"La escritura bonita y cursi también es necesaria y alguien la tiene que hacer"



 



LO QUE ESCRIBE UN HOMBRE, LO QUE ESCRIBE UNA MUJER

 

Marité Ibarra

 

Así como un solitario reconoce a otro solitario, ¿alguien puede distinguir o reconocer la escritura de un hombre y la de una mujer?

Pensemos en la siguiente situación: Una escritora tiene ganas de llorar, pero no tiene las excusas necesarias para hacerlo libremente, tampoco quiere verse débil ante los demás, así que llegando a su casa, con los sentimientos contenidos, avienta las llaves al sillón, prende su gran televisor y busca un melodrama o un documental triste, el cual es el pretexto perfecto para llorar y disimular sus verdaderos sentimientos, derramar sus lágrimas con libertad disfrazada, argumentando que vio una escena triste de lo que está saliendo en su pantalla. Después de desahogarse apaga la tele, toma su dispositivo y comienza a escribir. Y ésa es otra válvula de escape para lo que está sintiendo.

Ahora bien, ¿un hombre haría eso? ¿Cómo un hombre percibe la escritura y cómo se enfrenta a sus sentimientos y a sus ideas?

Un hombre y una mujer, aunque son complemento, diferentes, tanto en constitución física, emocional, como en estilo, personalidad, sensibilidad y perspectivas. No perciben la realidad de la misma manera, piensan diferente, sienten diferente y, por eso, escriben diferente.

Hubo un tiempo en que las mujeres no escribían, no les era permitido, eso de la literatura se trataba sólo de hombres y cuando una mujer escribía no era publicada, a menos que usara un pseudónimo de hombre, pero la realidad es que el autor era una mujer, ¿alguien podría distinguirlo? Hay lectores que tienen cierta tendencia por escritores masculinos; mientras que otros prefieren a las escritoras. La escritura bonita y cursi también es necesaria y alguien la tiene que hacer, ya sea un hombre o mujer o un término medio, pero la realidad es que existe y es bella. Novelas, historias de romance, del amor en todo su esplendor, las tragedias y demás, tienen que ser contadas, no cabe duda que la escritura seduce los corazones de hombres y mujeres…

Pero entonces surge una gran interrogante, ¿hay diferencias entre la escritura masculina y la femenina? Independientemente del género, cada persona es única y especial. Como individuos tenemos distintas formas de pensar, de ver las cosas, arrastramos diferentes antecedentes, vivencias, experiencias, formación; así que en la escritura todo eso sale a relucir hasta de manera inconsciente, lo quieras o no, porque la acción de escribir es un acto de confesión para con uno mismo pero también para el que nos lee, es una forma de autodescubrimiento y reconocimiento de sí mismo y que, al momento de publicarlo, ya no es tuyo solamente, se los das a los demás, es un riesgo que corres, por eso no todos se animan a hacerlo.

Y aunque cada quien tiene individualidad, las mujeres seguimos siendo mujeres. En lo que a mí respecta, me encanta ser mujer y creo que mi forma de redactar, posiblemente me delate, es cierto que en ocasiones me pongo en modo masculino. Trato de pensar y sentir como hombre, aprendo de los hombres que me rodean y con quienes convivo, pero a veces siento que no logro conectar ciertas ideas o emociones masculinas ¡eso es obvio porque NO soy hombre! Me gustan los hombres eso sí, simplemente porque soy toda una mujer, como bien lo expresa Albert Hammond.

Bueno una mujer, esto lo digo porque me identifico con ello divinamente, en el encuadre perfecto, en consonancia con mis propias características del género que me corresponde, las mujeres en la escritura, y esto según algunos críticos que se han dedicado a estudiar la pluma femenina, hacemos referencia al plano doméstico y de casa, el cual es un lugar en el que muchas pasamos suficiente tiempo o quizá un poco más, por ello hablamos de espacios interiores, decoraciones, detalles más explícitos y ambientes que conocemos muy bien. Sabemos lo que hay, en dónde están guardadas las cosas, sabemos del orden establecido y esto también se refleja en lo que escribimos. En el contexto doméstico surgen historias, se recrean momentos imaginarios que cobran vida una vez plasmados y cuando el lector les da lectura.

Además, se dice que, la escritura femenina se centra en relaciones sociales, se es más específica en las formas de convivencias, en sentimientos desarrollados, en sentidos e intuiciones, en el sexto sentido. En situaciones fantásticas, maravillosas e irreales, en la exploración de la intimidad, de la cotidianidad, tienden a crear a sus personajes parecidos a ellas en algunas formas, también pueden contar sus experiencias enmascaradas, ocultas o fingidas, les gusta protagonizar sus propias historias. Asimismo, se atribuye a la literatura escrita por mujeres, con más detalle a la hora de narrar sensaciones y emociones como tal, así como una mayor riqueza léxica, especialmente en oraciones largas y en el uso de adjetivos, como recurso exquisito de la descripción.

El ámbito literario, históricamente, ha estado dominado por hombres, eso es innegable, pero en cuanto a la escritura y formas de redactar en los hombres, se ha visto que es más egocéntrica, tiende a centrarse más en la acción, es más directa, su narrativa suele ir al grano sin tantos rodeos ni detalles, se inclina hacia la aventura y lo grotesco. También es fantástico a su modo, creativo e irreal, con personajes fuertes y características bien definidas, con tramas concretas situadas en contextos claros y bien desarrollados.

Obviamente, estas características pueden variar, por ejemplo, hay mujeres que escriben novelas policiacas, con violencia explícita y lenguaje soez, cuya escritura pareciera a la de un hombre; y, a su vez, hay hombres con una sensibilidad sobresaliente, tan íntima, siendo estos rasgos estereotípicamente del sexo opuesto. Y la escritura ahí está, hombres y mujeres escribiendo a la par, ¿acaso hay diferencias?

La literatura femenina generalmente es asociada con contenido sentimentaloide, cursi y blando, pero eso no es así. En las mujeres también hay acción, batallas, sangre; y en los hombres, de igual forma, hay romanticismo, poesía nata, amor, sentimentalismo; así que es difícil encasillar a la literatura de esta manera.

Sin embargo, algunos dicen que sí, otros que no, que es ridículamente incierto, pero lo cierto es, que ser hombres y mujeres tienen sus rasgos, sus características peculiares, las cuales salen a relucir en su escritura. Sin importar el género biológico de cada escritor, la verdad es que ambos sexos pueden incursionar en cualquier temática. Nadie escribe mejor, ni nadie lo hace peor; al contrario, las diferencias nos complementan. A plena luz del día pasar del romance al terror, situarse en cualquier contexto, traducir pensamientos abstractos en palabras concretas, luchar tenazmente con seres extraterrestres y, a la vez, enamorarse de uno ellos, cualquier historia es válida, así como su forma de expresarla.

La literatura y las narrativas son diversas y libres, son aguas profundas donde hombres y mujeres pueden navegar sin dificultad, sin etiquetas, ni encasillamientos.

En la escritura se emplean armas para desencadenar en el otro: admiración, fascinación y, si se puede, locura. Si alguien me preguntara, Marité, ¿qué pretendes con este escrito? Yo les contestaría con arrogancia “pretendo que te vuelvas loco por mí”, no viene mal tener un admirador más, ¿no lo creen? Cada quien desarrolla sus propias armas para provocar emociones, admiración, respeto y atracción emocional en los hombres y mujeres. Todos los que escribimos, sin darnos cuenta, estamos seduciendo al lector, le hablamos bajito al oído con firmeza y presunción. Así que mientras haya oportunidad hay que escribir al estilo de cada quién ¡nunca hay que dejar de escribir!


Comentarios

Estimada Marité, la Literatura, como arte, no tiene sexo ni género biológico; hay, sí, contextos sociales, históricos, políticos, familiares, personales que, de alguna manera, inciden en la escritura de los autores, sean hombre o mujeres. Pero, también es claro que, en ciertas circunstancias, lo femenino prima en algunos textos; y, a la inversa, lo masculino se hace presente. Y, también, la historia consigna que muchas artistas fueron oscurecidas por los “artistas” que usurparon sus creaciones, tanto en escritura, como en pintura y en la ciencia; pero siempre, al final, la verdad prevalece y el mundo se enriquece con su mirada creativa: de hombres, mujeres… o de cualquier otra identidad.
Saludos, José Manuel Frías Sarmiento
Marité Ibarra dijo…
Buenos días!!! Gracias maestro Frías por esta publicación en esta linda mañana de lluvia. La literatura es así, un arte y todos pueden tener acceso a ella. Aunque cada quien tiene su estilo, sean hombres o mujeres, todos tenemos esa oportunidad tanto de escribir como de seleccionar los libros que queramos, la información que nos llame la atención para leer, independientemente de quien lo haya escrito.
Y las mujeres abriéndose camino también en este rubro.
Muchas gracias por su atención prestada y por regalarme el comentario.
Saludos!!!
GILBERTO MORENO dijo…
Amiga Marité, concuerdo y coincido contigo respecto a los que escribes en esta ocasión. Ciertamente hombres y mujeres tenemos una perspectiva muchas veces distinta sobre las cosas de la vida. Es por estas diferencias que la vida no es monótona ni aburrida. Te imaginas un mundo donde solo impere la visión masculina, o solo la perspectiva feminista. No imagino la vida sin un complemento. Saludos amiga, muy interesante tu texto. Tu amigo, Gilberto Moreno.
Marité Ibarra dijo…
Amigo Gilberto, esperaba tu comentario y te lo agradezco un montón!! Las diferencias totalmente nos complementan, por eso hombres y mujeres se enamoran y le escriben al amor!!!
Muchas gracias por leer mi texto y dejar tu opinión. Seguimos en contacto literario...
Te mando un fuerte abrazo!!!
María Porcella dijo…
Tú escrito de hoy, me hizo pensar en que yo siempre siento que Gabriel García Márquez escribe como mujer. En sus texto hay mujeres que hablan de mujeres. Por otro lado, parecía que la novela María la escribió una mujer y no Jorge Isaac. Mientras Elena Garro parece que escribe con toda su alma de temas románticos, temas de la política... de la guerra. Está Isabel Allende y Ángeles Mastretta que escriben como el Gabo. Marcela Serrano escribe para desahogarse, y toca temas sociales dolorosos, amorosos y de mujeres tristes. Mary Shelley escribió, y no parece que fuera una mujer la del clásico Frankenstein. Rosa Montero,
Agatha Christie mujeres con diferentes géneros, a la última no he leído. Pero lo que escucha me recuerda a Paco Ignacio Taibo II, a mí me gusta más leerlo por todo lo que pasa el detective Héctor Belascoarán Shayne, para un superhombre que sobrevive a todos los peligros; y, por último me acuerdo de José Emilio Pacheco, no sé si tiene estilo de mujer o de hombre. A mí se me hace que escribe como periodista.












Marité Ibarra dijo…
Estimada Porcella, gracias por retroalimentar este texto y por dar tu opinión sobre lo leído. Respecto a la escritura de hombres y mujeres, es algo que no sé cómo describirlo, intenté hacerlo en mi texto pero siento que me faltó darle otro giro y ahondar en otras cosas, y en cuánto a lo que mencionas de la escritura de Marquéz no es la primera vez que leo sobre eso y su estilo al momento de escribir, el cual puede confundirse.
De nuevo reitero mi agradecimiento por tu lectura y aportación.
Te mando un fuerte abrazo!!!

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