esas condiciones macabras, no se puede gritar que viva México.

 Ante la angustia y la zozobra de las madres buscadoras de cadáveres de hijos, esposos, hermanos y hermanas, madres que claman por sus hijos desaparecidos, madre que horadan la tierra con la esperanza de encontrar sus restos. Ante esa situación, no se puede gritar que viva México.

 Ante las muertes de muchos estudiantes que han caído bajo las balas disparadas por los grupos criminales yendo a la universidad, yendo al trabajo, yendo a los parques, yendo a los gimnasios: no se puede gritar  que  viva México

 Ante los  ya muchos niños que han caído bajo las balas que han truncado sus incipientes vidas, no se puede gritar que viva México.

 En solidaridad con los cientos de empresarios, grandes y medianos que han tenido que cerrar sus establecimientos por falta de las garantías de seguridad, no se puede gritar que  viva México.

Por los maestros que han sido asesinados, maltratados, vejados y humillados, mientras acuden a sus trabajos, por ellos, no se puede gritar que viva México.

Una sociedad agraviada, lastimada y humillada por tanto político que actuando en su representación, abusivamente se apoderaron de los destinos de este país y de este estado, no se puede gritar que viva México

 Por los campesinos que toman las casetas de peaje para que los escuche el gobierno en sus pretensiones justificadas de aumento en los precios de garantía, no se puede gritar que viva México.

 Por los indígenas del norte de Sinaloa que tienen una lucha frontal contra la instalación de una planta de amoniaco en su territorio, planta que es perjudicial en toos los aspectos, por ellos, no se puede gritar que viva México.

 En suma, en el país no se puede estar en un ambiente festivo, como simples testigos morales, indiferentes ante las circunstancias que están ocurriendo, |por eso yo no voy a gritar viva México, yo voy a rezar porque en México haya la paz y la tranquilidad que anhelamos los mexicanos, la que anhelamos los sinaloenses desde hace mucho tiempo y no específicamente desde hace dos años.

Hace algunos años, en tiempos de la pandemia publiqué un escrito en el que preguntaba sí había motivo para festejar, en septiembre de 2026 vuelvo a preguntar lo mismo, ¿habrá motivos para festejar en México?.

El “Poncho” Orejel, (así le dicen sus amigos), se llama Alfonso, recientemente señaló en una lectura  pública, que ojalá los puentes sirvieran para los propósitos que fueron creados y no para colgar asesinados y mantas. Aunque no es mi escritor preferido, en esa parte si coincido con Alfonso Orejel. 

Comentarios

Marité Ibarra dijo…
Buenos días a todos!!! En esta bella mañana aquí en la región del Évora, acabo de leer un bonito texto reflexivo sobre el grito de independencia.
Hay muchos factores aquí señalados que nos propicia a la reflexión y nos despierta a la realidad detrás de un festejo.
Profe Adán gracias por ubicarnos en nuestra realidad, mejor seguiremos pidiendo que esto ya termine pronto.
Le mando un fuerte abrazo hasta los Mochis.
Estimado Dr. Adán, estoy muy de acuerdo con Usted en que muy poco o casi nada hay para festejar la Libertad y la Independencia en un país (y más en nuestro estado) cuando vivimos presos del miedo, encerrados, prácticamente en nuestras casas y saliendo por que hay que hacerlo, aun con el miedo que nos agobia. Duele pensar que no podemos gritar de alegría más que de contenido dolor y de impotencia personal y ciudadana. Ah, y también coincido en que el Poncho Orejel, es un gran escritor, pero que tampoco me gusta ni soy admirador de él.
Saludos, su amigo, JM, El Tal Frías s

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