“Me gusta pensar que una ciudad con tantos años de historia no solamente guarda edificios o fechas, guarda memorias"






CULIACÁN, LA CIUDAD QUE LLEVO EN EL CORAZÓN

 

Fernanda Guadalupe Trujillo García

 

Hay lugares que simplemente habitamos, y hay otros que terminan habitándonos a nosotros. Para mí, Culiacán es eso, un lugar que, sin darme cuenta se fue quedando en mi memoria, en mis costumbres y en esa manera tan particular de sentir que tengo cuando pienso en casa.

Desde niña he sentido un cariño muy especial por esta ciudad. Quizá porque crecer aquí fue aprender, a reconocerla en las cosas más sencillas, en el calor de sus tardes, en sus atardeceres, en el olor de la comida hecha en casa, en las reuniones familiares, en las calles conocidas y en esa manera tan nuestra de recibir a quien llega.

Siempre me ha parecido curioso cómo una ciudad puede tener una personalidad propia. Culiacán la tiene, se encuentra en esa persona que te ofrece un plato de comida, aunque apenas te conozca, en quien pregunta ¿ya comiste?, en el vecino que saluda al pasar, en la familia que siempre hace espacio para uno más y en esa costumbre de convertir una visita cualquiera en una larga conversación.

Aquí hay una palabra que quizá explica muchas cosas, compartir.

Compartimos la comida, las historias, las risas, los recuerdos y hasta el tiempo. Y creo que ahí está una de las mayores riquezas de esta tierra en la capacidad de su gente para hacer comunidad.

Hace poco pensaba que quizá eso es lo que significa realmente pertenecer a un lugar. No solamente haber nacido aquí, sino ir dejando un pedacito de nuestra vida en sus calles y llevarnos otro pedacito de ellas cuando nos vamos.

Y Culiacán tiene mucho que contar.

Su historia se remonta mucho más atrás de la fecha que hoy acostumbramos a recordar. Antes de la llegada de los españoles ya existía en esta región el antiguo Huey Colhuacan, relacionado con el territorio de lo que hoy conocemos como Culiacancito. Siglos después, en 1531, se estableció la Villa de San Miguel, antecedente de la ciudad que conocemos actualmente.

Me gusta pensar que una ciudad con tantos años de historia no solamente guarda edificios o fechas, guarda memorias.

Guarda las voces de quienes estuvieron antes que nosotros, las costumbres que fueron pasando de generación en generación y esas pequeñas tradiciones que quizá nunca aparecen escritas en ningún libro, pero que permanecen vivas porque alguien decidió conservarlas.

Y entre tantas cosas que nos identifican, está también nuestra comida porque hablar de Culiacán sin hablar de su gastronomía sería como contar una historia dejando fuera uno de sus capítulos más importantes, nuestra manera de comer, de preparar y de compartir los alimentos también forma parte de nuestra identidad. De hecho, recientemente, con motivo del 495 aniversario, se ha resaltado precisamente cómo la gastronomía local ha ido evolucionando y adquiriendo expresiones propias, desde el llamado sushi culichi hasta nuevas propuestas que mezclan tradición e innovación.

Pero quizá mi recuerdo favorito de Culiacán no tiene una fecha ni aparece en ningún libro.

Es la sensación de estar en casa.

Esa sensación que puede aparecer al escuchar una canción, probar un sabor de la infancia, mirar un atardecer o encontrarte con alguien que te recibe con una sonrisa.

Con los años uno empieza a comprender que la nostalgia no siempre es tristeza. A veces la nostalgia es simplemente la manera que tiene el corazón de decirnos: “mira todo lo que has vivido aquí”.

Y yo he vivido mucho aquí.

He crecido aquí, he reído aquí, he hecho recuerdos aquí, he conocido personas que se han quedado para siempre en mi historia. He aprendido que una ciudad también puede formar parte de nuestra identidad sin que nos demos cuenta.

Este año Culiacán cumple 495 años de la historia que tradicionalmente se conmemora desde la fundación de la Villa de San Miguel en 1531.

495 años son muchos para una ciudad, pero también son muchas historias, muchas generaciones y muchas razones para seguir llamándola hogar.

Feliz aniversario, Culiacán.

 

 

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