"En dónde se educa para enfrentar con actitudes asertivas estas circunstancias tan adversas y altamente progresivas"
LA EDUCACIÓN QUE HACE FALTA
José Manuel Frías Sarmiento
Mi madre cumplirá en octubre el primero de los segundos Cien años de su vida y, gracias a Dios, sólo tiene de hace tres meses para acá, problemas en el habla por un accidente cerebro vascular, pero aún así camina, se viste, toma sus alimentos y arregla su cama, con movimientos lentos y asertivos; pero siempre con ayuda y atenciones de mi hermana.
Uno de mis mejores amigos, casi hermanos por los más de treinta años de interesante y entrañable amistad, cumplirá Setenta y cuatro años en noviembre y batalla mucho para moverse y caminar.
Mi hermana cumplirá Setenta y dos años en este 2026 y hace varios que el Parkinson limita su habla y su movimiento corporal, aunque mantiene su lucidez mental.
Mi amiga de hace más de Veinte años sufre de Ansiedad que se agrava en ciertas circunstancias y, por meses, le impide llevar su vida normal.
Una agradable señora de más de Setenta años, amiga mía pero mucho más de mi esposa, tiene serio desgaste en sus rodillas y hace dos años, por su peso corporal, se mueve en silla de ruedas y, en ciertas ocasiones, aunque con dificultad y apoyada en andadera, camina un poco para ir al doctor.
A mi comadre, joven señora jubilada de Cincuenta y ocho años de edad, le extirparon sus dos seños por un cáncer de mamá y, antes de su enfermedad, dos de sus hermanas padecieron y fallecieron por esa misma causa.
Un familiar muy cercano, hace tres años murió a los Setenta y cuatro años, a causa de su diabetes complicada con secuencia de alcoholismo.
Una linda señora de Setenta y cinco años, amiga de la familia y atenta y agradable conversadora, que hace unos años padeció y le extirparon sus senos, tiene secuelas en un brazo que se le inflama de manera recurrente y pone en peligro latente su salud.
La esposa de un amigo padece una parálisis hemipléjica y hace años que vive postrada en su cama, sin poder hablar ni valerse por sí misma.
El hermano de ese mismo amigo cayó del techo de una casa y sufrió severo traumatismo craneoencefálico que le impide trabajar y tener autonomía sin apoyo personal.
Y el cuñado de estos dos hermanos tuvo un derrame cerebral que le dejo sin habla y sin poderse mover por sí solo.
Otro señor de Setenta y cuatro años, hace 10 que se agravó sus problemas de carácter mental y vive recluido en su hogar, sin poder llevar una vida normal, como antes lo hacía.
Un joven de 32 años, con buena salud, con una licenciatura concluida y excelente conocimiento y expresión del mundo actual, hace años vive recluido en un cuarto de la casa de sus padres, sin hacer vida social.
Son muchos los males que a todos nos aquejan y pocas las muestras de empatía social y, en ocasiones, hasta de la propia familia para con quienes padecen distintas enfermedades, crónicas, degenerativas y limitantes.
Estos casos, que ahora enumero de manera sucinta, son apenas la punta de un iceberg que se incrementa con las secuelas de la pandemia del COVID 19 y de las situaciones violentas que desde hace dos años padece la población que, de una y otra manera, sufre de Ansiedad, Depresión, Sicosis y Ausencia de familiares en sus casas, lo cual agravará la vida en toda la sociedad; además de miles que sufren amputaciones, heridas, ceguera, miedos angustiantes, orfandad, viudez, hijos desaparecidos, miles de hijos con padres en prisión; y, en general, una gran parte de la sociedad que ya no encuentra maneras ni circunstancias para vivir, trabajar y estudiar con paz y tranquilidad.
Y la pregunta es la siguiente: en dónde se educa a los niños, jóvenes y adultos para enfrentar y asumir con actitudes asertivas en torno a estas circunstancias tan adversas y altamente progresivas, ya sea por inseguridad y violencia, por malos hábitos de alimentación, por adicciones incontroladas, por deficiencia en el Sector Salud y por indiferencia y deshumanización social?
En dónde, de manera institucional y adecuada para el alcance, económico y territorial, de todos los sectores sociales se brinda atención especializada, oportuna y profesional a las personas que se encuentran en alguna de estas circunstancias?
Las Instituciones que forman a los Educadores son conscientes de esta realidad y, además, de las asignaturas tradicionales, incorporan actividades reales y adecuadas para tratar su abordaje en las escuelas y saber cómo actuar en los hogares?
Se educa para ser empáticos y atender con amor y paciencia a los ancianos, con sus dolencias, achaques y olvidos seniles propios de su edad y de sus deterioros cognitivos?
Se les prepara para apoyar y vincular al entorno social a quienes, por circunstancias físicas, mentales o emocionales, se les condena a vivir en soledad?
Es necesario que se empiece a sensibilizar y a educar todo el año lectivo, en todos los niveles escolares, para que profesores y alumnos sepan cómo actuar y orientar a la Sociedad, en cada una de las situaciones de salud, física, emocional y mental, que se les presente; porque cada vez habrá más personas con avanzada edad que requieran cuidados y atenciones personales y afectivas; aumentará el número de personas con enfermedades crónicas; habrá más jóvenes con adicciones y más hijos sin cuidado de sus padres. Y habrá miles de hogares con niños y adolescentes sin madurez emocional, ni conocimiento y actitudes para enfrentar los desafíos y retos de sus entornos familiares, laborales, sociales y educativos.
Y para todo ello les debemos de preparar.
Y hay que hacerlo ya. Aunque para ello tengamos que hacer un alto para observar y atender lo que hasta hoy hemos descuidado: la Verdadera Educación de las Personas. Del Ser Humano en Sociedad y en Convivencia armónica, pacífica, empática y colaborativa. Porque para eso, finalmente, es para lo que debería de ser la Educación.
Y, una pregunta insoslayable para quienes somos educadores: cuál ha sido nuestro trabajo en las aulas y en la sociedad con nuestro actuar, que no hemos logrado aminorar este grave y evidente deterioro educativo?
Para qué, cómo y a quiénes hemos educado?
Comentarios
Saludos, su amigo, José Manuel Frías Sarmiento.
Saludos, su amigo, José Manuel Frías Sarmiento
Recuerdo una vez que estuve internada en una institución pública del sector salud, hubo una enfermera que me trató muy mal. Su trato inhumano y sus palabras hirientes aún las recuerdo. Y en esas situaciones somos tan vulnerables que no nos queda más que soportar groserías y amarguras de quienes nos auxilian en esos momentos. Pero no debería ser así, al final la vida es tan frágil que todos podemos estar ocupando de alguien más adelante.
Es un texto crudo porque habla de realidades; falta de amor y empatía. Y también de la educación que va de la mano, y yo le agregaría el sentido común también.
Saludos profesor Frías y a todos los lectores y escritores de este hermoso Blog!!!
Tal vez, en otra perspectiva de menor impacto, a todos nos desinteresa lo que le suceda a quienes no están cercanos a nuestros afectos; pero se supone que para eso se inventó la escuela: para ayudar a construir mejores personas.y ya vemos que no es del todo así
Y este Blog es muestra de tal desinteres porque no a nosotros mismos nos volteamos ver
Saludos