“Necesitamos maestros lectores que puedan escribir, porque sin duda serán mejores fuera y dentro del aula"
LA LECTURA Y LA ESCRITURA EN LOS DOCENTES
Alfredo Zañudo Mariscal
Hace
poco tiempo, varias compañeras y compañeros de la Upes felicitamos a la Dra.
Bárbara, Supervisora de La zona escolar estatal número 23 por el reconocimiento
obtenido a nivel estatal por la publicación de su obra “Tejiendo sueños con
palabras: un viaje hacia el amor por la lectura.” Fue un proyecto realizado en
las escuelas a su cargo, durante el ciclo escolar 2024-2025 en el que se
realizaron actividades de lectura y escritura. También, como producto de las
actividades realizadas se imprimió una antología de cuentos inéditos los cuales
están divididos en 5 categorías.
Esta
situación, no es menor y merece todo nuestro respeto, porque, a pesar de que la
lectura y la escritura son actividades que deben realizarse de manera cotidiana
en las escuelas de cualquier nivel educativo, desafortunadamente no se llevan a
cabo de manera sistemática y, por lo tanto, los alumnos egresan sin tener ese
gusto o el hábito de leer y escribir. Además de que la lectura es la base para
el desarrollo de la comprensión lectora en el alumnado. Claro, si se aplican
las estrategias necesarias para que éste comprenda lo que lee.
El trabajo
de la Dra. Bárbara trajo a mi mente que, hace muchos años, cuando fui ATP de la
zona escolar 068, intenté hacer un círculo de lectura dentro de las reuniones
de Consejo Técnico. La primera vez un servidor les llevó varios libros y
también ejemplares de la revista “El Redactor” de ese tiempo que era la
Upn. Esa sesión fue un éxito ya que la mayoría de directivos leyó algún texto
de su interés del Redactor y empezaron a leer una parte del cuento y de las
novelas que les presenté. Entonces
quedamos en el compromiso de que, para la siguiente sesión iban a traer algún
libro que hubieran leído para que hicieran una reseña del mismo y presentarlo a
quien se interesara. Pero la desilusión fue tremenda, porque de 12 directores
nada más 2 llevaron el material. Los demás se escudaron en varios pretextos.
Entonces, si como autoridades de un plantel educativo no predicamos con el
ejemplo, ¿cómo esperamos que las demás compañeros y compañeros lo hagan?
Recuerdo
que, una de las primeras lecturas que leí sobre estos temas fue en la Upn en el
tercer semestre de la Licenciatura en Educación, durante el curso “Alternativas
para el aprendizaje de la lengua en la escuela”. Híjole, ya llovió bastante
desde entonces. Fueron dos lecturas tituladas “Qué hace la escritura y qué
hace la lectura” de Donal H. Graves. Aquí se describen acciones muy
prácticas para llevarlas a cabo en el aula en materia de escritura y lectura.
Cómo me hubiera gustado que mi asesor de ese tiempo nos hubiera propuesto
aplicar esas acciones en los grupos, o bien en reuniones de Consejo Técnico de
escuela o de zona, pero no fue así. Recuerdo
que también, en ese tiempo me tocó leer una parte del libro de Delia Lerner
titulado “Leer y escribir en la escuela: lo real, lo posible lo necesario”.
Donde lo real se trata llevar a las escuelas y aplicar con los alumnos todas
aquellas estrategias que permitan formar una comunidad de lectores y
escritores. Lo posible es que acudan a estos textos buscando la información que
les permita comprender y argumentar sus puntos de vista. Y también lo necesario
es que produzcan sus propios textos para que más compañeros se enteren de cómo
la palabra escrita puede trascender más allá de las cuatro paredes del aula y
del edifico escolar. Situación que ya logró la Dra. Bárbara con la creación de
esa antología de cuentos. Lo necesario también es descubrir otras formas de
utilizar el lenguaje y que permite la interacción verbal o escrita con otras
personas a través de los textos literarios.
Sin
duda, un referente que debe ser obligatorio para quienes ejercemos la docencia,
es la autora Isabel Solé con su obra “El placer de leer”. En parte de
esta obra describe que la lectura debe responder a un deseo, más que a una
obligación, para que sea placentera y, de esa manera pueda acompañar a los
estudiantes y a las personas a lo largo de toda su vida.
Solé
argumenta que, para alcanzar el placer de leer, el alumnado necesita percibir
la lectura como un reto interesante, el cual es posible alcanzarlo con la ayuda
de las los docentes, Y para ello también describe algunas propuestas para
fomentar la lectura en la escuela.
Pero si
de verdad se trata de que fomentemos el gusto por la lectura, considero que un
personaje que es gran promotor de este hábito es Felipe Garrido con su obra “El
buen lector se hace no nace”. Donde nos comenta que todas y todos, seamos
padres de familia o docentes tenemos un gran compromiso: el convertirnos en
lectores y para ello define las características de quien realmente es un
lector.
Otra
situación que describe es que la lectura se contagia y para ello es necesario leer
textos literarios en las escuelas. Además, una frase que me pareció interesante
de esta obra y que encierra una gran verdad es la siguiente: necesitamos
maestros lectores que puedan escribir, porque sin duda serán mejores fuera y
dentro del aula. Felipe Garrido fue
director de la Unidad de publicaciones educativas de la Secretaría de Educación
Pública. Y con el nacieron los famosos “Libros del Rincón que son los
antecedentes de las bibliotecas de aula y de escuela.
También
en otra obra describe que la finalidad de Rincones de Lectura era formar
lectores. Que éstos se forman cuando: alguien le habla, le lee le escribe;
le muestra con el ejemplo cómo y para qué se escribe. Que Rincones de lectura
buscó hacer lectores a los alumnos, a los maestros y a los padres de familia. Y
que buscaba desesperadamente que en todas las escuelas se aprovecharan estos
libros.
Sin
embargo, estas finalidades no tuvieron gran impacto, debido en parte, a la poca
disposición y compromiso de las autoridades educativas por fomentar en los planteles
educativos de educación básica el hábito de la lectura y escritura. También
porque, como docentes si no nos gusta leer y escribir es difícil que lleguemos
a contagiar a nuestros alumnos, porque no predicamos con el ejemplo.
Ahora
bien, en la función de maestras y maestros de cualquier nivel educativo, así como
asesores de la Upes, considero obligatorio consultar a todo un clásico en este
menester de la escritura. Él es Daniel Casany y su libro “Describir el
escribir”. En esta obra nos indica el proceso que se sigue para llegar a
ser buenos escritores. También tiene otro libro titulado “La cocina de la
escritura” en el cual nos brinda algunas estrategias, las cuales es posible
poner en práctica con el alumnado a nuestro cargo para para que produzcan textos
escritos.
Pues bien, amables lectores, son estos escasos referentes teóricos que un servidor tiene en lo que respecta a obras escritas sobre lectura y escritura. Por supuesto que debe haber más, pero lo importante como docentes de educación básica, o bien asesores de instituciones educativas del nivel medio superior y superior es que prediquemos con el ejemplo. Que fomentemos ese placer de leer o el hábito de la lectura. Además, que vaya de la mano con la escritura porque son dos actividades íntimamente relacionadas con las cuales es posible hacer volar nuestra imaginación, viajar a otros lugares y llegar a todo tipo de público a través de los textos literarios.
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Comentarios
Y sería pertinente y muy educativo que todos los profesores y directivos leyeran a diario y que, además, en las Instituciones formadoras y capacitadoras de docentes y educadores, leyeran, comentaran e intercambiaran opiniones y textos escritos en torno a estas excelentes recomendaciones que anotas en tu texto:
El Redactor, de la Unidad Culiacán de la UPES
Qué hace la escritura y qué hace la lectura, de Donal H. Graves
Leer y escribir en la escuela: lo real, lo posible lo necesario, de Delia Lerner
El placer de leer, de Isabel Solé
El buen lector se hace no nace, de Felipe Garrido
La cocina de la escritura, de Felipe Garrido
Describir el escribir, de Felipe Garrido
Con esos libros que los profesores, los directivos y los educadores en formación leyeran, otro gallo nos cantara y el salto cualitativo, no sólo en lectura y escritura, sino en su educación, en general, sería una zancada exponencialmente fenomenal; pero sé bien la utopía que arropa este anhelo, porque ni siquiera los que leen y publican en este Blog se atreven ni se esfuerzan por comentar, aun aquellos a los que se les publica ignoran hasta los comentarios elogiosos que sus textos reciben. Por eso es que somos producto de lo que pasa en las escuelas, las de allá y las de por acá.
Saludos
Qué gusto leerlo en casi vacaciones!!
Le mando un fuerte abrazo compañero!!!