"Después vinieron las Semanas Culturales y recorrimos los 17 municipios en jornadas artísticas distribuidas en cinco lugares a la vez"
LA SEÑORA SANDRA
José Manuel Frías
Sarmiento
Apenas empezaba mis estudios profesionales en la UAS, tenía cinco años
de haber llegado de El Aguaje, el rancho donde vivía, a Culiacán a estudiar la
secundaria en la ETIC 23, donde hice mis pininos en los escenarios bajo el
amparo y la tutela de la Maestra Socorro Astol; luego entré a la Prepa Central
de la UAS y ensayamos sin llegar a nada La Madre, de Máximo Gorki con un maestro creo que
venezolano que se llamaba Fernando y en broma le llamaban El Muñeco; tal vez
estos datos no sean correctos al cien, pero es lo que ahora recuerdo, al calor
de la noticia del fallecimiento de la Licenciada Sandra Guadalupe Calderón
Barraza, La Señora, como algunos colaboradores le llamaban en DIFOCUR creado
y dirigido por ella atrás del Parque Revolución. Eran pequeñas las
instalaciones para un proyecto tan grande como el que allí se gestaba bajo la
mirada atenta y el habla pausada y tranquila de la Licenciada Sandra.
Yo llegué por una convocatoria para formar la Compañía de Teatro de la
Dirección de Investigación y Fomento de la Cultura Regional, DIFOCUR, del
Gobierno del Estado de Sinaloa.
A entrar a la sala que al principio servía para todo: ensayos de danza
regional, cine club, grupo de teatro, pantomima… me asombré al mirar las
decenas de jóvenes que acudimos al llamado escénico. Lo primero fue conocer a
Enrique Polo de Keratry, un joven no muy alto, de gafas gruesas, pequeña barba
y aspecto como de intelectual del DF. Era el Maestro que formaría el Primer
Grupo de Teatro. Para seleccionar a los integrantes nos entrevistó y nos hizo
preguntas sobre actores mexicanos, literatura teatral y un breve ejercicio
literario de construir un relato a viva voz y con total improvisación. Luego
nos pidió volver otro día para iniciar un periodo intenso de preparación y
depuración, casi natural, de un pequeño grupo de trece actores y actrices en
ciernes que el 23 de septiembre de 1977 presentamos, en el Auditorio de PRI,
por el Boulevard Madero, la primera de las 17 obras en las cuales participé:
Por los caminos van los campesinos, se llamaba y era del dramaturgo
nicaragüense Pablo Antonio Cuadras. A esa presentación asistió el Gobernador de
Sinaloa, Alfonso Genaro Calderón Velarde, padre de la Lic. Sandra Calderón,
acompañado de gran parte de su gabinete estatal; y como era aniversario también
de la Liga Comunista 23 de Septiembre, el Auditorio fue revisado butaca por
butaca y los machetes y escopetas de utilería, requisadas y entregadas a cada
actor al entrar y salir de escena.
Después vinieron las Semanas Culturales y recorrimos los 17 municipios en
jornadas artísticas distribuidas en cinco lugares a la vez, rotando un grupo
artístico cada día en cada escenario. También hubo giras por toda la frontera
de México y Estados Unidas, una puesta en escena en una ciudad cercana a
Houston, en Texas y dos muestras nacionales de teatro, en Monterrey y
Aguascalientes, además de dos temporadas en el Julio Jiménez Rueda, del D.F. como lo
mejor de los grupos de teatro de provincia. Enrique Polo estuvo sólo con la
primera obra de teatro y lo reemplazó el Maestro Rafael Sandoval, de la
Universidad de Guadalajara, quien venía una semana por mes, armaba los trazos
escénicos, hacía el reparto de personajes y volvía para afinar y presentar la
obra. En el inter nos quedábamos Jorge Cázarez y un servidor como asistentes de
Dirección, ensayando y buscando vestuario y escenografía, además de coordinar
las giras por los ranchos y cabeceras municipales, de las famosas, divertidas y
educativas Semanas Culturales.
Fue mucho el trabajo de la Señora Sandra para organizar la Cultura en
Sinaloa y dar pie a la creación del Centro Cultural que ahora es el ISIC. Mucho
también el empeño por crear pequeños teatros al aire libre y por sacar las
actividades artísticas a la vista de todo el pueblo, al plantar templetes y
sillas en plena calle, en las canchas de los ranchos, en las plazuelas
municipales para que todos tuvieran acceso a la cultura regional, nacional e
internacional, pues trajo grupos importantes, como El galpón de Uruguay, la Camerata
Punta del Este y la Ópera China de Pekín, sin olvidar a Los Folkloristas,
Tehua, el Grupo Sanampay, por citar algunos nada más. Y cómo no recordar las
Pastorelas, con vendimias de pozole, buñuelos, atole, empanadas, tacos,
enchiladas, etcétera, a la salida del Auditorio Benito Juárez del PRI; era una
auténtica fiesta popular aquellas dos semanas de diciembre.
Con la Señora Sandra tuve oportunidad de leer poesía, cuentos, novela y
teatro en la bien surtida Biblioteca de DIFOCUR. También escribí mi primer
cuento, Santiago, como prueba para ver si me seleccionaba el escritor Renato
Prada Oropeza para entrar a su Taller de Literatura. Mi cuento fue aceptado,
pero decidí quedarme en el Grupo de Teatro. Sin embargo, conocí e hice amistad
con Aristeo Romero y Ulises Cisneros, jóvenes escritores de aquellos tiempos de
grato revuelo cultural.
La Licenciada Sandra Calderón era una funcionaria que se revolvía con los
artistas, se codeaba con nosotros y nos invitaba a cenas y comidas en Casa de
Gobierno en Culiacán y Altata, y nos enviaba a descansar después de una intensa
Semana Cultural a unas cabañas paradisiacas de El Palmito, en Concordia. Era
una Directora de voz suave, de mirada intensa al fijarla en su interlocutor y,
aunque su porte era elegante y distante de la plebada artística proveniente de
colonias muy pero muy aledañas, como la Díaz Ordaz, Lázaro Cárdenas, 21 de
Marzo, Juntas de Humaya, Aguaruto, Costa Rica… ella nunca nos hizo sentir menos
por venir de colonias, como la mía, en la que ni siquiera luz eléctrica ni agua
entubada teníamos. Al contrario, nos abrió puertas y nos posibilitó para
conocer y trabajar en los teatros de Sinaloa, en las rancherías a donde ni nos
húngaros llegaban, como Chicura, Bacayopa, Otatillos y Yecorato; así como en
teatros importantes de Mexicali, Monterrey, Aguascalientes y el Distrito
Federal.
Hay muchas anécdotas, mucha historia, mucho recuerdo y mucho aprendizaje
bajo la gestión de la Señora Sandra que quiero contar, pero ahorita escribo
esto rápido y con el puro recuerdo para honrar a una gran impulsora de la
Cultura en Sinaloa; la Licenciada Sandra Guadalupe Calderón Barraza, la Señora
Sandra.

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