"¡Cómo tengo ganas de hacer Taichi! - ¡Qué bien! ¿Y por qué no haces? -  Porque me da vergüenza. -  ¿Vergüenza, por qué? -   Porque van a decir que estoy loca"


 



LOCA POR EL TAICHI

 

María Madrid Zazueta

 

En los pasillos del Hospital Psiquiátrico las dos mujeres caminaban y contaban una y otra vez las 125 columnas que sostienen el techo de los pasillos.  Terminaron de contar y no sabían que hacer, mientras tanto seguían caminando viendo lo que hacían otros internos. Unos dormían en el piso y otras en el césped. Pero otros, los menos, eran guiado por otro interno que les ponía ejercicios de yoga. Las dos mujeres se quedaron en silencio mirando a unos y a otros. En especial, a los que hacían yoga. Cuando llegaron a otro pasillo empezaron a dialogar.

-        ¡Qué fachada de ejercicios los del yoga!

-        Hace muchos años estuve haciendo Taichi.

-        ¿De verdad? Yo tengo mucho que hago y ¡cómo tengo ganas de hacer Taichi!  

-        ¡Qué bien! ¿Y por qué no haces?

-        Porque me da vergüenza

-        ¿Vergüenza, por qué?

-        Porque van a decir que estoy loca

-        ¿Dónde crees que estamos?

-        Sí, verdad.

Las dos mujeres estallaron en carcajadas y continuaron el recorrido por el tercer pasillo.


Comentarios

Querida María, cuánto gusto me da volver a publicar un teto tuyo en este Blog al que tú viste nacer y ayudaste a crecer. Y más que sea un texto lleno del humor que tanta falta nos hace para sortear episodios difíciles que la Vida nos pone como para calcular la fuerza de nuestra Fe y de nuestra reciedumbre. Y aún en pasillos y ambientes en los que prima la angustia y la incertidumbre, Dios permite rayitos de Luz que iluminan los senderos en momentos que más se necesita la luz de una sonrisa, como la que emerge de tu breve pero interesante y emotivo texto.
Saludos, un abrazo, tu amigo de siempre, José Manuel Frías Sarmiento
Marité Ibarra dijo…
Buenos días!!! Porcella todos tenemos cierto grado de locura, pero unos más que otros, eso sin duda.
Y aquí estas mujeres deben sentirse libres de ejercitarse como les de la gana, lo importante es hacer movimientos y rutinas. Yo nunca he estado en el hospital psiquiátrico, aunque debería visitarlo de vez en cuando.
Es un gran gusto verte escribir de nuevo, seguimos leyéndonos...
GILBERTO MORENO dijo…
Estimada amiga Maria, olvidaba el placer que da leerlos, andaba un poco perdido pero me encontré. Los saludo con agrado esperando reciban mis breves pero afectuosos comentarios. y este de la "locas" por decirlo así, me acorde de los personajes de chespirito, lucas y chaparrón bonaparte. Saludos, tu amigo, Gilberto Moreno.
María Porcella dijo…
Muchas gracias por leer mi texto y en especial a los que comentan. ¿Qué sería de los escritores que nunca reciben retroalimentación de quien nos lee. Muchas gracias, de nuevo por leer y comentar este texto corto y ojalá les ponga una sonrisa en su rostro.
Ian dijo…
Maestra María, qué grato es volver a leerla por aquí Un texto corto, significativo y humorístico es lo que nos presenta. Irónico en cierto modo, y tiene un mensaje muy profundo (por lo menos para mí ¿Por qué no hacer del mundo nuestro propio manicomio? ¡De todos modos, todos estamos locos! Si uno se quiere poner a hacer yoga a media calle, debería poder hacerlo sin pensar en qué dirán los demás Un texto para reflexionar, maestra, un abrazo.
María Porcella dijo…
Gracias Ian, gracias por el comentario y la profundidad con que lo ves. Fíjate que me recuerda las incongruencias en varias situaciones. Saludos y un fuerte abrazo.

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