29 de Septiembre, Aniversario de la Fundación de Culiacán
“Cambian las calles / aparecen nuevos edificios / crecen las colonias / se transforman los espacios / pero permanecen los recuerdos"
LA CIUDAD QUE GUARDABA RECUERDOS
María Fernanda Sánchez Sánchez
Culiacán,
tierra de sol y de esperanza,
ciudad
que despierta cada mañana
con el
canto de las aves,
con el
movimiento de sus calles
y con
el trabajo de su gente.
Culiacán,
nombre que guarda historias,
historias
de familias, de esfuerzo y de sueños;
de
hombres y mujeres que con sus manos
han
construido poco a poco
el
lugar al que hoy llamamos hogar.
Desde
temprano, la ciudad comienza a vivir.
Las
calles se llenan de movimiento,
los comercios
levantan sus puertas,
los
estudiantes caminan rumbo a sus escuelas
y las
familias comienzan un nuevo día.
Y
mientras el sol ilumina sus caminos,
Culiacán
parece despertar también sus recuerdos.
Porque
una ciudad no solamente se construye
con
edificios, calles y avenidas.
Una
ciudad se construye con su gente,
con sus
costumbres,
con sus
tradiciones,
con las
historias que pasan de generación en generación.
Culiacán
tiene el calor de su clima,
pero
también tiene el calor de su gente.
Ese
saludo de quien encontramos en la calle,
esa
sonrisa de un vecino,
esa
ayuda que llega cuando alguien la necesita,
ese
orgullo de decir:
“Yo soy
de Culiacán”.
Aquí
crecieron muchas familias,
aquí
comenzaron muchos sueños,
aquí
niños que alguna vez jugaron en sus calles
se
convirtieron en jóvenes y adultos
que
continuaron escribiendo la historia de esta tierra.
Y así
pasan los años.
Cambian
las calles,
aparecen
nuevos edificios,
crecen
las colonias,
se
transforman los espacios,
pero
permanecen los recuerdos.
Permanece
la memoria de los abuelos,
las
historias de nuestros padres,
las
fotografías guardadas en un cajón
y las
anécdotas que escuchamos una y otra vez
en las
reuniones familiares.
Culiacán
también es naturaleza.
Es el
agua de sus ríos,
el
verde de sus árboles,
el
cielo que se pinta de colores al atardecer
y esas
tardes cálidas
que
forman parte de nuestra vida cotidiana.
Es
también la música,
la
comida,
las
fiestas,
los
mercados,
los
parques
y las
plazas donde se encuentran las familias.
Es el
estudiante que sueña con terminar su carrera,
la
madre que trabaja para sacar adelante a sus hijos,
el
comerciante que abre su negocio cada mañana,
el
campesino que trabaja la tierra
y todas
aquellas personas que, desde sus diferentes oficios,
aportan
algo para que la ciudad continúe creciendo.
Hoy
celebramos un aniversario más.
Y
celebrar a Culiacán no significa únicamente recordar una fecha.
Significa
mirar hacia atrás
para
reconocer todo lo que se ha construido,
pero
también mirar hacia adelante
con la
esperanza de seguir mejorando.
Que las
nuevas generaciones conozcan su historia.
Que
aprendan a respetar sus espacios.
Que
cuiden sus parques, sus calles y sus ríos.
Que
valoren sus tradiciones
y que
comprendan que el futuro de una ciudad
también
depende de quienes la habitan.
Porque
Culiacán es nuestro presente,
pero
también será el hogar de quienes vienen después.
Por eso
hoy levantamos la voz
para
decir con orgullo:
Culiacán,
tierra querida,
ciudad
de sueños y esperanzas,
que tus
años sigan creciendo
y que
nunca se pierda
el
cariño por esta tierra.
Que
sigan tus calles llenándose de historias,
que
sigan tus familias construyendo recuerdos,
que
sigan tus niños soñando en grande
y que
tu gente continúe trabajando
por una
ciudad de la que todos podamos sentirnos orgullosos.
Culiacán,
corazón de Sinaloa,
hoy
celebramos tu aniversario
y
celebramos también
el
privilegio de llamarte hogar.
Que
viva tu historia,
que
vivan tus tradiciones,
que
viva tu gente
y que
viva por muchos años más
nuestra
querida ciudad de Culiacán.
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