“Entre tantas canciones que has tocado, no sé si algún día habrá una que sea verdaderamente nuestra"
EL PIANISTA
Giodanny Gissel Pérez Cervantes
Aún recuerdo muy
bien ese día en el que te dije que me gustaba tu suéter. Llevabas uno verde,
justo mi color favorito.
Me regalaste esa
hermosa sonrisa y desde ese momento, algo en mi empezó a sentirse diferente.
Esa fue la primera vez que tocaste una tecla en mi corazón, aunque en ese
momento yo no sabía que terminarías dejando toda una melodía en él.
Luego vino ese
viaje y pudimos coincidir un poco más. Había algo en ti que me atraía, que me
hacía querer conocerte un poquito más.
Todo fue claro
cuando regresamos y te vi allá arriba, en el escenario, con tus manos sobre el
teclado y esa mirada tuya, llena de concentración mientras tocabas. Dios mío...
que hermoso fue verte así.
Ahí tocaste una
segunda tecla e hiciste nacer otra melodía en mi corazón. Y desde entonces me
encanta imaginar que algún día tus manos tocaran una canción solo para mí.,
porque desde que llegaste a mi vida, siento que algo dentro de mí por fin
encontró su tono.
Mi admiración por
ti fue creciendo sin hacer ruido, quizá por eso me gusta tanto escucharte, porque
entre tantas notas, acordes y partiduras, me olvido del mundo entero y solo me
quedo contigo.
A veces me gusta
pensar que tú y yo podríamos ser como las teclas blancas y negras. Diferentes,
tal vez opuestos en muchas cosas, pero capaces de crear la música más bonita
juntos.
Me convertí en tu
oyente más fiel casi sin darme cuenta. Y creo que eso es lo que más me gusta,
poder escucharte mientras en silencio, me pregunto si algún día tus manos
podrán encontrar la melodía que lleva mi nombre.
Porque entre
tantas canciones que has tocado, no sé si algún día habrá una que sea
verdaderamente nuestra.
Pero, si algún día
existe, de corazón espero que sea una melodía que nunca queramos dejar de
escuchar.

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