Semana Nacional de Juegos Tradicionales

“Están registrando el lugar, revisan todo. Calla, corazón, calla, que van a escuchar tus latidos"


 



E L   E S C O N D I T E

 

Marité Ibarra

 

Todo fue tan de prisa que ni tiempo me dio para buscar un buen escondite.

¡Oh no! Empieza la búsqueda, empieza la cacería…

 

Estoy nervioso. Comienzo a sudar; mis manos tiemblan y están mojadas.

Inició la bulla. Unos más se unen a mi búsqueda, se empiezan a esparcir, y yo aquí en este maldito escondite, espero que no me encuentren…

 

¡Oigo voces, pasos se aproximan! ¡Maldición me van a hallar!

Empieza a oscurecer. Esto me favorece, que la penumbra de la noche me acoja.

 

Cada vez están más cerca, oigo sus agitadas respiraciones, ¡los puedo ver!

Están registrando el lugar, revisan todo. Calla, corazón, calla, que van a escuchar tus latidos.

Estoy por desfallecer, contengo la respiración. El sudor escurre por todo mi cuerpo, de pronto se escucha un gran silencio.

Uno de ellos se deja venir hacia mí, apenas si lo distingo, ¡creo que llegó mi hora! ¡Noooooooo!

¡Hasta que te encontramos, Juanito, qué buen escondite hallaste!

Ahora le toca al Pancho contar hasta cincuenta.

 

Por la emoción de jugar a lo que llamábamos las escondidas, ¡que vivan los juegos tradicionales!

Comentarios

Marité Ibarra dijo…
Respondiendo al llamado de nuestro mentor el maestro Frías para escribir sobre los juegos tradicionales.
Jugar a las escondidas reporta mucha emoción, hay de por medio estrategia mental, autocontrol y actividad física que se hace de manera divertida.
Creo que todos aquí hemos jugado, este tradicional y ancestral juego.
En lo particular a mí me gustaba mucho.
Saludos a todos los integrantes de esta comunidad lectora y escritora!!!
Anónimo dijo…
Estoy totalmente de acuerdo contigo Marité. Sobre las emocio5y estrategias de estos juegos que evocan nuestra infancia. En lo personal duraba horas jugando a las escondidas. Gracias por recordarnos la emoción de nuestro niño interior.
Marité Ibarra dijo…
Muchas gracias por leer y comentar este texto estimado anónimo.
Las escondidas era un juego tan tradicional o más bien lo sigue siendo, sólo que ya se juega poco. También tiene sus reglas y es emocionante.
Saludos!!!
Anónimo dijo…
Compañera Ibarra su texto es evocativo, nos remite a nuestra infancia en la cual las risas, el corretear y la evidencia de la adrenalina se hacían presentes como en este juego de las escondidas, horas y horas pasaban y nosotros jugando hasta que llegaba el clausurativo lúdico en voz de la mamá o la abuela: " fulano, zutano, ya es tarde mañana tienen que ir a la escuela". Muchas gracias por su narrativa. Le mando un saludo afectuoso desde Los Mochis hasta Guamúchil.
Anónimo dijo…
Querida Marité, que bonito recordar los juegos de nuestra infancia, esos que pasábamos por las tardes en compañía de los amigos del barrio, corríamos y gritábamos llenos de emoción. Gracias por compartirnos este texto. Saludos
GILBERTO MORENO dijo…
Amiga Marité, el juego de las escondidas era lo máximo, no había horario, no había castigo, solo ingenio y diversión. Recuerdo que lo jugaba de niño y ahora lo juego con mi pequeño, que le encanta esconderse debajo de la cobija y yo hago como que no lo encuentro. Luego agarra el nintendo Swith y se olvida de mi. Saludos mi estimada amiga de letras. Tu amigo, Gilberto Moreno
Interesante narrativa Marité. El suspenso y la emoción se hacen presentes. Y vaya que era un juego el cual disfrutábamos bastante en nuestra época de niños. Saludos cordiales.
Estimada Marité, aunque seamos poquitos y siempre los mismos, hemos de aprovechar este rinconcito olvidado del Blog para empujar el conocimiento a la cancha del aprendizaje de los jóvenes educadores en formación para que, a su vez, impulsen la comunicación y la convivencia entre los niños que serán sus próximos alumnos.
Saludos, gracias y felicitaciones
Mtro. José Manuel Frías Sarmiento
Marité Ibarra dijo…
Siiii, también recuerdo esos llamados, los cuales anunciaban el final del juego. En cuánto a la adrenalina, a eso me refería precisamente al decir que era emocionante jugar a las escondidas y adrenalina es lo que fluye en el texto.
Muchas gracias profe Adán por leer y dejarme su comentario.
Reitero mi saludo hasta los Mochis!!!
Marité Ibarra dijo…
Saludos también para ti, estimado anónimo. De eso se trata, de recordar los viejos tiempos sin dispositivos electrónicos ni internet, dónde la compañía y el contacto físico existían.
Gracias por leer y comentar en el Blog.
Seguimos en contacto!
Marité Ibarra dijo…
Amigo Gilberto, ya te imagino jugando con tu pequeño y ser olvidado tras agarrar su Nintendo. Esa imagen es muy bien conocida por todos.
Los niños se aburren rápido porque tienen otros distractores.
Me da gusto que estés de vuelta amigo.
Haces falta aquí!!!
Saludos para ti también!!
Seguimos en contacto!!
Marité Ibarra dijo…
Suspenso, emoción, adrenalina fluyen en este juego, además de risas y compañerismo. Un juego tradicional que debe ser explotado en la actualidad.
Muchas gracias por leer y comentar profe Alfredo, y aunque ya no esté de vacaciones, sé que las disfrutó.
Saludos entonces hasta la UPES!!!!
Marité Ibarra dijo…
No importa que seamos poquitos y siempre los mismos, lo importante es permanecer y nutrir nuestro. Blog con lecturas y comentarios. Los periodos vacacionales ponen a prueba la sobrevivencia del Blog y aquí estamos dispuestos a permanecer.
Y por supuesto que lo aprovechamos.
Gracias a usted por publicarnos.
Saludos grandes!!!

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