"Sentía una pesadez extraña, como si alguien estuviera apretando mi pecho y me hundiera en la cama, no podía moverme, mucho menos hablar"



 



PARÁLISIS

 

Melina Monserrat Montenegro Sicairos

 

Cuando era más pequeña vivía con mis abuelos, la mayoría de mi infancia la pasé con ellos, eran como mis papás, mi vida era muy alegre, siempre me consentía y me educaron de manera respetuosa. Mi abuelita solía acompañarme a dormir durante las noches, yo era muy miedosa y cualquier ruido o sombra me hacía entrar en pánico, pensaba que por mi mal comportamiento algo me asustaría, mi abuelita ya sabía esto, por eso se quedaba en mi habitación hasta que yo me durmiera.

Recuerdo vívidamente lo que pasó una noche de ésas, como de costumbre mi abuela se quedó conmigo, pero en la madrugada se fue a dormir en su habitación. Recuerdo haber abierto los ojos y mirar desde mi puerta una silueta grande, muy parecida a la de mi abuelo, solo que éste no tenía ojos, se miraban huecos, al verlo acercarse, quise moverme, pero vaya sorpresa, no podía mover ni una parte de mi cuerpo, sentía una pesadez extraña, como si alguien estuviera apretando mi pecho y me hundiera en la cama, no podía moverme, mucho menos hablar. La silueta extendió su mano hacía mí, como si me quisiera ofrecer algo, lo que tenía en su mano era un pequeño triangulo amarillo.

En mi último intento de querer moverme para evitar que me acercara lo que tenía en su mano, lo logré. Pero accidentalmente moví tan bruscamente mi mano que golpeé la cara de mi mamá que había llegado de trabajar. Escuché que hizo un sonido de queja y entendí que no estaba sola, eso me dejó tranquila en ese instante, la curiosidad me hizo mirar toda la habitación, buscando esa extraña silueta.

A la mañana siguiente le pregunté a mi abuela si mi abuelo había ido a mi habitación en la noche, me respondió algo confundida que no que, si eso hubiera pasado, ella se daría cuenta ya que su sueño es ligero. Mi abuela no tendría por qué mentir, entonces, si no era mi abuelo, ¿qué estaba ahí conmigo? Han pasado nueve años y cada que apago la luz siento su presencia.

Casi no puedo dormir por las noches desde esa experiencia, no me siento sola al dormir y eso es desconcertante, vivo con miedo de volver a vivir algo así, siento que esa silueta no me dejara tranquila. Ya he hablado con mi mamá acerca de esto, para mi sorpresa, ella me contó que le había pasado lo mismo cuando era niña. Le pregunté que si esa silueta aun la acechaba, sé que me dijo que no para no asustarme, pero en ocasiones la he visto quedarse mirando a una esquina de su habitación durante la noche.

Anteriormente pensaba que era sonámbula, pero ella lo negaba a toda costa, siendo sincera, ya no sé que pensar y no quiero darle tantas vueltas. Tal vez esa entidad me esté cuidando o esté aprovechando un momento de vulnerabilidad. Sabes, a veces es difícil distinguir algo real de la fantasía.

Recientemente pude investigar acerca de este hecho tan extraño, parálisis del sueño, así se le llama, pude relacionar que tal vez eso fue lo que ocurrió, quiero pensar que solo fue mi imaginación haciendo de las suyas, pero cada que recuerdo parece algo tan real.

Si alguna vez despiertas en medio de la madrugada sin poder sentir tu cuerpo. Solo cierra tus ojos y no los abras, puede ponerse peor si te fuerzas a moverte, además puedes ver cosas peores y una vez que le mires se hará cada vez más real…

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