“Se trata de elegir los términos adecuados para describir los matices específicos que el lenguaje cotidiano a veces no logra abarcar"
Todas las cosas tienen su
lugar y su nombre
Marité Ibarra
A veces observamos o pensamos
en ciertas cosas, pero no sabemos cómo nombrarlas. No es que no tengan una
definición; simplemente desconocemos que existen palabras capaces de
describirlas. En otras ocasiones, ignoramos por completo ciertos conceptos o
términos que ya fueron creados para explicar aquello que vemos, sentimos o
imaginamos, como me pasó a mí.
Hace poco, alguien muy simpático me estaba hablando
cerca del oído, mientras viajábamos en su carro. Sus palabras contenían
información muy interesante, así que dejé que sedujera mi oído y le presté
mucha atención. Me hablaba de algunos significados completamente desconocidos
para mí. Yo le volvía a preguntar sobre esos extraños términos que me iba mencionando,
sorprendida por descubrir que muchas cosas que existen tienen un nombre en
específico.
A continuación, compartiré algunos ejemplos de
términos y/o definiciones sugestivas que captaron mi atención en aquel momento:
➢
Giste. Nombre que recibe la espuma de la cerveza.
➢
Filtrum. Es el surco que se forma entre la nariz y los labios.
➢ Estepicursor. Nombre que reciben las
clásicas bolas rodantes del desierto, que aparecen en muchas películas del
viejo oeste.
➢ Fosfenos.
Son las manchitas o destellos luminosos que se ven cuando frotamos los ojos con
fuerza.
➢ Plastinudos.
Nombre coloquial que se les ha dado a los alambritos utilizados para cerrar las
bolsas de pan. Aunque suelen extraviarse con mucha facilidad, también resultan
útiles para sujetar cables u otros objetos.
➢ Autofilia. Término que puede
relacionarse con el amor por la soledad o también pudiera aplicarse al amor
desmedido por uno mismo.
➢ Lemniscata.
Curva conocida por representar el símbolo del infinito, con forma de ocho
acostado.
➢
Onicofagia. Hábito de morderse o comerse las uñas.
➢
Pluviofilia. Amor o afinidad por los días nublados, grises o
lluviosos.
➢ Sibilino(a). Persona o situación misteriosa,
enigmática, difícil de comprender o interpretar.
➢Atisbar. Mirar con cuidado, detenimiento y atención.
➢
Petricor. Término asignado para describir el agradable aroma a
tierra mojada.
Estas palabras, aunque algunas parezcan extrañas,
rebuscadas o poco utilizadas, existen porque cumplen una función: permiten
expresar conceptos de una manera más específica. Muchas de ellas tienen
aplicaciones en el ámbito científico, profesional o literario.
También ayudan a evitar
explicaciones largas cuando existe un término capaz de resumir una idea. Por
ejemplo, en lugar de decir "olor a tierra mojada ", podemos utilizar
la palabra "petricor", que reúne todo ese significado en un solo
concepto.
Una palabra como esta puede resumir una sensación, una
actitud o una experiencia compleja que requeriría varias frases para ser
explicada. Tal es el caso de "pluviofilia", un término que no solo
describe una preferencia por los días lluviosos, sino que puede involucrar
sentimientos de tranquilidad, nostalgia, comodidad o conexión emocional con ese
ambiente.
El hecho de no conocer ciertos términos, o incluso que nos parezcan hasta impronunciables o en desuso, no significa que no existan. Están ahí para que las utilicemos, quizá para ahorrar frases y adjetivos, usarlas como juego y malabarismos de palabras que nunca antes habíamos oído.
De esa manera, probablemente el lector se vea obligado a consultar un diccionario para comprender mejor la lectura. Para otros podría resultar complicada la narrativa por el uso de esos términos; sin embargo, al final enriquecen nuestra capacidad expresiva, aunque no sean de uso diario. También sirven para descubrir nuevas formas de interpretar el mundo.
No se trata de
complicar el lenguaje ni de utilizar palabras rimbombantes o poco comunes solo
para aparentar conocimiento. Se trata de elegir los términos adecuados para
describir los matices específicos que el lenguaje cotidiano a veces no logra
abarcar.

Comentarios
Muchas gracias maestro Adán por su pronta lectura y dejar su comentario. Y también por su abrazo desde los Mochis en calidad de saludo.
Seguimos leyendonos a través de la virtualidad.
Saludos grandes!!!
Hace años, en mis tiempos de estudiante, leí un texto chileno en el que se decía que una persona promedio, utilizaba sólo 300 palabras en su comunicación personal; que si estudiaba una licenciatura aumentaba a 500 y que si, ya de plano, lera más que el promedio, serían una 1'500 palabras las que utilizaría, aunque tal comprendiera más.
Así que tu texto es un llamado a conocer un poco más de esta maravillosa herramienta de comunicación que es nuestro idioma Español.
Saludos
Muchas gracias maestro Frías por retroalimentar este texto con su comentario y por la publicación del mismo.
Seguimos en contacto!!
Qué bueno que estamos en sintonía en este Blog, el cual no es para cualquiera, solo hay que saber valorar nuestro lugar aquí.
Muchas gracias por leer y dejar su comentario y dejarnos saber sobre estás mujeres paceñas.
Saludos hasta la UPES!!!