"¿Y si esto es apenas el comienzo de una versión nuestra que ni siquiera sabíamos que existía"
2. PERDERSE NO SIEMPRE SE SIENTE COMO ESTAR PERDIDA
Lizbeth Frías
Creo que hay
algo de lo que casi nadie habla.
¡Cuántas veces no hemos tenido una idea en la cabeza de
lo que queremos ser, una idea, un sueño, una versión de
nosotras mismas que lo visualizamos y se ve sensacional, lo tenemos demasiado
claro!
Lo cual me lleva a la siguiente reflexión, y es que, a veces teniendo
todo claro, nos perdemos en el camino, ahora mismo estoy pensando lo siguiente:
quizá no nos perdemos porque no sepamos hacia dónde vamos, sino todo lo
contrario, porque tenemos perfectamente claro hacia dónde queremos ir. Y es que
en nuestra mente esa idea se puede ver espectacular, pero a la hora de llevarlo
a la práctica, a la realidad, puede que no sea tan maravillosa para nuestra
vida.
Además, creo que estamos demasiado acostumbrados, o “mal acostumbrados”,
a que, si tenemos algo en nuestra mente, una ilusión, un sueño, sí o sí,
tenemos que ir por ello, pero si en la marcha resulta que ese sueño que se veía
espectacular no se está sintiendo espectacular, creo que muchas veces nos entra
esa idea de que si lo abandonamos o cambiamos de idea, sería un fracaso, que,
si ya invertimos tiempo, dinero y energía en ello, tendríamos que seguir porque
… era lo que querías, ¿recuerdas? … como si no tuviéramos permitido cambiar de
opinión.
Y la mayoría de las veces, es posible que ni siquiera nos reconozcamos
con esa versión que está saliendo a flote en ese proyecto, en ese sueño, en ese
estilo de vida, que visualmente era fenomenal, pero en la realidad resulta que
se siente otra cosa.
Y aquí, es donde empiezo a pensar que “perderse” no siempre se siente
como “estar perdida”. ¿Y si fuera todo lo contrario? ¿Y si ese estar perdida es
en realidad estar avanzando? ¿Y si esto es apenas el comienzo de una versión
nuestra que ni siquiera sabíamos que existía y que es la que realmente nos va a
encarar?
¿Y si estuvimos confundiendo lo que queríamos con el “cómo se sentía
tenerlo”?
Y claro, una vez que nos damos cuenta que, lo queríamos era realmente
otra cosa, creo, que ahí es donde viene la parte más difícil, justo por lo que
mencionaba antes. Y es que aquí entran ya en juego muchos factores:
Seguir lo que la sociedad dice que nos hace felices.
Lo que culturalmente está correcto.
¿Pero y si eso no es lo que nos está moviendo.
Y ahí es cuando muchas nos ponemos en pausa, cuando nos bloqueamos o
colapsamos.
Por esas vocecitas incómodas que suenan en la cabeza del “qué dirán”, de
“así es como se debe vivir”. Pero, ¿pooor? ¿Y si descubrí que yo no quiero
seguir esa línea? ¿Si me di cuenta que quiero otra cosa distinta a lo que
pensaba? ¿Por qué todos deberíamos seguir la misma línea? Cada uno somos
diferente.
Y aquí es donde personalmente hay algo que me pone muy triste y me
preocupa, porque muchas, se acostumbran a ello, a estar incómodas, a no dar el
paso por miedo a esas vocecitas, y terminan viendo esa vida que saben
perfectamente que no es la que querían, pero un simple “QUÉ DIRÁN” las limitó
toda su vida.
Caen y viven una rutina que NO aman, que no gozan, una vida que
claramente no la sienten suya. ¡Vamos, que están viviendo sin un SENTIDO DE
VIDA, básicamente EXISTEN, pero, te pregunto yo con toda sinceridad y respeto,
¿estás viviendo?
¡Vida sólo hay una! ¡Y todas deberíamos vivirla haciendo lo que nos hace
felices, lo que nos apasiona! Y no, tampoco lo quiero romantizar, porque puede
sonar así de repente. ¡Claro que habrá altos y bajos, claro que habrá días
duros y difíciles, así es la vida, no podemos hacer nada contra eso, pero
mejor, que esos días duros y difíciles aparezcan DENTRO de la vida que nos
apasiona estar viviendo! Si no, imagínate, imagínate que vives una vida que no
es la que quieres y encima hay días difíciles, sería eso estar viviendo un
martirio, sin embargo, y es a la reflexión que he llegado, que justo cuando hay
días difíciles, el tener un sentido de vida y una vida que disfrutes será tu
motor, tu gasolina para salir cuanto antes de esas rachas, es decir, tendrás
una motivación por la cual seguir, y es simplemente, que AMAS la vida que estás
viviendo.
Por más
que nos sintamos perdidas, siempre deberíamos regresar a nuestra esencia,
recordar qué nos hace felices, qué nos mueve, qué nos da curiosidad, qué nos
hace sentir vivas. Tener claro que cosas hacemos porque
genuinamente queremos hacerlas y cuáles haces por miedo a decepcionar a
terceros.
Y es que
hay cosas tan sencillas, que de verdad nos pueden cambiar la vida, el simple
hecho de escucharnos, de cuidarnos, de cuidar lo que comemos, el qué rutinas
tenemos, qué hábitos estamos construyendo. Estoy convencida, cien por ciento,
que vivir bien es un balance.
Parece que hoy en día es demasiado difícil aceptar que una vida puede
ser valiosa, aunque no sea espectacular.
Qué padre y valiente decir:
“Esto era lo que quería hace “x” años, pero ya no”.
Wow, ahí estamos demostrando que estamos vivas, que
pensamos, que analizamos, que no estamos viviendo en un piloto automático.
Nadie tendríamos que defender ni luchar por aquella versión que fuimos o
que pensamos que queríamos ser.
Creo rotundamente que es de valientes, evolucionar, crecer,
transformarnos.
Quizá no todo lo que vivimos está destinado a convertirse en nuestro
destino, pero sí todo viene a enseñarnos y mostrarnos algo.
A veces lo que pensamos que queríamos no era el lugar al que teníamos
que llegar, pero sí era el camino por el que necesitábamos pasar para poder
reconocer y saber lo que en verdad queríamos.
Que nadie nos haga creer ni nos convenza que una vida “exitosa” tenía
que verse bien desde afuera.
No hay nada como la paz que se siente tras vivir una vida “real”,
“ordinaria”. Porque, al final, si lo pensamos bien, una vida donde hay balance
en todas sus áreas es suficiente para ser una vida extraordinaria.
En fin, con todo esto, me lleva a la siguiente metáfora, ese vestido que antes nos encantaba, pero ahora ya no somos nosotras con él. Es normal, el tiempo pasa, las modas cambian, sería injusto pensar que, porque lo compramos y nos gustaba, estamos obligadas a llevarlo el resto de nuestras vidas.

Comentarios
Te felicito, porque has comprendido que la Narrativa Personal es una buena manera de aclarar tu pensamiento y sosegar tus inquietudes; y, a la vez, debes de sentirte orgullosa de que algunas de tus lectoras y otros más de tus lectores encuentren puntos de coincidencia en tus reflexiones.
Saludos, un abrazo, tu papá, José Manuel Frías Sarmiento
Seguimos leyéndonos Lizbeth, tú allá en Madrid y nosotros aquí en Sinaloa!!
Saludos grandes!!!