“Una universidad dedicada a la educación no debería enseñarnos únicamente cómo enseñarTambién debería enseñarnos por qué vale la pena hacerlo."





Entre aulas y preguntas: mi mirada a la UPES, Unidad Culiacán


—Celso Gilberto Guzmán


La primera vez que pensé realmente en lo que significa estudiar en una universidad pedagógica, no pensé en los salones, los maestros o los trabajos que tendría que entregar. Pensé en una pregunta mucho más sencilla: ¿qué significa prepararse para educar a otras personas? Tal vez parece una pregunta fácil, pero mientras más la pienso, más difícil resulta responderla. Y quizá justamente ahí comienza lo interesante de estudiar en la Universidad Pedagógica del Estado de Sinaloa, Unidad Culiacán: en aprender a hacerse preguntas que antes ni siquiera nos habíamos planteado.

La UPES es un espacio dedicado principalmente a la formación de profesionales de la educación. Sin embargo, verla solamente como una universidad donde se estudia Pedagogía, Educación u otras carreras relacionadas sería quedarse con una parte muy pequeña de lo que representa. Para mí, una universidad como la UPES también es un lugar donde uno comienza a cuestionar aquello que antes parecía normal y a descubrir que la educación puede ser mucho más amplia de lo que imaginábamos.

Dentro de sus aulas no solamente se habla de teorías, autores, modelos pedagógicos o problemas educativos. También aparecen preguntas sobre la sociedad, sobre los estudiantes y sobre los profesores. Uno comienza a darse cuenta de que enseñar no consiste simplemente en pararse frente a un grupo y explicar un tema. Detrás de cada estudiante existe una historia, una familia, una forma de pensar y una realidad que puede ser completamente diferente a la de sus compañeros.

Eso hace que la educación parezca mucho más compleja de lo que imaginaba, pero también mucho más interesante.

Estudiar en la UPES significa tener la oportunidad de acercarse a esa complejidad. Significa descubrir que una clase puede ser más que una exposición, que un alumno puede necesitar algo más que una calificación y que un profesor puede convertirse en una figura importante en la vida de sus estudiantes.

La UPES, al estar dedicada a la formación de profesionales de la educación, tiene una responsabilidad importante. Quienes pasan por sus aulas algún día pueden encontrarse frente a un grupo de niños, adolescentes o adultos. Lo que aprendan allí no se quedará necesariamente dentro de los salones de la universidad. Puede llegar a otras escuelas, a otras comunidades y, sobre todo, a otras personas.

Esto me hace pensar que la formación de un docente o de un pedagogo nunca es solamente individual. Una persona puede entrar a la universidad pensando que estudia para conseguir un título, pero poco a poco descubre que su preparación también tendrá consecuencias sobre los demás.

Un maestro puede cambiar la manera en que un estudiante entiende una materia. Puede hacer que alguien vuelva a tener interés por aprender. Puede escuchar a un alumno cuando nadie más lo hace. Incluso puede ser la persona que haga que un estudiante piense que continuar estudiando sí vale la pena.

Por eso considero que estudiar educación implica una responsabilidad que no siempre se ve a simple vista, pero que también puede convertirse en una de las partes más satisfactorias de esta profesión: tener la oportunidad de dejar algo positivo en otras personas.

También resulta interesante pensar en la historia de la institución. La actual UPES tiene antecedentes vinculados con la Universidad Pedagógica Nacional y con las antiguas unidades que funcionaban en Sinaloa. En 2013 se creó formalmente la Universidad Pedagógica del Estado de Sinaloa como institución estatal. Desde entonces ha continuado desarrollando su trabajo de formación e investigación educativa.

Cuando uno observa esta historia, puede entender que una universidad no aparece de la nada. También es resultado de las necesidades de una sociedad. La existencia de una institución especializada en educación demuestra que formar profesores y profesionales educativos es considerado algo necesario para el estado.

Y eso también significa que quien decide estudiar allí entra a formar parte de una historia que lleva años construyéndose.

Pero también pienso que una institución educativa no debería quedarse solamente con lo que ya existe.

La educación cambia constantemente. Cambian los estudiantes, las tecnologías, las formas de relacionarnos, las necesidades sociales y las problemáticas de las escuelas. Por eso, una universidad pedagógica tiene que ser capaz de preguntarse constantemente si las formas de enseñar que conocemos siguen siendo suficientes.

Aquí aparece para mí una de las partes más importantes de estudiar en una institución como la UPES: aprender a cuestionar.

Cuestionar no significa rechazar todo lo anterior. Significa preguntarse por qué hacemos las cosas de determinada manera y si existe una forma mejor de hacerlas.

¿Por qué un alumno que obtiene malas calificaciones es considerado poco inteligente? ¿Por qué algunas formas de aprender son consideradas más importantes que otras? ¿Por qué algunos estudiantes tienen más oportunidades que otros? ¿Qué puede hacer realmente un maestro frente a las dificultades de sus alumnos?

Son preguntas que no siempre tienen una respuesta sencilla.

Y precisamente por eso estudiar en la UPES puede resultar atractivo para alguien que no quiere limitarse a memorizar información. Es una oportunidad para pensar, debatir, investigar y construir una opinión propia sobre la educación.

También está la investigación. Investigar educación significa observar aquello que sucede en las escuelas y tratar de comprenderlo. No se trata solamente de buscar información en un libro, sino de preguntarse qué está ocurriendo realmente.

Un problema que parece sencillo desde fuera puede tener muchas causas. Un estudiante que no participa puede estar desinteresado, pero también puede tener miedo, dificultades familiares, problemas para relacionarse o simplemente una forma diferente de aprender. Si solamente observamos su conducta, podemos juzgarlo. Si investigamos y tratamos de comprenderlo, podemos encontrar otras posibilidades.

Por eso la formación universitaria también debería enseñarnos a mirar antes de juzgar.

Pienso que esa idea puede resumir una parte importante de lo que significa formarse en la UPES. No se trata únicamente de aprender a enseñar, sino de aprender a mirar la educación desde diferentes perspectivas.

Y quizá una de las mejores cosas de estudiar una carrera relacionada con la educación es que difícilmente terminas viendo la escuela de la misma manera en que la veías antes. Aquello que parecía cotidiano comienza a tener significado. Una calificación, una regla, una actividad, una conversación entre profesor y alumno o incluso la forma en que están organizadas las aulas pueden convertirse en algo digno de analizar.

Al final, una universidad pedagógica es un lugar lleno de preguntas. Algunas pueden responderse mediante libros, investigaciones o experiencias. Otras probablemente permanezcan abiertas durante mucho tiempo.

Y quizá eso no sea algo negativo.

Tal vez un buen profesional de la educación no sea aquel que tiene una respuesta para todo, sino aquel que sabe hacerse las preguntas correctas.

La UPES Unidad Culiacán puede verse entonces como algo más que un conjunto de aulas en las que se imparten carreras relacionadas con la educación. Es un espacio de formación, reflexión e investigación que conecta a los estudiantes con una responsabilidad mucho más grande: participar en la educación de otras personas.

Pensarlo de esa manera cambia la perspectiva. El título universitario deja de ser el único objetivo. Detrás de él aparece algo mucho más importante: la posibilidad de influir en la vida de otras personas mediante la educación.

Y quizá por eso la pregunta inicial siga siendo tan difícil:

¿Qué significa prepararse para educar a otros?

Tal vez significa aprender continuamente, aceptar que no lo sabemos todo, escuchar antes de juzgar y comprender que cada estudiante representa una historia diferente.

Porque, al final, una universidad dedicada a la educación no debería enseñarnos únicamente cómo enseñar.

También debería enseñarnos por qué vale la pena hacerlo.

Significa prepararse para formar parte de la historia de alguien más.

Comentarios

Estimado Celso, siempre agradeceré a la UPES que me haya permitido encontrar alumnos con Ustedes: de gran valía educativa y personal y con un enorme talento que no cabe en este Blog y que, desafortunadamente, no sabemos aprovechar para potenciar su incidencia en la enseñanza universitaria; como si escribir con pensamiento libre y creativo no fuere una actividad digna de mejor atención.
Agradezco tu mirada a nuestra Universidad, a partir de tu experiencia en la Unidad Culiacán. Y me quedó con las preguntas y cuestiones que pones en negritas, dignas todas ellas de una mañana completa de análisis y discusión universitaria entre todos: maestros, Alumnos y Administración.
Pero principalmente me quedo con la sugerencia de aprender a Cuestionar y esta monumental pregunta: ¿qué significa prepararse para educar a otras personas?
Saludos, un abrazo, Mtro. José Manuel Frías Sarmiento

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