29 de Septiembre, Aniversario de la Fundación de Culiacán

“Yo pensaba que había salido de Culiacán para conocer el mundo. Y terminé descubriendo que Culiacán había salido conmigo"



 



DESCUBRÍ QUE ERA CULICHI

 

Manuel Montes

 

No creí que llevara a Culiacán tan profundo en el pecho, hasta que me tocó llegar a la capital. La Ciudad de México me recibió con un frío tan agradable que sentía que me abrazaba, y mi primer pensamiento fue compararlo con el calor de Culiacán. De pronto, me encontré comparando cada platillo, cada expresión y cada costumbre con las de mi tierra, como si mi misión fuera dejar bien parado a Sinaloa.

Y es que ya me lo había comentado un tío, que eso me pasaría cuando saliera del rancho, pero como un buen rebelde de mi raza no le creí.

Y la neta que jamás me había sentido tan culichi hasta que me topé con los chilangos cortantes. Les daba los buenos días o intentaba sacarle platica y naaada, bien aguados, ni el saludo me regalaban para atrás y eso que se supone que a nadie se le niega. Escuchar otras formas de hablar me hizo notar la mía. Probar otros sabores me hizo extrañar los de casa. Caminar por calles tan enormes me hizo recordar las que conocía de memoria (la Obregón ta más fregona, hasta conecta con la Lomita). Y hasta aquello que alguna vez me pareció cotidiano comenzó a sentirse como parte de algo que llevaba conmigo machín.

Bien dicen por ahí que uno no descubre el amor por su tierra mientras la habita, sino cuando la extraña.

Y pues estar lejos me hizo entender que Culiacán no era solamente el lugar donde nací, crecí o aprendí a caminar, correr y hasta darme de trompadas. Era mi manera de cotorrear, de comer, de saludar, de hacer amigos, de reírme y hasta de defender mi tierra cuando alguien se metía con ella.

Yo pensaba que había salido de Culiacán para conocer el mundo.

Y terminé descubriendo que Culiacán había salido conmigo.

Comentarios

Marité Ibarra dijo…
Yo también descubrí que era Culichi de corazón cuando estuve fuera de Sinaloa.!!!
Saludos!!!
María Porcella dijo…
Manuel has descubierto que tienes identidad y sentido de pertenencia con este Culiacán de mil amores. Este Culiacán tan dolido, pero tan vivo a la vez, que lo hacen una tierra de contrastes. Me da gusto que te haya quedado claro eso que se siente cuando uno tiene amor por su terruño. Lo único en lo que difiero es que para mí el gentilicio es Culiacanense, un término que he decidido cambiar por el popular Culichi que me trae los malos recuerdos y momentos que estamos viviendo y que se ha vivido desde siempre. Por eso, para mí Culiacán es la ciudad de los contrastes con sus epidemias, con sus guerras civiles, con la apropiación de la tierra, con la invasión extranjera. Pero, en el otro lado está la alegría, la mano sincera y la calidez de una raza mezclada... Creo que voy a inundarme de melancolía si sigo escribiéndote. Saludos.

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