"Ahora vuelvo, tal vez no para armar la tremolina, pero sí para terracear frente al bello Palacio Real que nos espera en un recorrido histórico y cultural único e irrepetible en la cultura universal"
MADRID,
MADRID, MADRID
José Manuel
Frías Sarmiento
Dicen que Lara le compuso el chotis más icónico sin
conocerlo y seis años más tarde, en 1954, al bajar del avión, y pisar por
primera vez el suelo de Madrid, se arrodilló para besar la tierra de España y
decirle con suma reverencia y profunda veneración: "¡Hola
madre! ¿Cómo has estado?".
Dicen
que también y antes del famoso chotis Madrid, El Flaco de Oro compuso la
hermosa canción Granada, que luego se volviera el Himno de la ciudad española
que conocería 32 años después, en 1964.
Dicen
que el estribillo "Madrid, Madrid, en México se piensa mucho en ti"
se ha cantado por millones de madrileños y por otros tantos de visitantes que
recorren las calles de Madrid; y dicen que cada año, en las fiestas de mayo,
miles de chulapos y de chulapas lo bailan con alegría en la pradera de San
Isidro, por lo cual este chotis creado por Agustín Lara,
se ha convertido en el más famoso y castizo himno de la ciudad capital de
España. Un país que se ha convertido en un amplio museo viviente y colectivo
que alberga obras de arte, arquitectura y recuerdos culturales que le dan
identidad y la distinguen ante el mundo maravillado por el Museo del Prado, La
Puerta de Alcalá, la Sagrada Familia, el Acueducto de Segovia, la Casa Natal de
Cervantes, las colecciones y la inmensidad del Palacio Real, entre muchas
otras que luego comentaré con detalle.
Ahora
quiero sentir la pasión de Agustín Lara por esta Ciudad a la que vuelvo para
reafirmar que, una vez respirado el aire de Madrid, has de volver una y otra
vez, aunque no hayas frotado la cola del Oso recargado en el Madroño de la
Plaza de la Puerta del Sol, a la que los madrileños se refieren como
simplemente Sol.
De
Madrid supe por primera vez en El Aguaje, cuando en un pequeño radio de marca
Hitachi, mi padre escuchaba el programa El diván azul, con puras canciones
compuestas y cantadas por Agustín Lara. Y ahí, un plebillo de rancho escuchaba
extasiado las notas y los versos de una canción que hablaba de la crema de la
intelectualidad, de unos claveles en la Gran Vía, de un vinillo de jerez, de
una emperatriz de Lavapiés y una tremolina que se armaría en cuanto llegaras a
Madrid; enmarcado todo en la gracia de un piropo retrechero más castizo que la
Calle de Alcalá. Y desde entonces me quedó la tonadita de esta linda y pegajosa
estrofa: "Madrid, Madrid, Madrid / En México se piensa mucho en ti / Por
el sabor que tienen tus verbenas / Por tantas cosas buenas que soñamos desde
aquí".
Y
allá en el rancho cercano al Dique Mariquita, yo soñaba con ir a una ciudad tan
bonita y elegante que ahora me hace volver para caminar por sus calles tan
limpias, tan cuidadas y seguras: tan llenas de cultura, de historia, de arte y
de un hablar tan castizo como el que leyera y escuchará hablar en El Ingenioso
Hidalgo Don Quijote de la Mancha.
Ahora
vuelvo, tal vez no para armar la tremolina, pero sí para tapear en algunos
bares con Juan, disfrutar de un rica Tortilla de patatas de Julia, callejonear
con Daniel y Lizbeth por Lavapiés, La Latina o por El puente de los suicidas;
o, para todos juntos con Rosina terracear frente al bello Palacio Real que nos
espera en un recorrido histórico y cultural único e irrepetible en la cultura
universal.
Y con el respeto y el anhelo de aprender y enriquecer mi cultura, muchos años después de escuchar su nombre en la voz de un gran artista mexicano, es que vuelvo a Madrid con la ilusión de encontrarme con esta ciudad como si fuere la primera vez.

Comentarios