“Me dijo que hay días en los que la mente se llena demasiado, pensamientos que no se apagan, recuerdos que se meten sin tocar la puerta”
BOTÓN DE ENCENDIDO Y APAGADO
Celeste Giselle Quintero Plata
Unas platicas de esas que llegan en la
madrugada, donde todo se pone serio y en confianza, algo que no se dice en cualquier
momento, un amigo me contó que la marihuana es como tener un secreto en la
mente, no un botón cualquiera, sino uno de esos que no vienen en el manual de
la vida, no lo dijo con orgullo ni con culpa, solo como quien comparte un
secreto que le ha servido para sobrevivir ciertos días. Me dijo que hay días en
los que la mente se llena demasiado, pensamientos que no se apagan, recuerdos
que se meten sin tocar la puerta, ideas que giran y giran hasta que ya no sabes
ni por donde empezaron, como si nuestra cabeza fuera un cuarto pequeño con
demasiadas cosas adentro, y que en esos momentos cuando todo se amontona,
encontró una forma de bajarle a eso, ¨No es como que desaparezca del todo¨, me
dijo. ¨Todo eso es como una ruta de escape de la realidad¨.
Hizo una pausa, como buscando la palabra exacta
y luego agrego: ¨Es como si existiera un botoncito que deja en pausa todo, como
si apagara los pensamientos un rato¨, yo no dije nada, ni una sola palabra,
solo escuchaba su voz llena de serenidad que relaja.
Me platicó de como el tiempo cambia un poco, de
como las cosas se sienten más lentas, más suaves, como si el mundo dejara de
empujar tan fuerte, que la mente se queda en blanco, pero no en un vacío feo,
sino en un espacio donde por fin no hay tanta presión. Como si todo se
acomodara por un momento, aunque después vuelva a desordenarse.
Y mientras él hablaba, no sonaba perdido,
sonaba tranquilo. No como alguien que huye, sino como alguien que encontró un
lugarcito donde sentarse cuando todo se vuelve demasiado. Me dijo que no
siempre es así, que no siempre lo necesita, pero que hay días en los que la
cabeza no se calla, en los que todo se siente encima, y entonces ese botón
aparece.
No me explico más, tampoco intento convencerme
de nada, solo lo dijo y ya. Yo me quede pensando eso después, no en si está
bien o está mal, ni si en es bueno o malo, sino en lo raro que es que a veces
lo único que queremos no es que las cosas cambien, sino que dejen de sentirse
tan intensas, que alguien baje el volumen, que algo, lo que sea, nos dé un
segundo de silencio.
Tal vez por eso me lo conto así, en confianza,
porque no se trataba de la mariguana en sí, sino de ese momento donde todo se
apaga un poquito y por fin, la mente deja de hacer tanto ruido. Sentí que más
que contarme algo, me estaba dejando entrar a su mundo, porque hay cosas que no
se explican más de lo que ya son, solo se dicen y se escuchan,

Comentarios