“Ya no quería ser una hormiga que simplemente llegaba al salón, escuchaba y se iba. Quería participar, investigar, equivocarse y volver a intentarlo"
LA HORMIGUITA ENTENDIÓ
Ana Sofía Horcasitas Armenta
La hormiguita estaba
en clase, en una clase, en la cual le explicarían sobre algo que ella ya había
estudiado más no profundizado, sobre grandes
hormigas exploradoras que habían sido capaces de pensar más allá de lo
que se les imponía en sus tiempos, que habían encontrado significados o nuevos
horizontes para la educación de la comunidad como Sócrates, Platón, Aristóteles
y algunos otros más. Fue una clase impartida por otra hormiga que, así como
ella, estaba en el proceso de aprendizaje, esto se le quedó grabado.
En la clase, la
hormiguita se sentía cómoda. Le gustaba como la otra hormiga explicaba los
temas y haca participar a al salón, como ponía actividades para acortar la
pradera que los separaba al ser desconocidos, al como por ser de una edad
parecida había una ligereza en el salón o así lo percibió ella, poner atención
se le hacía fácil pues no sentía que fuera enredoso.
El tema de la
presentación fue explicar lo que cada hormiga exploradora había aportado y
pensado de la educación, la relación que había entre la filosofía y la pedagogía
y cómo, gracias a esto, había ayudado a desarrollar la educación de hoy en día.
Fue una clase en la que reflexionó sobre ciertas cosas que se le presentaba,
pero sobre todo se fijó en la hormiga que la dio, al verla y saber que era
estudiante de su misma escuela entendió que si ella no salía del hormiguero en
el que se sentía segura y se atrevía a explorar más allá, se estaría perdiendo
de diferentes aventuras, pero primero se tenía que preparar, sentir segura y
saber lo que quería hacer realmente.
Sabía que tenía que
poner de su parte para lograrlo, que
tenía que estudiar y leer más allá de lo que los maestros le ponían, atreverse
hacer actividades que la sacaran de su zona de confort, que si solo hacía lo mínimo
que le pedían ella quedaría como otra hormiga obrera más del montón, tal vez
ella nunca sería una hormiga exploradora que salía e investigaba fuera del
hormiguero que a todos se les presentaba, pero tal vez ahora sería consciente
que fuera de éste había más campo del que conocía .
Mientras la otra hormiga continuaba explicando, ella comenzó a pensar en cómo se había preparado y atrevido a dar la clase. Al principio pensó que podía estar nerviosos y tal vez lo estaba, pero cuando se presentó al inicio de la clase dijo que ya era maestro en otro lugar, y por esto tenían un poco de experiencia dando clases y poniendo en práctica lo que aprendía, la hormiguita reflexionó sobre eso y en que ella también tenía que empezar buscar oportunidades que le permitieran prepararse para lo que ella quería, pero no tenía prisa, sabía que apenas estaba iniciando ei camino.
Tal vez todavía no sabía exactamente qué esperaba
del futuro o como llegaría a lo que ella quería, pero ahora tenía claro que no
quería conformarse con hacer solamente lo que los demás le dijeran. Quería
prepararse, aprender y descubrir que también podía hacer más de lo que creía.
Aquella clase sobre filósofos terminó siendo
algo más que una clase; para ella fue un pequeño empujón que la hizo entender
que, aunque todavía fuera una hormiguita, también podía empezar a construir su propio
camino.
Decidió que intentaría
aprovechar más las oportunidades que se le presentaran. Ya no quería ser una
hormiga que simplemente llegaba al salón, escuchaba y se iba. Quería
participar, investigar, equivocarse y volver a intentarlo. Sabía que no iba a
cambiar de un día para otro, pero al menos ahora sabía que tenía que explorar
el hormiguero en el que estaba, para luego poder salir. Ya había dado el primer
paso: comenzar a preguntarse qué quería aprender y qué podía hacer para convertirse en la
hormiga que algún día quería
ser.
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