4 POEMAS QUE SALIERON DE UN INTENTO EN UNA MAÑANA CUALQUIERA

 

Marité Ibarra

 

-El agua busca su nivel

El agua busca su nivel como mis manos buscan tu frágil cuerpo,

como el sol observa callado a la tenue luna,

como una brújula radiando desesperada por su norte.

El agua busca su fuente original,

esa de donde emergió por primera vez.

Donde fue feliz siendo clara y cristalina,

como si fuera pura de verdad.

 

Ahora busca llegar al mismo nivel perdido, ese que dejó un día,

una marca ahogada por otras nuevas corrientes, ellas mismas la han desplazado,

eso pasó por haber dejado su fuente verdadera, por ir probando nuevos caminos.

El agua quiso volver a recuperar lo suyo, sin contar que todo había cambiado ya.

Un amor intentó volver donde fue feliz, pero su marca ya fue borrada.

 

-Encuentro con el azulejo

Caminando por el sendero, con la mirada agachada,

pateando piedras, alzando polvo,

sin querer encontré un pedazo de azulejo,

uno pequeño pero interesante,

era hermoso mejor dicho;

brillante, centellante con los rayos del sol,

era gris con hilos entrelazados, formando figuras que quise descifrar.

Observé tanto los patrones, las formas, los signos, que sin querer,

me introduje al mundo de los azulejos perdidos, rotos y quebrados,

tirados por ser pedacera inservible,

y entonces me pregunté con los puños apretados:

¿Quién determina lo que sirve de lo que no?

¿Por qué algo tan hermoso fue desechado como una simple piedra común?

 

Mi encuentro con ese azulejo me puso a reflexionar infinitamente,

en las muchas posibilidades de estar para luego no estar,

de ser útil y después desechado, entrar en una etapa de supervivencia,

una triste realidad tanto para humanos como para objetos.


-Ella tiene una verruga negra detrás de la oreja

Es una verruga horrible, áspera y rugosa, una marca de que no es humana,

pues una verruga así nadie la tendría.

Ella nació de esa manera,

con esa espantosa verruga detrás de la oreja,

a esa clase de mujer se le debe matar desde la cuna,

pero nadie lo hizo a tiempo.

 

Sin embargo eso no impidió que los hombres la quisieran,

la desearon aún más de lo normal, como si su verruga los atrajera de cierta forma.

Pero ella no es una mujer; es un ser oscuro y perverso,

en su verruga está la maldad implantada, sólo que la disfraza con su pelo.

 

Es un feroz animal vestido de piel, de una exquisita piel, forrada de belleza,

disfrazado de ternura inocente, pero tiene la marca,

esa que destruye los corazones de sus amantes,

los cuales explotan de dolor, ella los atrae para devorar sus sentimientos.

 

Ella es la maldad hecha mujer… ¡jamás te atrevas a amarla!

 

 

28 días con 500 noches

 

Te escribí un cuento mientras te esperaba inquieto,

mientras me consumían los días,

cuando mis sueños eran arrebatados y devorados por las soledades de la noche.

 

Cuando escuchaba ruidos extraños y me moría de miedo,

cuando disvariaba por las altas temperaturas nocturnas,

sin que nadie me ayudara, sin que nadie lo notara…

Mi cuerpo temblaba de frío, y yo con los ojos cerrados pensando en ti,

en tu retorno, en ese reencuentro sin final.

 

Todos los meses llegaban a 28 días con 500 noches,

el almanaque se alteró, el tiempo fue encapsulado en otras unidades,

no sabía si llorar a carcajadas, quedé como mimo triste y sin esperanza,

atrapado en una constante sin salida,

pidiendo una compensación en forma de autoestima.

 

Pero ¡oh grata sorpresa! Con este cuento que te escribí,

¡Fui el hombre más cotizado del mundo editorial!

¡Quién lo diría!, un cuento escrito en 28 días y 500 noches del mes de Febrero,

y al final yo gané miles de pesos con tu partida, sin ese retorno tan deseado.

Comentarios

Marité Ibarra dijo…
Buenos días!! Profesor Frías, le agradezco la publicación de estos 4 poemas escritos en un mes de 28 días.
Me siento muy afortunada de estar entre todos ustedes!!
Saludos!!!

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