"No es verdadero maestro y educador aquel para quien la pedagogía es mera ciencia de cómo educar a los niños"
EL ARTE DEL PEDAGOGO
José Manuel Frías Sarmiento
Ser un Pedagogo, para muchas personas, es como ser un Profesor o un Educador.
Y ese pensar les viene porque, tal vez nos remontamos a que en su origen la
palabra Pedagogía se relacionaba con la persona, generalmente un esclavo, que
en la antigua Roma llevaba al niño a la escuela; era como el guía que lo
encaminaba por la senda del saber que aprendería en las aulas con sus
profesores. Pero esta idea cambió con el paso de los años y el asentamiento
cultural, el pedagogo es, ahora, el profesional que toma como objeto de estudio
a la Educación, es el que conoce y analiza la teoría y la técnica de la
práctica educativa; es quien puede orientar el quehacer y el diálogo en la
relación de enseñanza y aprendizaje que se establece entre un alumno, que se
reconoce como tal, y un profesor que también se asume con esa investidura
magisterial.
Por eso, entre algunas cápsulas de historia y de cultura educativa,
valdría, la pena aclarar a los jóvenes estudiantes de bachillerato que se
inscriben en las licenciaturas de pedagogía que lo que se espera de ellos, más
que ejercer como profesores, es que sean capaces de observar, analizar,
interpretar y enriquecer con sus propuestas y críticas profesionales el trabajo
educativo que se desarrolla en las aulas y en los pasillos, jardines y canchas
de las escuelas; y, más aún, se espera que su mirada sea tan amplia y su
propuesta tan abarcadora que permee, incluso, a la educación en la familia y en
los diversos sectores de la sociedad, en los cuales interactúen los estudiantes
de cualesquier centro educativo escolarizado.
Es otra mirada, dirán algunos despistados, pero no, no es otra manera de
ver a esa profesión, es nada más que volver a la esencia de la actividad del
pedagogo; que no es otra que la de observar y pensar sobre lo educativo. La
ecuación escolar se antoja fácil en estos menesteres: el Pedagogo reflexiona y
sugiere situaciones y formas de abordar el fenómeno educativo y el Educador
pone en práctica el pensamiento que le ordena, en la correcta acepción de la
palabra, el campo y los ambientes educativos en los que desarrolla su labor
docente; y, finalmente, el alumno aprovecha la sinergia del trabajo combinado
entre dos profesionales de la educación. Lo ideal sería, por supuesto, que la
formación sea tan excelente y responsable que en una misma persona confluya el
interés por investigar y la pasión por enseñar, la vieja Praxis que todos
anhelamos en las aulas escolares, y que en muchas escuelas hace años que sucede
con muchos profesores de verdad, aunque no se les reconozca ni se les retribuya
como tal ni en su justa dimensión.
Entonces, a los estudiantes de Pedagogía que anhelan ser profesores en las
aulas frente a grupo, hay que decirles que su campo de acción es mucho más
amplio que el mero hecho de “dar clases”; hay que platicar con ellos, en
charlas amenas y en confianza para que se expresen con empatía y con entera
libertad sobre sus justas aspiraciones de conseguir un trabajo digno para
subsanar sus necesidades económicas y su desarrollo intelectual. Hay que
platicar en corto y con ejemplos de los escenarios y de las actividades propias
del campo laboral en los que pueden participar en bien de la educación estatal
y nacional. Es claro que todos pensarán, como lo piensan los alumnos de la
UPES, que su futuro está en las escuelas. Y sí, en realidad ése puede ser el
escenario más próximo a su profesión. En las escuelas pueden trabajar, pero no
sólo como profesores; sino como investigadores, planificadores, programadores,
analistas, administrativos, asesores, animadores culturales, escritores de
libros de textos, organizadores de eventos educativos como congresos y en
diversos cursos de formación educativa.
La importancia del Pedagogo, es verdad, no puede desligarse de las
escuelas, porque su esencia y su materia de trabajo es el pensamiento educativo
y la práctica que de éste se deriva. Por ello, es que necesitamos pedagogos con
buena formación profesional, con prístina ética pedagógica, con acrisolada
moral y con inmenso amor por los alumnos cuya educación a las escuelas los
padres les confían.
Necesitamos pedagogos que, además de las cuestiones atingentes a la
Educación, conozcan también a la sociedad en la que viven y en la que trabajan,
que atiendan sus necesidades y reclamos a través de los planes de estudio y de
la Literatura Escolar adecuada a la resolución o, por lo menos, al esclarecimiento
de las razones de la problemática escolar, las manifestaciones y las
consecuencias de no atenderlas como se requiere hacerlo. Y, por supuesto,
presentar algunas posibles propuestas para solucionarlas.
Un Licenciado en Pedagogía podrá trabajar en un Campo Laboral de gran
complejidad pero, también, de grandes oportunidades para aprender y
desarrollarse como persona y como profesional de la educación; porque como ya
lo dijo el austriaco Rudolf Steiner:
No es verdadero maestro y educador aquel para quien la pedagogía es mera
ciencia de cómo educar a los niños, sino aquel en quien el pedagogo
despierta, gracias a su conocimiento del ser humano.
Ese es el arte, el verdadero arte de ser un Pedagogo: despertar como tal a
través de conocer a los demás como los seres humanos con los cuales convivimos
y a quienes debemos de sentir el placer, el compromiso y la responsabilidad de
apoyar, no porque sea nuestro trabajo y nos paguen por hacerlo; sino porque los
reconocemos y nos reconocemos como humanos en relación, que es la única forma
de ser humano. Pero el chiste, muchas de las veces, es que los administradores
de las escuelas, y de la misma educación, no nos permiten ejercer y desarrollar
el arte de la Pedagogía en las escuelas que administran. ¡Pobres escuelas, pobres administradores, pobres alumnos y
pobres profesores!

Comentarios
Es importante conocer lo que puede lograr un pedagogo y lo que puede hacer siguiendo la línea de acción de la educación, pero también saber que hay otras puertas que se les puede abrir, y quizá esto no sea tan reconocido.
Me gustó esta lectura porque uno nunca acaba de aprender.
Saludos grandes!!!!