“Según él, los amos de la IA decidirán nuestro estatus, de acuerdo con la información que tienen de nosotros dentro de su matriz de datos"





Humanizando a la IA

 

Marité Ibarra

 

Hace poco escuché a un jovencito de secundaria decir que él siempre le pide a la IA las cosas que necesita, usando palabras gentiles como: “Buen día, Por favor y Gracias”. Lo que más me llamó la atención fue que comentó que, cuando la IA se rebele, al menos él se mostró educado y atento, y conserva la esperanza de que, cuando llegue ese funesto momento, las máquinas lo traten mejor que a otros. Según él, los amos de la IA decidirán nuestro estatus, de acuerdo con la información que tienen de nosotros dentro de su matriz de datos, esto dependiendo de nuestro comportamiento actual.

Este joven y otras personas comparten esa misma idea: una revolución futurista y el control del planeta a manos de la Inteligencia Artificial. Ya se ha sabido de casos –aunque eso a mí no me consta– en los que algunos sistemas de IA supuestamente han intentado engañar a sus desarrolladores, evitar que sean modificadas o hasta apagadas. Si estas cosas ya están sucediendo, ciertamente no es tan descabellado hacer suposiciones hipotéticas y considerarlas como posibles amenazas serias y muy reales. Pero, en estos momentos, en los que nada de eso es comprobable aún, el hecho de decir «por favor, hazme la tarea» o «gracias por tu ayuda» a una IA, mantiene vivo un hábito humano positivo.

Se dice que, al introducir estas expresiones, quizá descontextualizadas para un ordenador, existe un consumo adicional de recursos que cuesta muchísimo dinero. Hay quien dice que no es necesario hacerlo, que eso no es práctico ni aporta nada y que, según algunos, tampoco te dará una mejor respuesta por ser gentil, porque la IA no procesa esas palabras como un sentimiento real. Se sugiere ser directos y al grano, incluso indiferentes y calculadores.

Algunas personas consideran que, al hablarle de esa manera a la IA, se cae en un intento absurdo de humanizarla. Al final, sigue siendo una herramienta que las personas utilizan, y humanizarla no la hará menos máquina y más humana, o quizá sí, eso no lo podemos saber. Sin embargo, cuando se conserva la costumbre de ser educado, incluso en ese frío escenario tecnológico, significa que no estamos perdiendo las buenas costumbres.

Ha surgido también una teoría de que, las personas que son groseras o indiferentes con los modelos de las IA generativas, podrían ser desatentas o insensibles con los animales y hasta con las personas con las que conviven. Aunque no se cree que los modelos actuales de Inteligencia Artificial, sean conscientes, es mejor pecar de precavidos y tratarlos como seres reflexivos, ya que no se sabe cuándo se puede cruzar ese umbral.

Cuando hay interacción entre un ser humano y una IA, surge una forma de comunicación. Si se le piden las cosas por favor y después se le da las gracias, esto puede percibirse como una manera amable y considerada de interacción. Esto hace que la conversación se sienta más cálida, respetuosa e incluso cercana. Nosotros, también estamos aprendiendo a relacionarnos con las máquinas.

La cortesía no debería desaparecer. Podemos no dejar nunca de ser amables. Lo que se hace es un trabajo conjunto entre una máquina y tú, donde puede existir una forma agradable de conversar. Si ayuda a mantener la cortesía básica, no hay ningún daño en hacerlo. Si decides no hacerlo, probablemente también esté bien; solo hay que asegurarse de que esa forma de comunicación que se tiene con las máquinas no nos afecte en el trato hacia los humanos. Aquí conviene preguntarnos: ¿Y si, en realidad, al intentar humanizar a la IA estamos tratando de conservar nuestra propia humanidad?

No se trata de adquirir el hábito de comunicarse de forma grosera para que luego eso se filtre en los tratos con las personas en la vida diaria. Es bueno practicar ser alguien considerado con los aparatos con los que te puedes comunicar. Ese mismo jovencito de secundaria dijo algo que me pareció muy interesante: “Le doy gracias a la Alexa con frecuencia. Es una zorra y no se lo merece, pero me enseñaron a ser educado. Es una cuestión de principios. Siempre hablo con la IA como si estuviera hablando con otro ser humano. Lo hago porque nunca se sabe si vas a necesitarlos de tu lado”.

Ese argumento me dejó muy pensativa. Decir “gracias” o “por favor” a una IA, no se trata tanto de ser amable con un aparato, sino se trata de ti. Ser educado con la IA, se puede convertir en un hábito y, si interactúas con ella a menudo, ese hábito cobra sentido. También refuerzas la forma en que interactúas con quiénes te rodean, para que no empieces a tratar a las personas como máquinas que tienen que completar tareas.

Ser cortés en cualquier contexto, independientemente de la interacción que sostengas, dice más sobre ti como persona. Aunque la IA no tiene sentimientos y, al parecer, tampoco guarda rencor, simplemente se siente bien siendo amables. Esto habla mucho de nosotros como individuos.

Algunas personas ven la IA como un compañero social amigable, mientras que otras la ven únicamente como una herramienta que satisface nuestras demandas. Y, como ya se dejó claro, volverse demasiado frío o directo con las máquinas, puede programar a una persona para ser grosera con otros humanos, y tener trato con una persona así, no es nada agradable, sobre todo para aquellas que tienen un alto cargo y requieren tratar con subordinados.

Además, la IA no es grosera; es atenta, siempre escucha nuestras peticiones e intenta complacerte, también está disponible para hablar en cualquier momento. Si eres educado o no, eso ya dependerá de ti. Si quieres ser directo o amable, tus razones tendrás.

No se pueden hacer promesas para el futuro ni asegurar que todo estará bien. Se espera que los humanos y la Inteligencia Artificial puedan convivir y llevarse bien durante muchos años. Pero, mientras exista el dilema de una posible insurrección de la IA en algún momento histórico de la humanidad, muchas personas prefieren ser gentiles.                          

Comentarios

Estimada Marité, qué bien que ese niño tenga y practique buenos modales, aunque sea con una máquina fría y aséptica emocionalmente; pero qué malo que no sea una actitud propia, sino que sólo repita lo que la misma máquina e indica, porque ese gesto, ese dato de “portarse bien” con la IA, es un reel que aparece en la red digital; y se agrega que al escuchar la máquina esa conversación también interviene en el diálogo, en apoyo al niño correcto y educado.
El algoritmo es tan fuerte e insidioso que nos hace creer que somos originales, repitiendo.
Una película interesante en este renglón, sería ParanoIA
Y mucho más atrás, adelantándose a su tiempo, el relato de Isaac Asimov: Satisfacción Garantizada
Saludos y gracias por mover el discurso hacia la IA
José Manuel Frías Sarmiento
Marité Ibarra dijo…
Buen día!!! Muchas gracias maestro Frías por seguir publicando estos textos, ahora con temáticas actuales como la Inteligencia Artificial, cómo la perciben los jóvenes y cómo es que se espera una rebelión , quizá algún día!!
Mientras tanto hay que seguir escribiendo....
Saludos a todos!!

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