29 de Septiembre, Aniversario de la Fundación de Culiacán
"Quiero
creer que podremos volver a mirar a Culiacán con tranquilidad y
recordar estos años como una etapa difícil que ya se quedó
atrás"
Gabriela
Vargas Flores
Querido
Culiacán:
No sé
muy bien cómo empezar esta carta, porque hablar de ti ya no es fácil como
antes.
Culiacán siempre ha sido mi ciudad, el lugar
donde muchas personas han crecido, trabajado, formado una familia y creado
recuerdos, es una ciudad con lugares bonitos, con gente trabajadora y con
muchas historias. Pero desde hace dos años, muchas cosas han cambiado y ya no
se siente igual.
He
visto como poco a poco la tranquilidad se ha ido perdiendo, hay personas que ya
no salen como antes, familias que viven con miedo y negocios que tuvieron que
cerrar sus puertas. Algunos de esos negocios llevaban muchos años ahí y eran
parte de la vida de la ciudad, también hay familias que dejaron sus casas, sus
vecinos y todo lo que conocían para buscar un lugar donde pudieran vivir más tranquilos.
Y lo más triste son las personas que ya no están, hay quienes salieron de sus
casas un día pensando que volverían como cualquier otro día y simplemente nunca
regresaron, detrás de cada persona desaparecida hay una familia que se queda
con la esperanza de recibir una llamada, una noticia o cualquier señal que les
diga dónde está, debe ser muy difícil no saber qué pasó con alguien que
quieres, no poder despedirte y tener siempre la esperanza de que algún día
volverá. También hay familias de personas inocentes que ya no están, familias
que de un momento a otro tuvieron que aprender a vivir con una ausencia que
nunca esperaban, quedaron lugares vacíos en la mesa, mensajes que ya nadie
responde, cumpleaños en los que falta alguien y recuerdos que, aunque sean
bonitos ahora duelen.
A veces
escuchamos en las noticias cuántas personas murieron o desaparecieron y después
seguimos con nuestro día, pero detrás de cada caso hay una persona que tenía
una familia, amigos, sueños y una vida que quería seguir viviendo. No son
solamente números, son hijos, padres, hermanos, esposos, amigos y personas que
alguien todavía extraña. Y creo que eso es una de las cosas que más ha cambiado
en Culiacán, ya no solamente tenemos miedo por lo que pueda pasar, también
aprendimos a preocuparnos más por las personas que queremos. Un simple mensaje
que diga “ya llegué” puede quitar un poco de preocupación y cuando alguien
tarda en contestar la mente empieza a pensar en muchas cosas.
También
duele ver cómo han cambiado lugares que antes eran parte de nuestra vida
diaria, negocios que antes tenían sus puertas abiertas ahora están cerrados,
calles que antes tenían movimiento se sienten diferentes y familias enteras han
tenido que comenzar de nuevo en otra ciudad. Dejar tu casa, tus recuerdos y el
lugar donde has crecido durante toda tu vida no debe ser nada fácil.
Culiacán,
me da tristeza verte así, me da tristeza pensar en todas las personas que han
tenido que irse y en todas las que ya no pueden volver a sus casas, me da
tristeza ver negocios cerrados y saber que detrás de ellos también hay personas
que perdieron su forma de ganarse la vida. Pero, sobre todo, me duele saber que
muchas familias han tenido que aprender a vivir con miedo y con ausencias que
nunca quisieron tener.
Aún
así, no quiero recordar a Culiacán solamente por todo lo malo que ha pasado, tú
también eres Culiacán, tus familias, tus calles, tus parques, tus escuelas, tus recuerdos
y todas esas personas que todos los días siguen levantándose para trabajar y
salir adelante; por eso “quiero imaginar un Culiacán diferente, uno donde los
niños puedan jugar sin miedo, donde las familias puedan salir tranquilos, donde
los negocios vuelvan abrir sus puertas y donde nadie tenga que abandonar su
hogar para buscar paz en otro lugar, ojalá algún día podamos volver a hablar de
Culiacán por sus cosas bonitas y no por la violencia, ojalá podamos recuperar
esa tranquilidad que muchas personas extrañan, ojalá que las familias puedan
volver a sentirse seguras y que quienes se fueron algún día puedan regresar a
su hogar sin miedo.
Porque,
aunque hoy duela verte así, sigues siendo nuestro hogar. Y yo quiero creer que
algún día podremos volver a mirar a Culiacán con tranquilidad y recordar estos
años solamente como una etapa difícil que finalmente quedó atrás.
Con
cariño, alguien que todavía espera volver a verte en paz.

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