“Porque tú siempre fuiste mi lugar favorito, incluso cuando yo dejé de ser el tuyo”
LA CARTA QUE ESCRIBÍ MIENTRAS MI CORAZÓN
SE HACÍA PEDAZOS
porque incluso después de perderte… aun
así te sigo eligiendo
Javier Valenzuela Rodríguez
No sé
cómo se sobrevive después de perder al amor de tu vida. Nadie te enseña qué
hacer cuando la persona que era tu hogar se convierte en un recuerdo que ya no
puedes tocar. Nadie te prepara para el vacío que deja alguien cuando se lleva
también la parte más bonita de ti.
Y aquí
estoy… intentando escribirte mientras el pecho se me cae a pedazos. Intentando
despedirme de ti, aunque por dentro siga rogándole al universo que no te lleve
lejos de mí. Porque, aunque sonrío a ratos, la verdad es que desde que te vas,
todo se siente más frío, más inefable y aún más vacío.
Te dejo
ir… aunque hacerlo me esté destruyendo lentamente. Aunque cada parte de mí
quiera correr hacia ti, abrazarte fuerte y pedirte que no me sueltes nunca.
Pero entendí que amar también es hacerse a un lado cuando ya no eres el lugar
donde la otra persona quiere quedarse. Y duele… maldita sea, cómo duele aceptar
eso.
Ojalá
la vida te trate bonito. Ojalá nunca te falte amor, ni paz, ni alguien que te
abrace cuando tengas miedo. Ojalá encuentres a alguien que logre hacerte sentir
tan especial como yo intenté hacerlo todos los días. Alguien que te mire como
yo te miraba… como si fueras el milagro más hermoso que me pasó en esta vida.
Y
aunque me rompa decirlo, también espero que seas feliz incluso si esa felicidad
ya no me incluye a mí.
Porque
tú siempre fuiste mi lugar favorito, incluso cuando yo dejé de ser el tuyo.
Te amé
de una forma que no sé explicar. Te amé en mis días buenos y en mis peores
noches. Te amé cuando tenía miedo, cuando tenía dudas, cuando sentía que el
mundo entero se me venía encima. Te amé en silencio, en desvelo, en canciones,
en mensajes largos, en cada “cuídate” que escondía un “quédate conmigo”.
Y voy a
seguir amándote… aunque ya no estés aquí.
No como
quien espera volver, sino como quien aprendió que existen personas que jamás se
olvidan. Personas que se quedan viviendo dentro de uno, aunque la vida las
aleje. Porque tú dejaste huellas en cada parte de mí. En mi forma de querer, en
mi manera de mirar el amor, incluso en mis heridas.
Te voy
a extrañar tanto que habrá días donde respirar se sienta pesado. Te voy a
buscar sin querer en otras voces, en otras risas, en otras miradas. Voy a
recordarte en las canciones tristes, en las madrugadas silenciosas y en cada
lugar donde alguna vez fui feliz contigo.
Y
quizás lo más doloroso de todo… es saber que probablemente un día alguien más
podrá abrazarte mientras yo solo podré abrazar recuerdos.
Pero
aun así, gracias.
Gracias
por existir en mi vida aunque haya sido tan poco tiempo. Gracias por cada
abrazo que me salvó sin darte cuenta. Gracias incluso por el dolor, porque
después de ti entendí que amar de verdad también significa romperse de verdad.
Si
algún día el mundo te cansa, si alguna noche te sientes sola, si la tristeza
vuelve a tocar tu puerta… quiero que recuerdes que hubo alguien que te amó con
todo lo que tenía. Con sus miedos, con sus defectos, con el alma completa.
Y ese
alguien fui yo.
Te amo…
y creo que una parte de mí siempre lo hará. Aunque esta sea la última carta,
aunque el tiempo pase, aunque la vida nos lleve por caminos distintos. Porque
hay amores que no terminan; solo aprenden a vivir convertidos en nostalgia, en
poesía y en lágrimas que nadie ve.
Con todo lo que
fui.
Con todo lo que me rompiste.
Y con todo lo que todavía te ama.

Comentarios
Saludos compañero!!!