"Uno nunca sabe como será el resto de la vida, puede inferir, puede tener suposiciones muy expresas, pero… Nada nunca jamás saldrá “el plan al pie de la letra”
“EXPERIENCIAS DE UNA PRIMERGARDIANA” –
DESDE EL INFRARROJO HASTA EL VIOLETA VOL.
II
I - Si el hubiera existiera. PERO NO.
“Hay un
lugar muy bonito que conocí, el cual se ha ganado un lugar muy especial en tan
poco tiempo, muy poco tiempo comparado a lo que será el resto de mi estancia.
Yo
cuando llegué a ese lugar, iba perdida, sí, perdida literalmente.
No
estaba abierta la puerta que yo recordaba era una de las entradas, es más ya se
miraba clausurada, fue ahí donde supe que estaba en el lugar, pero no era el
mismo lugar, ya sabes eso de que el carrusel no se detiene.
El
primer día que me tocó interactuar con personas que, si bien son más jóvenes y
otras más grandes, sabía que ése era lo que en una canción escuché y me apropié:
“el
primer día del resto de mi vida”
Uno
nunca sabe como será el resto de la vida, puede inferir, puede tener
suposiciones muy expresas, inclusive creo que podemos tener planeado y
automatizado la proyección de futuro, pero… Nada nunca jamás saldrá “el plan al
pie de la letra”, y creo que mucho menos cuando hablamos de espacios como: La
Escuela.
En un
principió cuestioné demasiado que, esto de crecer y madurar también va de saber
seguir consejos, pero así llegué a dicha Universidad, y créanme que estaba yo aquí
para nada más que mi compromiso académico: Tareas, reportes, lecturas,
escritos, organización, tablas de Excel; como si mi plan estuviera saliendo
bien, y sí, va un poco bien, o eso creo yo.
Aunque
todos los días cambia el plan, por ejemplo, el día del propedéutico, ¡el primer
dia! Es más, qué primer día, corrijo: El día “-1” se me rompió el único botón de mi blazzer y la
blusa debajo no era planeada para traer mi blazzer abierto ya que fue de esas
cosas que hice al “ahí se va”, en ese momento me dije a mi misma:
“Ya valió,
ni has empezado y ya estás con estos imprevistos, pareciera que no puedes
organizarte desde antes, bueno, ya ni modo, te aguantas y te quedas así”.
El día
terminó y yo… Había conocido a dos niñas super tiernas, increíbles, pero sobre
todo inteligentes, desafortunadamente no quedamos en el mismo salón las tres,
pero sentía que era ganancia no sentir que no conocía a nadie, a pesar de que
era medianamente normal la situación porque vienes de otro nivel académico, a
menos que con tu amigui te pongas de acuerdo y sea tanto el emparejamiento que
queden en la misma licenciatura o mejor (o peor) en el mismo salón.
La
escuela ha sido un espacio donde he aprendido demasiado, no hablo de cosas de
cosas teóricas, porque creo que traigo una pequeña idea y pues una meta, eso
era lo que menos me preocupaba… Pasaban los días y yo seguía sentándome ahí,
aparte, sola. Después a destiempo (ya saben eso de que a lo mejor no quedaron
en una uni y se inscriben en la que si quedaron por mientras siempre o, a veces,
por mientras el siguiente examen en otra uni) conocí a quien se volvió mi mejor
amiguita del salón, ella tenía muchas ganas de aprender, de hecho creo que debo
aclarar que todas tenían (tienen) tantas ganas de super mega ser la gran “maeta”
los primeros días, pero conforme pasaban las clases, las charlas y el
intercambio de experiencias las cosas cambiaron, varias dejamos en claro varas
más altas…
Cuando
hubo la primera baja en el salón, y al ser la representante del grupo decidí
desearle lo mejor, decidí preguntarle si había algo en lo que la escuela o
nosotras como grupa (somos puuuuuras mujeres) pudiéramos hacer para su
permanencia, pero no había nada la decisión era firme, entonces jamás regresó
la chica de San Pedro.
Los
días pasaban y como San Pedro era muy callada pocos notaron la ausencia, sin
embargo, no fue lo mismo cuando Mamá Lailen se fue, ella a veces traía a su
bebé a clases, era curioso ver como nosotras a la bebé la tratábamos como una
cosa super frágil que se podía romper, no la movían en lo absoluto más que para
cargarla, ¿yo? ¡NO! Yo no la cargue, ¡capaz y la rompo! Pero había una maestra
que hasta la tomaba y hacía como que la bebé nos daba la clase, era super
divertido y poco ordinario, deseo con ansias que esa maestra me vuelva a
impartir curso.
II - Mi uni
Afortunadamente
mi escuelita tiene aire acondicionado, no sólo en clases, también durante los
talleres presenciales, poco a poco me siento más recuperada de aquellas llamas
que desaparecían en mi vista, más aliviada y más ligera, aunque tuviera más
cosas que hacer y responsabilidades.
Así
como todas las decisiones que uno toma y lo lleva a los lugares donde uno está,
tomé decisiones muy certeras; concretas, pero además aferradas, así soy yo y lo
mejor de este lugar es que el espacio para esas personas aquí, también existe.
De no
ser por las maravillosas maestras que encontré en primer semestre, eran tan… No
sé, siento por ellas la misma admiración y cariño cuando las recuerdo, es como
cuando recuerdas a tus maestras del kínder, y a veces el sentimiento no cabe en
mí y me siento sentimental al saber que esas personas son maestras, además, que
creo que esas maestras y yo sabremos solamente lo que las tareas significaron,
como todo docente con sus alumnas (os) más sensibles; gracias a ellas encontré
o más bien inauguré el inicio de mi propia carretera internacional: La vida que
seguía.
Sé que
ha de dar curiosidad por qué hablo de las maestras de primer semestre, pero no
puedo concebir una escuela sin sus actores: Alumnas (os), maestras (os). Desafortunadamente si contara yo cada
experiencia con cada maestra (o) jamás acabaría o ahí si escribiría yo 200
hojas, pero primer semestre fue un gran curita para mi corazón y mi
metacognición, era muy bonito ver como hacíamos dinámicas de juegos, un día
jugamos como que al “cien mexicanos dijeron”, otro día jugamos al teléfono
descompuesto y, no sabíamos, pero estábamos aprendiendo, integrando y
consolidándonos… Entonces pasamos a segundo semestre.
III - Segundo.
En
segundo sacamos nuestras personalidades esas que quedan de los vestigios de ser
adolescente, no sé en qué momento nos dividimos un poco, pero siempre les fui
bien claras a todas:
“Debemos
tolerarnos”
A veces
creo que mis mensajes eran demasiado largos, a veces me decían “es que no lo
leí” a veces me acercaba con compañeras a preguntarles si necesitaban apoyo
(cuando habían faltado para que no se atrasaran) pero una vez, cuando me sentía
cansada de dar y no recibir justo cuando iba a cambiar me dijo una Doctora dos
definiciones clave “estilos de crianza/vida” y “niveles de compromiso”, fue ahí
cuando todo empezó a tener otro sentido y yo volví a entrar en metamorfosis.
Verdaderamente
creo que fue un reto segundo, el hecho de querer “mantener” unido el grupo, a
veces miraba para atrás, y deseaba que no hubiera cambiado… Tanto, como cuando
me preguntó un representante de otro primer grupo:
-
“Cómo le haces para que estén así”
-
Así como – Pregunté entre risas – Así cómo
quiénes?
-
Tu salón, o sea, entraron y se sentaron
todas en un mismo lado, juntas –
-
No lo sé – Y proseguí a pasar lista en voz
media – baja, sabían la dinámica y que yo no les gritaba la lista, así que
cooperábamos entre una acción y otra.
Créanme
que no volvió a suceder, solamente éramos chicas (primergardianas) que no
queríamos estar lejos de nuestra zona de confort…. GUAU!! Si no escribiera
esto, creo que puedo decir que también los grupos se vuelven una zona de
confort, y no hablo de ese confort que te hace ser perezoso (o depende de la
personalidad) pero si algo he tenido (yo y todas entre nosotras mismas) a pesar
de que todas somos diferentes: Es ese apoyo incondicional.
Quizás
dentro del salón “nos agarramos del chongo” para organizarnos y poder ponernos
de acuerdo, quizás salimos disgustadas, quizás a veces yo les dije algo muy realista,
tanto que necesito la intervención de la tutora, quizás a veces me exalte y les
dije: “Pues no participamos”
Pero
siempre hubo alguien que supo decir: “Ey, no creo que tengamos que llegar a
eso…” o “si gustas yo te ayudo con tal cosa” o yo diciéndoles: “ay, ya hagan lo
que quieran con lo que tienen y como puedan yo confío en ustedes”, no quisiera
decirlo, pero uno de esos momentos fue el día de la infancia…
III - LOS
EVENTOS.
Empezaremos
por el inicio primero que nada, quiero magnificar a la universidad por dejarme
ya participar en como 5 eventos, más los de cajón (por denominarlos), más lo
que se hace en talleres que, también son un trampolín excelente para atreverte
a hacer cosas nuevas y que mejor dentro de la comunidad, donde obviamente te
puede salir mal a la primera pero nadie va a abuchearte, al contrario me
encantó y encanta y encantará estar frente al escenario, primero por mi
naturaleza de no tener autorregulación al hablar y en segundo porque siempre te
aplauden ¿a quién no le gusta el reconocimiento?
Mi
primera participación fue en un evento bajo el día del 25N, un Cine crítico
junto con un conversatorio intergeneracional, fue apoyado por una doctora y
tres másters más, ¡no me la creía! En serio no es por ellas, o por que ahora
ellas ocupan un lugar especial en mis reflexiones con su sabiduría que suelo
tener cuando converso con ellas o están dando clases, sino que fue un gran
parte aguas que marcó realmente mi autoestima y mi confidencialidad al momento
de exponerme, y no lo digo por buscar su apoyo, tampoco por tener aprobaciones,
sino porque sus trayectorias académicas para mi son un ejemplo a seguir, como
lo son muchas de las personas que he tenido a bien acercarme y que claro nunca
te niegan un saludo.
Mi
segundo evento fue en la presentación del taller musical método ORFF, ese
taller me llevo a tener mucho más interés en todo esto de “los diferentes
estilos de aprendizaje”, creo que estar ahí, conocer a la maestra y que
explicara desde la pedagogía cómo la música puede ayudar a no sólo la
concentración en infancias auditivas, sino que las pocas clases de lenguaje
musical que tuvimos a bien “sacarle” a la maestra (porque eso no se supone que
nos enseñaran eso pero todas las participantes queríamos saber) entendí pero de
una forma que antes no comprendía: que hay lenguajes básicos (como el
matemático) para entender lenguajes más complejos (como la lectura de
partituras).
Para
este taller tenía que ir a la escuela, además eran los viernes y eso fue lo más
genial, conocí a dos que tres personas que también iban conmigo en otro taller
que era en línea, entonces los viernes ya tenía yo otras personas diferentes a
quienes saludar.
De los
siguientes eventos a los que asistí puedo rescatar que me abrieron las puertas
para crear y proponer más eventos, en segundo semestre, por ejemplo, haberme
acercado con las chicas del fanzine (bueno ellas se acercaron a las estudiantes
para invitar y yo me acerqué a confirmar mi participación) me super ayudó a
liberar muchas de mis ideas y pensamientos, cuando participé con ellas creo que
aprendí demasiado incluso de mi misma: me di cuenta que mi prioridad no era
socializar y que eso… Estaba mal.
Sin
embargo, a pesar de ser consciente sólo fui a las labores por turnos: cortar y
ensamblar el fanzine, más no fui el día que íbamos a decorar nuestros poemas
(un momento del break donde todas llevaron todo su material de arte ya saben:
plumones, pegatinas, recortes, letras grandes, piedritas) no recuerdo porque no
pude ir, solo recuerdo que las encontré en la explanada, unas 5 o más chicas en
circulo con mucho material de ilustración tirado, recortando y pegando, jamás
olvidaré el mensaje de ellas diciéndome que habían (entre todas) juntado y
guardado algunas pequeñas cosas para que decorara mi poema cuando pudiera y al
recordar esto, creo que ya se cómo se llamará el texto… Porque es tan cruel
aprender que no puedes hacer nada cuando dices “hubiera” pero llega un momento
de tu vida donde esa palabra la dices con tanta sabiduría, calma y un suspiro de
… ¿tranquilidad?
Después
de eso, creo que me sentía yo ya más segura, tanto que … Un miércoles, después
de la clase del docente Sarmiento, fui a buscarlo, yo quería exponer, no sé por
qué, no se en qué momento pensé que era una grandísima idea, o sea ya había
tenido una exposición con este docente, la cual no fue prolija, pero, creo que
el esfuerzo amerita mucho, así que ¿por qué no aventarme otra? como si no
tuviera nada que hacer. Cuando lo busqué hasta aquel tercer piso y le pregunté,
me vio como extrañado sentía que con su mirada decía algo así como “cómo crees
que no te voy a dar la oportunidad de pasar al frente a que demuestres lo poco
que sabes” y cuando estábamos a punto de darnos la mano, como si de el trato de
mi vida se tratara sentí nervios, sentí que no hubiera ido corriendo a decir
que quería hablar de ello porque me interesaba hablar o al menos empezar a
compartirles a mis compañeras algunas definiciones claves para nuestra
licenciatura, al leer, al hablar, qué sé yo, pero no me raje, entonces por
ellas hice la mejor presentación que pude, hice dos actividades, salimos al
patio a jugar y … Les dí gomitas, recuerdo que el maestro quedo sorprendido,
eso sí hizo las correcciones pertinentes, la cuál les compartiré una para que
sepan de que va: “Hay que modular las palabras que usamos al momento de estar
en público, nunca sabes quien va a pasar y escuchar sin contexto” cuando les
decía a las chicas que mantuvieran por favor el orden porque sino la actividad
sólo sería “puro desmadre”.
Lo que
sí no recomiendo para nada, fue eso fue el rally, no voy a entrar en detalles
pesimistas pues primero es primero y a primero…. Simplemente se le trata como a
primero, fin, siguiente.
Y no,
no olvidé jamás a esas mujeres que me brindaron gestos tan invaluables, conversaciones
tan inestimables e inimaginables, quizás ven en mi algo que yo no, pero qué va.
Eso siempre hace una maestra/maestro comprometido con la sociedad y con sus
alumnas/os. Entonces hice un conversatorio más, teniendo obviamente y con gran apertura
el acompañamiento de personas más sabias que yo, inspirada en mis experiencias
y en las necesidades que ahora conocía de mis inmediatas (mi grupa)… Y, lo
logré, esta vez hicimos un conversatorio guiado sólo por mí, durante dos horas
y media (el primer cine crítico fui la moderadora, con el apoyo de pequeñas
pero muy prudentes intervenciones, que me ayudaron mucho en el modelado para ese
segundo conversatorio).
La
verdad es que la comunidad que he encontrado en la UPES no dejaba día con día
de abrazarme y ser cálida conmigo, incluso teniendo mi poca apertura de
contacto físico o espacial, no sé como llamarle, y siendo paciente fue así como
llego un día… Todos los de un taller en línea nos vimos las caras, estuvimos
presentes unos con otros, hicimos un semicírculo, rozamos hoja con hoja de
lectura y contamos historias donde el fucho era el protagonista, bueno lo que
tuviera que ver con ello.
Fue
extraño, estaba de nuevo en la posición donde: no conoces a nadie, no había
visto esas caras mas que de mis compañeras con quienes compartía clases de
licenciatura, algunos otros chicos medio les parlaba, pero, aun así, era cómo
“¿quién es toda esta gente?”. Algo incomodo si se trata de ser abierta y de
repente te ponen enfrente alguien que parece que te conoce, pero no conoces
porque… Tecnologías.
Dicha
lectura fue traída por una propuesta que llegó desde la SEP al Maestro Frías,
quien no es el único camino para tener publicaciones (si ese es tu objetivo)
pero si es un maestro con quien literalmente el nombre del taller es lo que
haces: escribir de forma libre y creativa.
IV - El
nuevo ciclo
Ya he
hablado propiamente de las personalidades de mi salón (alumnas) de las personas
al frente de nosotras (docentes). Si tengo que hablar de algo más general, creo
que sólo puedo agregar que la atención del personal me hace sentir cómoda y
segura (hasta hoy). Max siempre atendio que nuestro salón (el aula 1) estuviera
limpia, que el bote de basura siempre tuviera espacio para nuestros recortes.
Hoy que
me encuentro de nuevo, en esa silla acolchonada, en la mesa de binas, quizás ya
sin mi amiguita de primero, ahora tengo nuevas compañeras que están poco a poco
dejando de serlo porque están convirtiéndose en mis amigas, y soy más que
consciente de las debilidades que puedo convertir en fortalezas de nuevo.
Ya no
hay mangos que cuelguen hasta el piso del mango, el pasto es abundante, las
flores están en sus colores naranjas, sé con esto que el ciclo se repite,
volveremos a tener los mismos eventos en la escuela pero ni los míos ni en los
que participaré serán iguales, de hecho ninguna persona en la ecuación, todas y
todos hemos avanzado, veo diferente a las y los de mi generación, tengo la gran
fortuna de que todo lo que la UPES me ofrece van más allá de unas que otras
conversaciones exprés en los pasillos, incluso en el baño de chicas (algo que
al inicio jamás pensé que sucedería) con incluso personas que son de otros
salones, incluso de otras licenciaturas, sé que llegará el día (por qué ha
sucedido un poco) en que me meteré a esas clases los viernes por ocio o no sé,
les pediré algún apunte o quién sabe, quizás alguna recomendación a los
pedagogos sobre mis reflexiones o apuntes, al final si estamos en el mismo
lugar es por algo, ahora, con todos estos recursos cognitivos pero también
anímicos que me ha brindado mi escuelita, me digo “Hubiera hecho esto antes”.

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