"Esa lluvia blanca, dulce, tibia, transparente; que sus ojos cansados y marchitos, jamás podrán ya contemplar"
ENGAÑO DE LLUVIA
Dr Luis Enrique Alcántar Valenzuela
15.06.2026
Tranquilo.
En estado de aflicción, como tú lo elijas. Con calma dolorosa, ¡acéptalo! No sólo
le vas a extrañar, en los lugares comunes que todo mundo festeja sobre ellas.
En mañanas infinitas de primavera, verano, otoño e invierno. Voltearás con
autoridad disminuida, hacia aquel valle extenso, desgarrado de las pieles
simientes de los cerros de esta ciudad. Para engañarte de nuevo e ilusionarte
que ella, cual ninfa esculpida por un Miguel Ángel sinaloense, estará sentada
esperándote. ¡Qué ingenuo eres! Ahora sí, acéptalo con lágrimas suaves,
topándose con la lluvia parsimoniosa. Esa lluvia blanca, dulce, tibia, transparente;
que sus ojos cansados y marchitos; jamás podrán ya contemplar. Jugaré, a mi
modo, que tu mirar sea mí mirar. Traduciré esa compleja acción a través de mi
vetusto ADN, escenificado en mi mirada. Pero no será la misma, ya no es, ni
será ése su mirar al cielo lluvioso. Ya no le pertenece. Ya no me pertenece. Llora
y contempla, qué más da. Es la primera lluvia que tu Santa Guadalupe no tocó,
ni tocará. Ni con sus ojos, menos con su tacto perdido en la inmensidad de
segundos transcurridos, que le arrebataron su sensibilidad. Lloro con la lluvia.
La contemplo a ella tras el vaho denso, de esas gotas pegadas en mis ojos.
Inexorablemente lloro por ella, aunque me engañe con la lluvia.

Comentarios
Saludos, estimado Dr. Luis Enrique.
Un abrazo, su amigo José Manuel Frías Sarmiento