“No importa qué tan lejos tenga que ir para perseguir mis sueños, siempre habrá un lugar al que quiero volver. Porque voy a estudiar, pero hay alguien que me espera en casa"
VOY
A ESTUDIAR, PERO ALGUIEN ME ESPERA EN CASA
Celeste
Giselle Quintero Plata
Este
fin de semana tome una decisión que para algunos será algo sencillo, pero para
mí significa comenzar una nueva etapa en el camino que estoy construyendo para
mi vida.
Voy
a empezar a irme en mi moto a la Universidad, no porque sea la opción más
cómoda, ni porque sea la que hubiera elegido si tuviera todas las posibilidades
del mundo, simplemente mi moto es lo único que tengo. Los camiones en La Palma
son escasos, hay como 5 y 2 están descompuestos casi siempre, además que a
veces salen un poco más tarde que la hora en la que deberían salir, otras veces
salen súper llenos de la tanta gente que está esperando camión, hay que esperar
demasiado para que salga otro camión y pues, al final, el tiempo se va y yo no
quiero que la falta de transporte termine convirtiéndose en un obstáculo para
dejar de hacer algo que realmente quiero.
Así
que me puse a pensar que si no hay camión que me lleve, buscaré otra manera de
llegar y esa otra manera será mi moto, desde La Palma hasta Culiacán, cada día,
para unas cuantas horas de clase, y puede sonar extraño cuando se dice así,
recorrer kilómetros, gastar gasolina, levantarme, prepararme, ponerme el casco
y emprender un camino que podría parecer demasiado largo solamente para estar
unas horas sentada en un salón. Pero yo sé que no voy solamente a sentarme a un
salón, voy a estudiar, voy a prepararme para algo que quiero hacer con mi vida,
voy a aprender sobre la educación, sobre las escuelas, sobre los alumnos, sobre
los maestros y sobre todas esas cosas que forman parte de ese enorme mundo que
algún día espero aportar a cambiar.
Porque
estudio Pedagogía y cada vez entiendo un poquito más que educar no solamente es
enseñar, es mirar una realidad y preguntarse qué podemos hacer para mejorarla,
es conocer las dificultades de los estudiantes y no ser indiferentes ante
ellas, es entender que detrás de cada persona existe una historia que muchas
veces no conocemos y yo quiero conocer esas historias, quiero aprender, quiero
prepararme, quiero algún día poder decir que todo este esfuerzo valió la pena,
por eso no quiero que un camino difícil me haga abandonar, porque los sueños no
vienen acompañados de un camino fácil, a veces vienen acompañados de madrugadas,
de cansancio, de preocupaciones, de dinero contado, de kilómetros, de
sacrificios y de muchas veces preguntarme si realmente podemos llegar hasta
donde queremos.
Y
quizá ésta sea una de esas etapas, tal vez habrá mañanas en las que no quiera
levantarme, habrá días de calor en los que desearía quedarme en casa, habrá
días de cansancio, días en los que el camino parezca más largo de lo normal,
días en los que mi moto se sienta pesada y las ganas de estudiar no sean
suficientes para quitarme el sueño de tantas horas de trabajo, pero aun así voy
a salir, voy a ponerme el casco, voy a encender mi moto y voy a comenzar
nuevamente mi camino. Porque hay algo dentro de mí que me recuerda que vale la
pena, que unas horas de clase pueden significar mucho más de lo que parece, que
una tarea, una lectura, una exposición o una clase que hoy parece pequeña puede
formar parte de la persona que quiero llegar a ser mañana. Quizá algún día
cuando termine la Universidad, mire hacia atrás y recuerde estos días que,
probablemente, no recordaré todas las tareas, ni todas las clases, ni los
exámenes, pero tal vez recuerde las veces que salí de La Palma con mi mochila,
mi casco y mis ganas de aprender, recordaré la carretera, los kilómetros, el
cansancio, la gasolina, las madrugadas y pensaré: ¨Si valió la pena¨.
Porque
hay algo muy bonito en saber que estás haciendo todo lo que puedes por la vida
que quieres, no necesito tener el camino perfecto, sólo necesito seguir
avanzando y quizá eso es lo que más me ha enseñado esta decisión: que perseguir
un sueño no siempre se ve como en las películas, que a veces para perseguir un
sueño es simplemente levantarse temprano aunque tenga sueño, es contar el
dinero para saber si me alcanza para la gasolina, es recorrer kilómetros para
llegar a una clase, es estudiar aunque esté cansada, es volver a hacerlo el día
siguiente, es no rendirme sólo porque las circunstancias no son las ideales.
Mis
circunstancias no tienen que ser perfectas para que mis sueños sean grandes,
quiero estudiar, quiero terminar mi carrera, quiero aprender todo lo que pueda,
quiero conocer más sobre la educación de mi hermoso país, quiero algún día
mirar a mis estudiantes y poder aportarles algo, quiero que todo esto tenga un
propósito y si para conseguirlo tengo que recorrer 30 km de ida y 30 de vuelta,
los recorreré, porque un camión que pasa pocas veces, una carretera, el
cansancio y mucho menos el miedo va a detener mis sueños, porque mientras tenga
la manera de seguir avanzando, voy a hacerlo, para convertirme poco a poco en
la mujer que quiero ser y aunque el camino esté lejos de casa, siempre llevaré
conmigo una parte de ella.
A
veces basta una casa sencilla, mi querida tiendita, mis mascotas, mis plantas y
árboles esperando a ser regados, unas personas esperándome y la certeza de que
existe un lugar al que quieres regresar, por eso mi viaje de regreso será tan
importante como el de ida, porque voy a estudiar, pero también voy a volver.
Voy a recorrer 30 kilómetros para perseguir mis sueños, pero al final de todo
quiero volver a recorrerlos para regresar a donde pertenezco.
Y
cuando llegue a mi casa, apague la moto y me quite el casco, quizá estaré
cansada, traeré sueño, pensaré en todo lo que todavía me falta, pero también
sabré que ese día hice algo por mi futuro, que no me quedé esperando a que las
circunstancias cambiaran, que decidí hacer algo con lo que tenía y pues quizá
eso sea crecer y entender que no siempre tendremos las cosas en bandeja de
plata, pero podemos decidir qué hacemos con lo que tenemos, así que si voy a
recorrer ese camino, voy a cansarme, voy a estudiar, voy a aprender, voy a
equivocarme, voy a seguir intentándolo, voy a construir mi futuro poco a poco,
kilómetro a kilómetro, clase a clase, día a día, y cuando alguien me pregunte
por qué hago todo esto y yo probablemente no tenga una respuesta muy elaborada,
lo hago porque tengo sueños, porque quiero ser alguien que aporte algo a la
educación de mi país, porque quiero demostrarme a que sí puedo y porque, aunque
el camino sea largo, tengo una razón para regresar, después de cada día difícil
hay un lugar que me espera, un lugar que me recuerda quien soy y de dónde
vengo, un lugar al que quiero volver siempre.
Así
que mañana, como otros tantos años que mi moto me acompañó en mi etapa de
preparatoria, donde aún estaba descubriendo qué hacer con mi vida y hacia dónde
quería dirigir mis pasos, encenderé esa misma moto y comenzaré nuevamente el
camino por unas horas de clase, por un futuro que todavía no puedo ver, pero
que estoy construyendo y, mientras avance, quizá el viento me recuerde algo que
nunca quiero olvidar: No importa que tan lejos tenga que ir para perseguir mis
sueños, siempre habrá un lugar al que quiero volver.
Porque
sí, voy a estudiar, pero hay alguien que me espera en casa.

Comentarios
Eres una gran alumna y una mejor persona.
Saludos, un abrazo, Mtro. José Manuel Frías Sarmiento