“Es que, profe, literal, la escuela tradicional ya fue, cero que ver. Su speech no rima. Es súper red flag que nos quiera imponer cosas de la prehistoria. O sea, esa metodología ya no es aesthetic. No devoró. Quedó clown"





CHOQUE GENERACIONAL

Alumnos de hoy vs Maestros de antes en la Upes

Un breve experimento literario, ficticio por donde se le vea, creado con ayuda de una desconocida Inteligencia Artificial

 

José Manuel Frías Sarmiento

 

El reloj marcaba las siete de la mañana. En el aula, el olor a Café Nepente se mezclaba con el aroma a vapeador del alumno José Juan. El profesor Abraham, egresado de la Normal por allá en los 80, planchaba su impecable guayabera con la palma de la mano antes de acomodar su portafolios de cuero sobre el escritorio.

Frente a él, la brecha generacional estaba lista para el debate.

—¡Juventud, divino tesoro! —exclamó don Abraham, acomodándose los lentes de armazón grueso—. Silencio en el recinto. Vamos a pasar lista. El que no diga «presente» con voz firme, se me va directo a laベル. Aquí se viene a forjar el carácter, no a andar con contemplaciones. ¡Dejen de estaristear y pongan atención!

En las filas de atrás, Mateo, un millennial de 30 años que buscaba su segunda carrera, dio un sorbo largo a su termo de acero inoxidable.

—Profe, con todo respeto, esa dinámica del castigo punitivo me detona un montón de ansiedad —dijo Mateo, abriendo su laptop llena de stickers de perritos—. Siento que invalida nuestro espacio seguro. Necesitamos una docencia más empática, centrada en el bienestar socioemocional. O sea, el burnout nos está matando.

El profesor Abraham parpadeó tres veces, completamente desconcertado, y soltó una carcajada seca.

—¿Bur-qué? ¡Morbosidades de la modernidad! —rezongó el viejo maestro, golpeando el pintarrón con su borrador de madera—. ¡Qué embustero me resultaste! En mis tiempos, el estrés se quitaba con un buen plato de frijoles con tortillas y a marchar el 20 de Noviembre bajo el sol de Culiacán. ¡La letra con sangre entra, jóvenes! Si no traen el mapa de la República iluminado con la técnica del boleado, ya van con cero en conducta. ¡A mí no me vengan con esos perreos!

Desde la primera fila, al lado del aire acondicionado que apenas enfriaba, Luna, una Gen Z de 19 años, ni siquiera levantó la vista de su pantalla. Sus dedos volaban sobre TikTok.

—Es que, profe, literal, la escuela tradicional ya fue, cero que ver —soltó Luna con voz monótona—. Su speech no rima. Es súper red flag que nos quiera imponer cosas de la prehistoria. O sea, esa metodología ya no es aesthetic. No devoró. Quedó clown.

En la esquina del salón, Brayan, otro alumno Gen Z que vestía gorra de marca y tenis de plataforma, interrumpió acomodándose el cabello.

—¡Al chile, profe, ya no use esa labia que da hueva! —exclamó Brayan—. Sus clases están bien desactualizadas, la neta. Eso de memorizar está bien heavy. Ya ni los viejones de Navolato usan esos métodos. Pónganos algo más chill.

El profe Abraham se llevó una mano al pecho, buscando un apoyo invisible.

—¿Qué idioma es ese, plebes chiris? ¡Hábleme en el castizo español de la patria! ¿Qué es eso de que quedé payaso y qué es esa palabra de jevi? ¡Exijo urbanidad y buenas costumbres! Traigan sus cuadernos de doble raya para dictarles los principios de la pedagogía de Justo Sierra. Van a escribir tres cuartillas sin levantar el lápiz. ¡Y el que me responda, lo aviento de cabeza a la…!

Vanessa, una compañera millennial que siempre llevaba su agenda organizada con marcadores de colores, intervino de inmediato, visiblemente estresada.

—Profe Abraham, disculpe, pero el dictado tradicional no es sustentable. ¿No podría subir el PDF al Classroom o pasarnos un pódcast? Así optimizamos los procesos cognitivos. Además, escribir tanto me causa túnel carpiano. Hay que deconstruir el adultocentrismo de la vieja escuela. Es que, de verdad, la falta de flexibilidad nos genera una disrupción horrible.

—¡Válgame Dios! ¡Qué plebada tan chiquiada y finolis! —exclamó don Abraham, mirando al techo del aula de la UPES—. En los sesenta nos sabíamos las capitales del mundo de memoria y de reversa, mientras resolvíamos el álgebra de Baldor cargando el bulto de libros. ¡Ustedes se ahogan en un vaso de agua! Son puros alborotadores de barrio.

Kevin, un alumno que estaba al fondo escuchando música con audífonos inalámbricos, se quitó uno solo para opinar.

—¡Ya, profe, no se altere, le va a dar un patatús! —dijo Kevin riendo—. No se ataque, revivió el lore de los abuelitos. Es que usted es muy boomer, tipo que le falta actualizar el chip. Al ratito le da un torzón por andar de corajudo. Deje le hago un resumen con Inteligencia Artificial y se lo mando por DM para que vea que somos bien resolutivos. Y soporta.

El profesor Abraham guardó silencio un momento. Miró su marcador, miró las pantallas brillantes de sus alumnos y luego el mapa de Sinaloa que colgaba de la pared. Suspiró profundamente, dándose cuenta de que, aunque las palabras cambiaran y los cuadernos ahora fueran pantallas, aquellos muchachos de la UPES seguían buscando lo mismo que él en sus años de juventud: cambiar el mundo a través de las aulas.

—Está bien, muchachos... —dijo don Abraham, esbozando una sonrisa pícara—. No entiendo la mitad de sus jerigonzas, pero si esa «Inteligencia Artificial» los hace mejores maestros para los niños del estado, adelante. Pero eso sí... ¡el que no me entregue la planeación didáctica mañana, se me va directo al patíbulo del examen final! ¿Estamos? ¡Y no quiero ver a nadie haciendo bola en los pasillos!

—¡De una, profe! ¡Eso es muy top de su parte! —gritó Luna.

—Agradezco mucho su flexibilidad cognitiva, profesor —concluyó Mateo, cerrando su libreta ecológica.

—¡Ya se la sabe, viejo, mañana le cae la tarea bien tumbada! —remató Brayan.

 


 

Al Día Siguiente: La Entrega de Tareas

A las siete en punto, don Abraham ya esperaba en el escritorio. Traía un marcador rojo bien afilado.

—A ver, plebada. Traigan sus planeaciones didácticas. Vamos a ver si es cierto que esa máquina que les hace la tarea sirve para algo o si me los tengo que sonar a todos —sentenció el maestro.

Mateo y Vanessa pasaron primero, orgullosos. Entregaron unas carpetas impecables con separadores de colores reciclados.

—Aquí está nuestro proyecto, profesor —dijo Vanessa—. Integramos un enfoque holístico de competencias transversales.

Don Abraham hojeó el papel, asintiendo levemente, hasta que frunció el ceño.
—A ver, a ver... Aquí dice: "Como modelo de lenguaje de Inteligencia Artificial, considero que el diseño curricular debe..." ¡¿Qué es esto?! ¡Copiaron y pegaron el texto de la computadora sin leerlo! ¡Qué embusteros! Van para atrás.

Luna y Brayan se acercaron riéndose, extendiendo una hoja arrugada.

—Profe, la de nosotros quedó bien clean, al chile —aseguró Brayan.

Don Abraham leyó en voz alta: "Estrategia didáctica: Los alumnos realizarán un baile de TikTok para deconstruir el espacio geográfico de Navolato, logrando un impacto verdaderamente aesthetic..."

El maestro soltó un bufido que casi apaga el aire acondicionado.

—¡Válgame Dios! ¡Esto es una burla! ¿Poner a los niños de primaria a menearse en la pantalla? ¡Se me van completitos al patíbulo! Nadie pasa la tarea. Nos vemos en el examen final, ¡y pobre del que venga a estaristear!


 

El Día del Examen Final: El Juicio Final en la UPES

El ambiente en el salón era de pura tensión. Mateo se untaba aceite de lavanda en las sienes para el estrés. Luna se abanicaba con su teléfono y Kevin rezaba en voz baja mirando al techo.

Don Abraham entró al aula con una pila de hojas blancas y una sonrisa de oreja a oreja.
—Se les acabó el internet, plebes chiris. Saquen su pluma negra. Nada de computadoras, nada de teléfonos. Hoy el examen es a la antigüita, de respuesta abierta y razonada.

Brayan levantó la mano, asustado.

—¡Ay, profe Abraham, no sea gacho! Nos va a dejar bien tiesos. Eso es ensañamiento sistemático, neta.

—¡Silencio! —ordenó el profesor, repartiendo las hojas—.

Primera pregunta: "Explique la propuesta educativa de Justo Sierra utilizando únicamente términos sinaloenses de 1960".

Segunda pregunta: "Diseñe una clase de matemáticas sin usar pantallas, pantallas que sólo les atrofian la choya". Tienen una hora. ¡A trabajar!

El silencio se apoderó del aula. Sólo se escuchaba el rítmico golpe de los dedos de Mateo contra el escritorio por la ansiedad y el suspiro resignado de Luna.

A la mitad del examen, Kevin levantó la hoja con los ojos llorosos.

—Profe... la neta, la neta, no le entiendo a la primera. Póngame un cero, ya quedé clown. Esto ya no es chill, ya me dio el torzón.

Don Abraham se acercó despacio, se quitó los lentes y miró al muchacho. Su rostro duro se ablandó.
—A ver, mijo... No se me agüite. Si Justo Sierra estuviera aquí, les diría que la educación no es para hacerlos sufrir, sino para hacerlos libres. Si no saben las palabras viejas, explíquenmelo con sus términos modernos, pero demuéstrenme que les importa la niñez de Sinaloa. No ocupan una máquina para pensar. Usen el corazón y la choya que Dios les dio.

Los alumnos se miraron entre sí. Mateo dejó de temblar, Vanessa sonrió y Luna guardó su vapeador. Inspirados por la tregua del viejo maestro, las plumas comenzaron a volar sobre el papel. Brayan escribió sobre cómo Justo Sierra era "bien top por abrir escuelas", y Mateo explicó el desarrollo cognitivo usando analogías que combinaban el estrés moderno con el trabajo duro del campo sinaloense.

Al terminar la hora, don Abraham recogió los exámenes. Miró las hojas llenas de tachones, palabras raras y notas al margen.

—Bueno, plebada —dijo el profesor guardando los papeles en su portafolios de cuero—. Al menos veo que no me copiaron de la maquinita ésa. Vayan a descansar. Y soporten... porque revisar esto me va a dar un patatús a mí.

—¡Gracias, profe Abraham! ¡Usted es el verdadero viejónón! —gritó Kevin desde el fondo.

Y así, entre lo aesthetic, las trampas de la Inteligencia Artificial y la vieja disciplina sinaloense, la UPES demostró que el verdadero lore de la educación es el respeto entre generaciones.

 

Glosario Generacional y Sinaloense

La Vieja Guardia (Profesor Abraham - Generación de los 80 / Sinaloense de antes)

·   Estaristear: Estar perdiendo el tiempo o distraído mirando a la nada.

·  ·  Perreos: Excusas, quejas constantes o argumentos sin sentido para evitar una obligación.

·  Plebes chiris: Niños pequeños, jovencitos o novatos (usado a veces de forma despectiva para denotar inmadurez).

·      

·         Choya: Cabeza.

·         Chiquiada: Consentida, mimada o que se queja por cosas mínimas.

·         Alborotadores de barrio: Personas escandalosas que provocan desorden público.

 

Los Mediadores (Mateo y Vanessa - Millenials)

·         Burnout: Síndrome de agotamiento físico y mental extremo causado por el estrés laboral o académico.

·         Espacio seguro: Lugar o ambiente libre de críticas y discriminación donde las personas se sienten protegidas.

·         Procesos cognitivos: Mecanismos mentales utilizados para procesar información y aprender.

·         Deconstruir: Analizar y desmontar conceptos sociales o educativos heredados para cambiarlos por unos más modernos.

·         Disrupción: Interrupción o ruptura brusca en el desarrollo de una actividad.

 

Los Tumbados (Luna, Brayan y Kevin - Generación Zeta)

·         Speech: Discurso o sermón largo impartido por una persona.

·         Red flag: Señal de alerta que indica peligro o que algo no es saludable.

·         Aesthetic: Estética visualmente agradable, ordenada, moderna y de buen gusto.

·         No devoró: Expresión para decir que algo no cumplió con las expectativas o que le faltó impacto.

·         Clown: Quedar en ridículo o como un payaso ante una situación.

·         Labia: Palabrería o discurso utilizado para convencer o aburrir a alguien.

·         Heavy: Algo difícil, pesado, complicado o intenso.

·         Chill: Relajado, tranquilo o sin preocupaciones.

·         Lore: Historia de trasfondo, mitología o anécdotas pasadas de un personaje o situación.

·         Boomer: Término usado para referirse a personas de generaciones antiguas con mentalidad rígida.

·         DM (Direct Message): Mensaje privado enviado a través de las redes sociales.

·         Y soporta: Frase desafiante que significa "y te aguantas" o "tienes que aceptar la realidad".

·         Bien tumbada: Algo bien hecho, con mucho estilo, excelente o de gran calidad.

Comentarios

estimados lectores, apreciados amigos, sé que no manejo bien las nuevas aplicaciones y apenas hago pininos con estas nuevas Inteligencias Artificiales que ni siquiera sé distinguir y que dejan muy atrás a mi pobre y limitada Inteligencia Natural. Pero aquí ando, intentando meterme en estos bits, y sólo les pido clemencia en sus comentarios y bondad en sus comentarios.
Saludos, su amigo, José Manuel Frías Sarmiento

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