“Fui palabras buscando destino / un corazón terco en el mismo camino / un verso que aprendió tu nombre / y lo repitió en silencio cada noche"
EL
LECTOR QUE NUNCA LLEGÓ
Alejandra Montoya Corrales
Fui un poema escrito en la espera,
una historia sin primavera,
una carta cerrada,
una promesa callada.
Fui palabras buscando destino,
un corazón terco en el mismo camino,
un verso que aprendió tu nombre
y lo repitió en silencio cada noche.
Mientras yo te escribía en mis
pensamientos,
tú pasabas de largo como pasa el
viento.
Mientras yo construía universos
enteros,
tú nunca viste ni los cimientos.
Y no te culpo.
¿Cómo extrañar un lugar donde nunca
entraste?
¿Cómo leer un libro que jamás
abriste?
Porque yo era tinta,
y tú nunca quisiste leer.
Yo era refugio,
y tú nunca quisiste volver.
Yo era un cielo lleno de estrellas
encendidas,
y tú apenas levantaste la vista.
Qué triste destino el de ciertos
amores:
nacen siendo poemas
y terminan siendo dolores.
Se quedan atrapados entre lo que fue
y lo que pudo haber sido,
entre una despedida que nunca
ocurrió
y un corazón que nunca fue elegido.
Y así pasó conmigo.
Te convertiste en el lector que nunca
llegó,
en la página que el tiempo arrancó,
en la historia que jamás comenzó.
Porque yo era todo ese amor,
cada palabra,
cada suspiro,
cada ilusión.
Y tú...
Tú nunca leíste ni el título de mi
corazón.

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