"Mientras siga entendiendo el lenguaje de las flores, ninguna tormenta me derribará"





Entendiendo el lenguaje de las flores

Marité Ibarra


Hablando con las petunias y los girasoles les dije: “Chicas, mi papá me pegó hoy por primera vez y nunca me preguntó por qué peleé. Sólo al verme llegar de la escuela me recibió con una cachetada tan fuerte que me torció el cuello y aun lo tengo adolorido”. Sé que ustedes me entienden, pues sólo escuchan sin cuestionar, y eso me gusta. Ustedes comprenden en silencio el dolor de los demás mientras se mueven con el viento, tratando de consolarme.
Además de ser hermosas, las flores están ahí para alegrar a un corazón triste y aromatizar un ambiente tenso. Tienen un efecto balsámico que te acaricia las emociones y te da paz, aun cuando no la hay.
De pronto, mi amiga libélula apareció frente a mí volando, sabe que me siento triste. Entonces le pregunté: “¿De verdad está muy lejos allá arriba?”. Mi amiga voló en forma circular diciéndome que todos podemos volar muy alto, y dejándome esas palabras en mente, se fue.
Cuando el viento sacude con fuerza mi pelo y las nubes grises caminan con rapidez, me agacho para observar la tierra. En los agujeros del suelo busco mi alivio. Preparo el terreno para tratar de sembrar árboles de trúfula, esos árboles imposibles que sólo existen en los cuentos, creo que ahora es el momento indicado de plantarlos.  Mientras entierro las semillas, siento que también ahí dejo un poco de mi coraje. Quizá algún día brote algo distinto y me sienta mejor. Sé que así será.
Cada persona habla su propio idioma, igual que las flores. Ellas me escuchan en mis malos y buenos momentos, como ahora que mi orgullo está magullado, de repente me pregunto a mí mismo: “¿Cuánto puede durar una herida hecha por alguien más?”. Mientras siga entendiendo el lenguaje de las flores, ninguna tormenta me derribará. cosas muy grandes que todavía no logro entender. Tal vez el tiempo me las explique.
Lloro aun cuando no quiero llorar, pero la impotencia genera lágrimas de a gratis y eso me molesta un poco más. ¡Acaba de ocurrir una tragedia! Mis piernas están entumecidas por durar tanto tiempo agachado y sembrando, ahora mi dolor de cuello se pasa a otro lugar.
Al levantarme y moverme, la crisis pasa, pero mi dolor original reaparece, y me vuelvo a acordar de lo que pasó hoy al medio día con ese señor que dice ser mi padre.
Mis princesas ahora me ven erguido, después de lloriquear agachado por un rato, me levanto con el ánimo más compuesto. Estar entre petunias y girasoles me sienta bien, combina con mi color de piel de hecho.
El viento, las flores, la libélula, todos están aquí, viéndome pasar por un mal rato, no es como la última vez que les platiqué emocionado sobre el primer beso que di, y sin saber nada sobre el control de calidad de los besos. Fue algo chusco pero hermoso, ahora sé algo que antes no sabía.
Un aguacero repentino comienza a caer, mientras yo sigo en este reconfortante campo, estoy decidido a mojarme junto con ellas, a bañarme con la lluvia y a remojar mis penas que sé que serán pasajeras. Mientras siga entendiendo el lenguaje de las flores, ninguna tormenta me derribará.



Comentarios

Estimada Marité, uno de mis primos que también se llama José Manuel Frías, decía que él no era poeta, porque "los poetas hablan con las estrellas y yo apenas hablo con las flores".
Y tú ya vas en ese camino de ser poeta, porque ya platicas con las flores y las libélulas.
Para eso es que sirve la Literatura. Y para eso está este Blog, para empezar a platicar con quienes pueden escucharnos, ya que muchos compañeros nos ignoran. Ya lo decía con gran tino Sor Juana:
"Óyeme con los ojos,
ya que están tan distantes los oídos
y ya que a ti no llega mi voz ruda,
óyeme sordo, pues me quejo muda"
Anónimo dijo…
Compañera Ibarra ese texto que usted generó es excelente, dirían en mi pueblo no cualquiera habla con las flores, el personaje que usted crea tiene esa gran facultad que solo los "iluminados" poseen. Hay mucha imaginación y fantasía en él, por esa facultad imaginativa que tenemos las personas "añosas" me recordó a Leonardo Favio, cantante argentino en aquella parte que cantaba y que va así
" aquellos que no tienen fantasía
no pueden entender, es muy complejo
que acorte la distancia cada día
una rosa que llega desde lejos"
Mire lo que hacen las flores
Los buenos textos como el suyo provocan eso y más.
Le mando un abrazo afectuoso desde Los Mochis Sinaloa
Marité Ibarra dijo…
Buenos días a toda esta bella comunidad lectora y escritora. Gracias maestro Frías por la publicación de este texto y por dejar su valioso comentario.
Lejos de un intento de ser poeta, porque no sé escribir poesía, sólo me gusta escribir las ocurrencias que luego se me vienen en mente, ahora me siento como su primo José Manuel.
Y las palabras de esta mujer qué tan ciertas son!!!
En estás vacaciones sigamos leyéndonos y escribiéndonos, como parte de la comunicación humana.
Saludos a todos!!!
Marité Ibarra dijo…
Profesor Apodaca gracias por darse el tiempo de leer y escribir un comentario tan animador, usted siempre haciendo sentir bien a los escritores del Blog y animándonos a seguir en esta noble y enriquecedora labor.
He escuchado algunas canciones de Leonardo Favio, su voz es muy peculiar.
Profesor Adán, gracias por estar presente.
Seguimos en contacto literario!!!
Saludos grandes hasta los Mochis!!!

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