Semana Nacional de Juegos Tradicionales

¿Abuelo cómo se divierten los niños aquí en rancho? Si no hay señal para los celulares me imagino que se la pasan aburridos?







EL BOTE SALVADO


Alfredo Zañudo Mariscal


Los papás llevaron de vacaciones a sus hijos a la casa de los abuelos ubicada en la comunidad del Capule. Es un rancho pequeño con pocos habitantes que se encuentra rodeado de la naturaleza donde la vida transcurre de manera muy tranquila.

Al llegar a la casa, lo primero que vieron fue un hermoso jardín con plantas de rosales, coronas de cristo, crisantemos helechos y lilis que la abuela cuida con mucho esmero. La casa es muy amplia con un gran portal de varios arcos. Por la parte trasera se encuentra otro portal con techo de teja donde el abuelo guarda sus instrumentos de trabajo que a veces utiliza en la casa o bien cuando va a la parcela: hacha, palas, zapapico, barra, martillo, serrucho machetes y una chiva que utiliza cuando tiene que ajustar el alambre de púas de los postes del cerco. 

Más atrás se encuentra una ramada. Arriba tiene una troje donde el abuelo almacena las mazorcas de maíz las cuales le permiten asegurar el sustento de la temporada ya que la abuela hace el nixtamal el cual muele en el molino y después pone la masa en el metate para después hacer unas bolas redondas que después traslada a la prensa para hacer las tortillas y echarlas al comal las cuales son muy sabrosas calientitas. También con el nixtamal elabora pozole de maíz, una comida muy apreciada en las comunidades rurales.

El primer día los niños estaban fascinados de ver lo que había en la casa y dentro del solar: una huerta con frutales de mango, naranjas, limones, aguacates, arrayanes y guayabas. Además, un corral con cinco vacas y dos de ellas con becerros. El abuelo las ordeñaba para surtirse de leche con la cual la abuela hacía quesos y también la utilizaban para tomarla con café.

Sin embargo, después decayeron los ánimos de los niños ya que no podían utilizar los celulares porque en el rancho no había señal. Se sentían frustrados de no poder comunicarse con sus amigos a través de las redes sociales.

En la noche, durante la cena uno de los nietos le pregunta. ¿Abuelo cómo se divierten los niños aquí en rancho? Si no hay señal para los celulares me imagino que se la pasan aburridos. El abuelo con toda calma le contesta: no hijo, aquí los niños por la mañana muy temprano ayudan a sus papás a darle comida a los animalitos, después desayunan y se alistan para ir a la escuela. Cuando llegan comen y llevan el lonche a sus padres que se encuentran trabajando en la parcela. También más tarde llevan a pastorear las vacas o bien las cabras. Después de las lluvias ayudan a sembrar y en temporada de cosecha recolectan el producto como el maíz que está en la troje. También algunas niñas ayudan en estas labores y otras apoyan a sus mamás en la cocina y en la limpieza de la casa. Por eso la vida del campo es diferente a la de la ciudad. Aquí siempre hay que hacer por lo tanto no hay manera de aburrirse.

_¿Pero entonces todo es trabajo para los niños abuelo? Le replicó otro nieto. El abuelo antes de contestar los mira a todos y les dice: no es así nietos. Aquí los niños también tienen su rato de esparcimiento. Para ello en la escuela primaria durante el recreo, juegan con los trompos y canicas. También por las tardes vuelven a jugar en los patios de sus casas. Son juegos que tal vez en la ciudad ustedes no practican. Y miren también hay un juego muy tradicional que nosotros y sus papás jugábamos de niños. Se llama el bote salvado. Y para que sepan cómo nos divertíamos antes de que la tecnología invadiera nuestras vidas, más tarde vamos a salir al patio y todos vamos a jugarlo.

Después de haber reposado un rato, el abuelo los invita al patio. Trae un bote de jugo el cual lo mueve y suena porque lo llenó de piedritas. Dibuja un círculo en el suelo y coloca el bote en el centro. Les pide que uno de ellos va a ser quien los va a buscar ya que se escondan todos cuando se aviente el bote y que cuando encuentre alguno va a correr hacia el bote y va decir: 1,2,3 por Tomás que está en tal lugar. Y así sucesivamente tiene que encontrarlos a todos para ganar el juego. Pero que si algunos de los jugadores llegan primero al bote mientras éste busca a los demás entonces va a sonar el bote y deberá gritar 1,2 y 3 por todos mis amigos. Entonces todos deben de salir porque están salvados y el juego se vuelve a iniciar.

Aclaradas las reglas del juego, el abuelo le pide a su nieto Jorge, que se ofreció de buscador, se ponga de espaldas al bote mientras que Kenia lo avienta lo más lejos posible. Todos corren a esconderse. Jorge encuentra el bote y lo coloca en el centro del círculo. Empieza a buscarlos sin irse muy lejos del bote. Encuentra a uno y rápido va a tomar el bote, lo hace sonar y grita 1,2,3 por Kenia que está atrás del carro. Después escuchó un ruido en la troje va hacia el bote y grita, 1, 23 por Tomás que está en la troje. Posteriormente va hacia el jardín ve dos personas, va recoge el bote y grita 1, 2 y 3 por mamá y papá que están en el jardín.

Ya nada más le faltaba encontrar al abuelo. Pero resulta que éste, cada vez que Jorge se alejaba para encontrar a los demás él se iba acercando más al bote. De manera que en cuanto Jorge se alejó un poco para buscarlo, el abuelo rápido corrió al círculo, tomó el bote, lo hizo sonar y gritó: 1,2 y 3 por todos mis amigos. De esa manera el abuelo los salvó a todos.

Fue una experiencia maravillosa la que vivieron los niños esas vacaciones que pasaron con sus abuelos en el Rancho del Capule. También porque su abuelo los puso en contacto con otros niños de la comunidad con los que jugaron al trompo y las canicas. De esa manera comprendieron que no necesariamente se ocupa tener todos los dispositivos tecnológicos para no aburrirse. Entendieron que también existen algunos juegos muy tradicionales que las personas de hace muchos años jugaban de manera sana y divertida. 













Comentarios

Estimado Maestro Alfredo, gracias por atender con prontitud el llamado para escribir sobre los juegos tradicionales f nuestra niñez, que ahora ya casi ningún profesor nuevo conoce.
Andrea Berrelleza también respondió que se suma a esta Camada de escritores para abundar si te esa Campaña Nacional de Juegos Tradicionales que sugiere la SEP. ella dice que en su escuela propuso jugar a Blanca Nieves y que ningún niño supo de qué hablaba, pero que al jugarlo les gustó. Tal y como aconteció con el Note Salvado que propuso el abuelo a sus nietos en su relato.
Espero sumar esfuerzos y en septiembre organizar una charla sobre la importancia de hacer mas de una semana de conciencia sobre la pertinencia educativa y sicializadora de los juegos de antaño, sin baterías, sin pantallas y con mucho cariño y simpatía social.
A esa charla invitaré a las Subsecretaría de Educación Básica que estoy seguro aceptará.
También quieto organizar una jornada de práctica de juegos en la explanada con los alumnos, orientados por nosotros , para promover más estos juegos.
Saludos y gracias por su texto
Mtro. José Manuel Frías Sarmiento
Gracias a usted Maestro Frías por preocuparse y ocuparse para que tengamos un nuevo tema o bien motivos para seguir produciendo textos. Me parece muy interesante y la vez creativa su idea de socializar ante el alumnado este tipo de juegos, los cuales los fortalecerá aún más profesionalmente. Saludos cordiales.
Anónimo dijo…
Interesante relato campirano maestro Zañudo, esa es una prueba de que con cosas sencillas podemos sana y económicamente divertirnos, Fernando Savater Filósofo español dice que los mexicanos gastamos mucho en "divertirnos", en el relato que usted nos muestra un bote de jugo jumex lleno de piedritas es el costo de esa diversión. Acá en el norte del estado se le llama el tambo robado pero son las mismas reglas. Cuando alguien me pregunta sobre los juegos en los tiempos pasados contesto verbalmente que eran diferentes pero pienso que eran mejores. Le mando un abrazo de domingo hasta la ciudad capital.
Muchas gracias por su comentario Dr. Adán. Coincido con usted en que en los juegos de antes eran mejores porque además de divertidos ejercitábamos destrezas físicas. había mucho movimiento corporal. Saludos cordiales.
Marité Ibarra dijo…
Profe Alfredo qué tal!!! Me gustó mucho las descripciones que hace del rancho, de los niños y de los juegos.
El texto es muy claro y llegador, porque los niños de ahora no saben jugar y es literal, no saben. No saben jugar, ni respetar reglas, hacen trampas y se enojan si pierden, eso también pasaba antes pero ahora es distinto. Para empezar no quieren jugar. Todo se les hace aburrido o se enfadan muy rápido.
Sólo quieren WiFi y juegos de matanzas cibernéticas.
Los tiempos cambian y las consecuencias de la tecnología y modernidad, se hacen más evidentes.
Profe Zañudo, compañero parrandero, le mando un fuerte abrazo. Que siga disfrutando sus vacaciones!!!
Muchas gracias por tu comentario Marité. Coincido contigo en que hace falta motivar a los niños y buscar otras manera de jugar que sean más sanas y divertidas. Por cierto, ayer se me acabaron las vacaciones. Ya volví a la Upes. Saludos cordiales y un fuerte abrazo para ti también.
GILBERTO MORENO dijo…
Saludos Maestro Alfredo, su relato del rancho y las actividades que en esos lugares se desarrollan, me trasladó a mi niñez, que aunque no existían las redes sociales, sabíamos jugar a cosas diferentes que ahora ya ni se juegan. Ahora en los ranchos de la sierra de Durango donde un servidor acostumbraba ir, ya los alcanzó la tecnología, ya hay celulares, internet, sky, netflix, HBO, redes sociales. Que tristeza que la tecnología vaya desplazando las tradiciones. Saludos de su amigo, Gilberto Moreno.
Muchas por su comentario amigo Gilberto. Coincido con su comentario porque es muy lamentable que actualmente no se propicien juegos para los niños donde fortalezcan sus destrezas físicas y habilidades mentales.

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