“Si hago memoria, cuando empecé a leer cuentos e historias, fue cuando mi abuela paterna cayó en cama por el cáncer"
LA
LECTURA EN MI VIDA
Sarahí
Cisneros Martínez
Desde
muy niña me gustaba mucho leer, siento que crecí en una época de transición de
la cotidianidad del principio de los 2000 con el impacto de la tecnología o,
dicho de otra forma, nací en la llamada generación Z.
Podría
decir que tal vez fue porque mi madre es maestra de primaria o simplemente por
mi tipo personalidad. No recuerdo exactamente como pasó, solo tengo en mi mente
las veces que mi mamá me contaba historias de terror y al contrario de
asustarme, solo me dio más curiosidad conocer más.
Recuerdo
5 historias, una de mis historias favoritas era la de un par de amigos que
salían de una fiesta, tal vez ambientada en la época posrevolución mexicana, en
un pueblo del sur de México, estaban tan alcoholizados que vieron a una hermosa
mujer a lo lejos, empezaron a seguirla y ella solo hacia señas para que la
siguieran, caminaron tanto atrás de ella,
hasta que uno de los amigos, un poco menos ebrio, notó que la mujer que
seguían no tenía piernas, solo flotaba con su vestido largo, con la poca
consciencia agarra a su amigo y huyen corriendo de ahí.
Si hago
memoria, cuando empecé a leer cuentos e historias, fue cuando mi abuela paterna
cayó en cama por el cáncer. En esos tiempos mis papás dedicaban la mayoría del
tiempo a su salud, yo la pasaba con mi abuela materna y mis tíos con los que no
tengo mucha diferencia de edad, recuerdo que no era muy consciente de la
gravedad de la enfermedad de mi abuela, pero pasaba mucho tiempo sola,
dibujaba, hacia tarea, pero, hacía falta algo y ahí fue donde mi mamá me empezo
a traer libros de las escuelas donde trabajaba, aunque obviamente con temáticas
infantiles.
Pasaron
un par de años, mi abuela paterna falleció, lo que provocó que mi abuelo
paterno se mudara a una casa más pequeña y al tener todo ese movimiento de la
casa, encontre muchas pinturas, fotos y libros viejos. Libros de unas 200-300
páginas aproximadamente, aunque eran varias historias juntas me gustaba
leerlos.
En mi
época de pubertad fue donde más leí en mi vida, podía leerme hasta 5 libros por
mes, de todos los géneros, cualquier temática, tenía una obsesión que deje los
libros tradicionales para leer en internet, llegue a descargar capítulos
completos para leer en los viajes que hacía con mi familia. Mi lugar favorito
(hasta la fecha) es CDMX, porque en los puestos ambulantes venden libros
accesibles, de pasta dura y hermosas portadas, tengo unos 4 de esos.
Tristemente,
abandone la lectura muchos años, al pasar a la prepa deje de leer tan
habitualmente, por motivos de la escuela, se me hacía demasiado pesado, la vida
de adolescente me hizo alejarme de mis hobbies para ser una adolescente más.
Aunque, tenía una maestra que me exigía mucho en la materia de Lectura oral y
escrita, no sé si se daba cuenta que yo tenía un poco de facilidad con los textos
escritos, pero ella siempre me exigió mucho, siempre me decía que tenía una
extraña habilidad de describir demasiado las cosas que escribía en mis
trabajos, que podía ser una habilidad como una debilidad, que la aprovechara,
actualmente recuerdo eso y recuerdo el libro de cien años de soledad de Gabriel
García Márquez, que describe absolutamente todo lo que se le ocurra.
Al
pasar a la universidad, al estar tan separada de la lectura me fue muy
complicado tomar ese hábito, 2 párrafos y ya no queria leer, cosa que era
demasiado impactante para mí. Acabarme libros completos en 2-3 días a aburrirme
con 2 simples párrafos.
Es
difícil no asociar la falta de lectura a la adicción a nuevas tecnologías, a
estar en línea en todo tiempo, con el impacto de la inteligencia artificial, me
he dado cuenta que estar aburrido sin tecnologías te hace regresar a tus
hábitos de más joven. No hace mucho que volví a leer libros y la verdad, no me
arrepiento, es un escape, al punto que he reflexionado bastante sobre lo que es
sentirte vivo, sobre la inspiración, sobre ser creativos, los libros son un
mundo de cosas infinitas, personajes interesantes y los lazos que creas
mediante tu contexto de vida con las historias que lees.
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