“La educación como la jardinería es un acto de resistencia ante un mundo que se vuelve cada vez más impaciente e instantáneo"
VERDE ESPERANZA, VERDE
TRANSFORMACIÓN
Judith Fernanda Berrelleza
López
“Escriban sobre lo más bonito que tiene
la UPES”
- ¿Lo más bonito?
El verde
Un color representativo de nuestra institución, ese que como estudiante te encuentras en cada detalle, en las molduras que enmarcan los edificios, la tela que envuelve los asientos de la sala de conferencias, en la camiseta que portamos… Aunque existe algo aún más verde… su jardín.
Es lo primero que te recibe al entrar y te acompañará a donde quiera que vayas, el estacionamiento, el camino al aula, pero sobre todo en los descansos de días calurosos donde buscas un árbol que te cobije bajo su sombra, mientras compartes conversaciones que se quedarán atrapadas entre las hojas.
En lo personal me encuentro cautivada por la variedad de formas, colores, olores y texturas que la naturaleza tiene para ofrecer. Aunque es posible que convivas con más que tus apuntes y compañeros, una que otra abeja, colibrí e insecto desconocido se hará presente atraído por el llamado silencioso de las flores.
Podríamos asumir que un jardín no se trata más que de algunas plantas en un terreno, e ignorar los años de manos cuidadosas que se han impregnado de tierra y trabajado bajo el sol durante horas; el tiempo que le ha llevado a cada tronco tomar su grosor y el esfuerzo de las flores que insisten en brotar.
Incluso los estudiantes y las plantas somos similares, tal vez como aquellos árboles que botan sus hojas marchitas para que unas nuevas puedan enverdecer, conoces a alguien que ha dejado todo para seguir sus sueños, así eso signifique empezar de nuevo. Quizá te recuerde a alguien aquellas plantas que aún con todo en contra se aferran a seguir, seguir con la vida, con sus estudios. Cómo olvidarnos de las pequeñas semillas que terminan por sorprender a todos al transformarse en alguien extraordinario.
Somos de hecho, las semillas más mimadas que han de existir, pues siempre habrá alguien que por amor a su vocación abone a nuestras tierras, con un consejo, una invitación o su tiempo; aunque a veces lo bueno viene en forma de tormenta, intimidante, destructiva pero necesaria.
Pensándolo bien, las plantas son el reflejo más humano que podríamos tener, tal vez por ello la naturaleza siempre ha sido fuente de inspiración, esperanza y vitalidad. Son un recordatorio de que nuestra estancia en este mundo no es estática ni permanente, sino un proceso natural, con altos y bajos que nos mantienen en constante transformación.
Un jardín implica una ardua y costosa
labor, se requiere de personas pacientes y dedicadas que estén dispuestas a
transformar lo ordinario en algo sobresaliente, así esto resulte un proceso de
larga espera. En este sentido, la educación como la jardinería es un acto de
resistencia ante un mundo que se vuelve cada vez más impaciente e instantáneo.

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