“Creer no solo en quienes están al frente de los centros escolares, sino también en todos aquellos que educamos y en los que aprenden"



 



REANIMAR Y CONFIRMAR LA EDUCACIÓN

 

María Madrid Zazueta

 

I. Las raíces de la transformación pedagógica

Ya en el siglo XVII, Juan Amós Comenio, considerado el Padre de la Didáctica, sostenía la urgencia de una reforma educativa basada en una premisa revolucionaria: la educación universal y accesible para todos los seres humanos, sin distinción de género, clase social o religión. Más allá de la memorización y la represión, Comenio concibió un aprendizaje vivo, guiado por los sentidos, la observación y la práctica. Se manifestó firmemente en contra de la violencia en las aulas y defendió una enseñanza impartida con amor y comprensión, donde los profesores actúan como facilitadores y guías, cediendo el protagonismo y una mayor participación al aprendiz. Sin embargo, las líneas de este escrito parten de las lecturas de un pedagogo más contemporáneo, Paulo Freire, de quien tomo el título “reanimar y confirmar” la educación, conceptos que me apropio para construir el presente texto.

Freire escribió que en la educación real —y a través del rol de los docentes y del conjunto de figuras que interactúan en ella— los sujetos se transforman entre sí, en y con el mundo. Su obra manifiesta el respeto absoluto que debe imperar entre quienes participan en los procesos educativos. Por ello, la intención de dignificar a los profesores no es una idea exclusiva de la Nueva Escuela Mexicana; Freire vivió y trabajó por una educación donde dignificar al maestro significa, fundamentalmente, creer y confiar de verdad en él. Considero que esta forma de dignificación es la que reanimaría y confirmaría al colectivo educativo actual. Esto implica creer no solo en quienes están al frente de los centros escolares, sino también en todos aquellos que educamos y en los que aprenden. Es justamente aquí donde retomo mi experiencia en el CONAFE, el sistema educativo más pertinente, humano y compatible que conozco, y que de verdad trabaja bajo este principio.

II. Diálogo frente a las apariencias

En Cartas a Cristina, Freire abre una ventana a su vida y al origen de su pensamiento, narrando su crecimiento en una familia de clase media que a veces no tenía ni para comer, pero que debía "cubrir las apariencias". Algo similar ocurre hoy con una educación institucional que muchas veces simula estar mejor que nunca, pero que en realidad traslada la responsabilidad total de aprender al estudiante, dejándolo a la deriva. Por otro lado, en ¿Extensión o Comunicación?, Freire critica la visión que percibe a los campesinos meramente como analfabetos y a los agrónomos como los únicos poseedores del saber, manteniendo una dicotomía estéril entre sujeto y objeto. Para él, los sujetos aprenden verdaderamente cuando interactúan con su medio a través del diálogo horizontal entre las figuras educativas, partiendo de sus propias necesidades e intereses.

La educación debe brindar un sentido de pertenencia y permanencia en el acto educativo que debe reconocer el origen propio y el camino recorrido, haciendo que el estudiante se sepa parte activa de su entorno a pesar de las transformaciones constantes del mundo.

III. La educación como salvaguarda de la vida

Recordando a Freire, vino a mi mente el expresidente José Mujica, a quien se le atribuye el anhelo de ver el día en que padres e hijos hablen de los procesos naturales con base en ideas científicas. Una educación real, conectada con la vida, nos dotaría de herramientas emocionales y racionales que, sin duda, prevendrían tragedias y reducirían los índices de suicidio. Pensaba, por ejemplo, en las leyes físicas a las que tantas veces no prestamos atención en lo cotidiano. La dura experiencia de una joven vecina me hizo meditar en ello. En un momento de ira, la joven golpeó con todas sus fuerzas el cristal de una ventana y, en un acto reflejo, retiró el brazo. El accidente casi le cuesta la vida por desangramiento; requirió dos cirugías y ocho horas en el quirófano para reconstruir y unir sus venas superficiales y profundas. Si ella hubiera interiorizado la ley física de que a toda acción corresponde una reacción de igual magnitud, habría entendido el daño que se ocasionaría a sí misma. Lo mismo ocurre con las adolescentes que conocí en el Centro de Salud Mental, quienes consumieron productos químicos a ciegas; algunas corrieron con la suerte de no destrozarse las vísceras y vivieron para compartir su testimonio. La ciencia no es solo teoría; es una herramienta de supervivencia.

IV. CONAFE: Vanguardia en los márgenes de la historia

Todo lo anterior me conduce inevitablemente lo que dijo Alfonso Noriega, exrector de la institución en Sinaloa, el CONAFE es la parte del sistema educativo que se consagra a brindar atención a los más marginados de los marginados, manteniéndose siempre a la vanguardia pedagógica. Nació el 11 de septiembre de 1971; hoy, en este año 2026, la institución cumple 55 años de presencia histórica, los mismos años de vida que su servidora. A lo largo de estas décadas, muchas generaciones hemos aprendido a educar y a educarnos bajo su sombra, casi sin notarlo. Esto es posible porque quienes participamos en él, por lo general, somos parte de esa misma población o compartimos condiciones económicas y sociales similares. Somos comunidad educando a la comunidad.

En esta nueva etapa, me congratulo y presumo que el CONAFE está mejor que nunca, emprendiendo ahora el servicio educativo a nivel bachillerato. Recuerdo con cariño mis primeros años en la institución, aprendiendo con y de los pobladores del Valle de Culiacán. En mi primer ciclo, conviví con grupos indígenas como los Triquis, Mixes, Zapotecas y Mixtecas. El aula de preescolar era un hermoso festival de lenguas que enriquecía el espacio, superando cualquier barrera gracias al uso compartido del español. Aún atesoro el recuerdo de las madres de familia invitándome a comer tortillas recién hechas con salsa y queso, compartiendo los alimentos en el suelo alrededor de la hornilla, y la admiración que sentí al ver sus diseños artesanales. Aquellos pobladores, que a veces parecían tímidos al visitar el aula, se mostraban despiertos, activos y plenos en su entorno comunitario durante la temporada agrícola.

V. Una generosidad sin límites geográficos ni sociales

Fue en aquellos tiempos cuando comprendí el verdadero alcance del CONAFE. Supe de su labor en la Sierra de Sinaloa, territorio que tuve el honor de visitar junto con la Sierra de los Rarámuris y los Huicholes. Fui observadora y viví cómo es llegar a los lugares menos pensados; ya que el servicio educativo se extiende a niños que viven en los circos, donde el Instructor Educativo viaja y se integra como un miembro más de la comunidad nómada durante sus giras.

También recuerdo con profunda admiración y respeto cuando el CONAFE atendía a niños con permanencia hospitalaria prolongada y/o con enfermedades terminales. Aunque hoy este sector es atendido por el programa de la SEP, Sigamos Aprendiendo… en el Hospital, fue el CONAFE quien sembró la semilla originaria de esta noble atención. Esa generosidad institucional sigue viva hoy en la educación domiciliaria, llevando maestros a las casas de los niños que tienen dificultades médicas o físicas para asistir al centro escolar. Por todo esto, sostengo firmemente que todo maestro que se digne de serlo, debería vivir la experiencia formativa de esta institución que forja a las jóvenes generaciones como verdaderas promesas educativas.

VI. El presente de la Educación Comunitaria

Expreso mi especial agradecimiento a las autoridades que hicieron posible el reencuentro de Gabriel Cámara y Cervera (como Director General) y Pilar Farrés González Saravia (como Directora de Educación Comunitaria para el Bienestar e Inclusión Social a nivel nacional) dentro del CONAFE, asumiendo roles estratégicos que potencian y dignifican la educación comunitaria en México.

Su llegada no fue una coincidencia administrativa, sino la consolidación de décadas de lucha por la democratización del aprendizaje. Bajo su visión, el modelo pedagógico ha transitado definitivamente hacia la Educación Comunitaria para el Bienestar, consolidando la Relación Tutora no como un método alternativo, sino como un espacio horizontal y profundamente humano. En este esquema, se rompen las jerarquías tradicionales de la escuela vertical porque niños, jóvenes, padres de familia y adultos de la comunidad participan activamente siendo tutores y tutorados a la vez, eligiendo sus propios temas de interés y aprendiendo a su propio ritmo. No hay límites para el saber, y bajo el cobijo de su gestión, la máxima de que "todos aprendemos en comunidad" ha pasado de ser una utopía a convertirse en el lema vivo y cotidiano de esta, mi gran escuela y universidad profesional.  Con ambos viví la oportunidad de ser tutorada y tutorar a compañeros del CONAFE y personal de las poblaciones donde participé como Instructora Comunitaria.

También reconozco y agradezco profundamente el papel que Juan Carlos García Salas está desempeñando como Jefe de Programas Educativos en Sinaloa. Confío plenamente en su liderazgo, el cual está respaldado por más de dos décadas de trayectoria ininterrumpida y una comprensión absoluta del terreno social en el que opera la institución. Fuimos contemporáneos en las trincheras del servicio, y por ello me consta su genuino compromiso tanto con las comunidades más apartadas del Valle de Culiacán y las zonas serranas, como con el acompañamiento técnico de las nuevas figuras educativas en servicio (Educador Comunitario o EC; Educador Comunitario Acompañamiento Microrregional o ECA y Educador Comunitarios de Acompañamiento Regional o ECAR). Su gestión en el estado ha sido una pieza fundamental para aterrizar las directrices nacionales, asegurando que los nuevos materiales, las guías de estudio y las herramientas digitales se traduzcan en una verdadera equidad en el aula y en una formación práctica que dota de identidad y orgullo a los jóvenes educadores sinaloenses.

Hoy, como antes, los Educadores Comunitarios reciben una preparación práctica con un profundo sentido pedagógico, respaldados por medios didácticos propios de su generación. En el Sinaloa y el México de hoy, ya no puede hablarse de la población rural como un sector en el abandono total: donde está el CONAFE, está la educación más actual. Las aulas comunitarias ya no se rezagan en el pasado; ahora operan equipadas con guías de aprendizaje autogestivas e innovaciones digitales que funcionan incluso sin internet, gracias a recursos cargados previamente en dispositivos electrónicos. Esta combinación de tecnología y pedagogía comunitaria dignifica el entorno rural y coloca a los estudiantes en una verdadera igualdad de oportunidades, demostrando que la marginación geográfica ya no es un obstáculo para acceder al conocimiento de vanguardia.


Comentarios

Marité Ibarra dijo…
Buen día!! Muy interesante está narrativa Maria Madrid, sobre todo está extensión de la educación a través de CONAFE. Me imagino o más bien trato de imaginarme cómo es el trabajo docente en los circos y en los hospitales, no cualquiera lo haría. Y la transcendencia actual de este organismo que no se ha quedado atrás con la tecnología.
Excelente texto!!
Te mando un fuerte abrazo compañera.
María Porcella dijo…
Muchas al Frías por haberme publicado un texto de los que hacía rato no escribía. Como dices Marité, a mi también me dejó sorprendida. Claro, debo agradecer que tuve algunas ayudas que lo hacen aún mejor. Fuerte abrazo. ¡Que viva la educación que reanima y confirma a quienes alcanza!
María Porcella dijo…
Quise decir, muchas gracias a Frías.
No tengas cuidado, querida María, soy el Frías o el Tal Frías S. No importa el nombre, lo que importa es lo que haga el mono y el cariño que ustedes le dispensen al enviar textos tan enjundiosos como éste que ahora nos regalas. Ojala y los profesores que te leen recomendaran a sus alumnos que leyeran tus relatos y que ellos dejaran comentarios, para motivar a los muchachos a escribir también. Pero eso sólo un triste y solitario Ojalá
Saludos, un abrazo. del Frías
Solangel Ruiz. dijo…
Nunca había tenido la oportunidad de comentarle un escrito, pero déjeme decirle que causo en mí una especie de: curiosidad, vocación y algo como melancolía...
No sabría explicar bien las 3, de hecho no sé si estén bien seleccionados los sustantivos, pero primeramente me dio curiosidad el que empieza desde ... muy atrás, pero todo eso le vino dando sentido a su punto final, la forma en que utiliza las experiencias para explicar algo que esta apenas reconsiderandose.... Espero que esto no termine, osea la parte de que hay que realmente dignificar a las y los docentes me parece importante como con tooooodo el texto termino diciendo:
"wow las "implicaciones" son solo un obstáculo cuando realmente no quieres" me refiero al hecho de hacer el servicio o practicas en la conafe (no sé, solamente infiero) debes trasladarse al lugar (encontrando eso como el "pero" en la comunidad, y sí lo fuí) , y me parece algo super bonita la parte de una labor etnológica (por lo del circo) sonrío de sólo pensar en las mil maravillas que uno debió haber aprendido en esos espacios, por eso de que enseñar es aprender dos veces ....
Y la otra, me encantó poder leer una experiencia con mucho contexto, para mí es valioso este texto no sólo porque tiene historia, contextualiza hasta el ahora, sino también tiene mucho sentimiento... (pasión, vocación, amor por educar, hacer las cosas sin importar las brechas)

Además que a veces como estudiantes uno esta bien como "cuadrado" o no cuadrado, a veces es que uno No conoce mas de ... ¿¿¿ "su esquinita"??? (porque a veces incluso si tenemos las herramientas para conocer más y no lo hacemos) y LEER esto me hace ver cuántas posibilidades más hay, no sólo de desarrollarse sino que de colaborar, porque como usted dice al final en comunidad todo es más "estable" o recíproco, no sé lo que si sé es que también tiene razón en hacer caso a la ciencia (como el ejemplo que dio); todo lo que hay detrás de algo que se creen que es tan simple, incluso más como comenta: el hecho de tener que integrarse en las comunidades y demás...

Con respecto a esto me gustaría tener el atrevimiento, si me lo permite... ¿Qué es lo que más recuerda (por la sabiduría dejada) de la vida del circo?

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