“Y si me vuelve a preguntar cuáles razones le vuelvo a contestar que muchas y muchas y muchas razones. Ahorita no me acuerdo, pero hay muchas razones por las cuales yo debo tener diez”
EN BÚSQUEDA DE LA CALIFICACIÓN
Carlos Jaziel Heredia Jacobo
Ahora
espero poder dedicar dos páginas a explicar o a demostrar el por
qué me debería de calificar esta materia con un buen diez. De antemano le pido
una disculpa si comienza a notar muchos verbos y muchos adjetivos, pero
necesitamos alargar este texto lo más que podamos, así como usted lo ha pedido,
pero lo hago con gusto porque entiendo que es amante de la lectura y sé que
mientras más texto, más lo disfruta, más lo goza, más se divierte, más feliz se
pone, más se regocija, más se enorgullece, y sobre todo, más se alarga el
texto. Bueno, ya.
Para
comenzar, le envío un cordial saludo, porque saludar es uno de los tantos
aprendizajes indirectos que me llevo del curso (no, no le estoy copiando a
Carolina), yo también he aprendido eso. Estoy de acuerdo que al inicio me
cuesta un poco, tal vez por vergüenza, por no estar acostumbrado, por la falta
de confianza o por el simple miedo a ser ignorado, cosa que me ha sucedido más
de una vez al decir un “buenas tardes”. Pero usted y todos hemos sido testigos
de que esto ha ido evolucionando y que es parte de un proceso, que de solamente
y a duras penas decir un “buenas tardes” al entrar, se llega al punto de darle
un fuerte apretón de manos para saludarlo en cada clase. Claro, ha ayudado un
poco ver el ejemplo de los demás cuando lo saludan y uno no se puede quedar
atrás. Sin embargo, aun así, hoy mi perspectiva es diferente y uno se siente
incompleto al llegar al salón y no haberle apretado la mano para saludarlo, por
lo que lo considero un aprendizaje óptimo y necesario para empezar a generar
vínculos con personas que nos pueden aportar un beneficio. Quién sabe… un
apretón de manos podría llevarnos a una plática con un Secretario de Educación
(ya nos hizo imaginar situaciones de ese tipo).
Ya
llevamos media cuartilla y todavía no empiezo con las razones, esto de pedirnos
escribir libremente sí funciona, a uno le brotan palabras hasta por donde no
con tal de cumplir con las 2 páginas mínimas, mejor nos hubiera pedido más y
capaz descubríamos un nuevo Shakespeare, pero ya ni modo, por el momento lo que
nos ha pedido es suficiente para hacerle entender el por qué me debe de poner
un grandioso diez de calificación final, así que por fin le daré las razones,
serán breves pero concisas y exactas, nada más deme chance de completar este
párrafo con 8 renglones para que no se vea feo y se vea completo y ahí sí, ya
comienzo con las razones y el por qué me merezco el diez. Listo, ya son 8
renglones, ahora sí. ¿Por qué me merezco un diez?
Yo
siento que soy merecedor de una calificación final de diez, porque no existe
calificación de once ni de doce, entonces me conformo con un diez. Además,
desde las primeras clases me aprendí el nombre de la materia, se la puedo
recitar en este momento mire: “Estrategias de Comunicación en los Procesos
Socioeducativos”. Aunque a mí nunca me la preguntó directamente, pobre Vanessa
nunca se lo aprendió, pero para mí ella también merece un diez porque tuvo su
cumpleaños en su clase, profe. No sea malito, el sol sale para todos, ya de una
vez pónganos el diez a todos.
Además
de aprenderme el nombre de la materia, hay un millón de razones más por las
cuales yo debería de tener un diez con usted, ¿Cuáles razones? Muchas. Y si me
vuelve a preguntar cuáles razones le vuelvo a contestar que muchas y muchas y
muchas razones. Ahorita no me acuerdo, pero hay muchas razones por las cuales
yo debo tener diez, principalmente porque en la clase de hoy nos dijo: Hay un 90% de posibilidades de que les deje la calificación que
ustedes pongan en este texto, que tenemos que creérnosla, y aquí estoy yo,
creyéndome merecedor de un fabuloso diez. ¿Por qué? Porque así debe de ser
profe, por favor, por favorcito, ¿Siii?.
Bueno,
como creo que necesita saber más del por qué demonios me tiene que poner un
diez a mí, entonces le doy más razones, no quiero fallas, no quiero errores,
quiero dieces, así que ahí le va: Asistencia al 99% de las clases, solamente
falté a una y lo acepto, un jueves 16 de octubre que me salió un fuerte
compromiso de ir a la inauguración del estadio de los Tomateros, usted me va a
entender maestro, ¿verdad? Además, me sentía un poco mal y no pude asistir a su
clase, creo que fue más por ese motivo, aún tengo secuelas de ese resfriado.
Obviamente sé lo que está pensando, tendré varios retardos, porque en varias de
sus clases llegué después de que tomara lista, pero… profeeeee, a ninguna clase
llegué después de la 1:35PM, me aventé todas sus clases completas y todas sus
preguntas, por lo tanto, merezco el diez por estar ahí presente en el 99.9% de
sus clases.
Otro
punto a mi favor por el cual mi calificación debe ser un increíble diez, es
porque yo siempre fui de llegar al aula, sentarme y poner total atención al
tema del día, mis únicas interrupciones se debían a que tenía que callar al
Lucky porque estaba portándose mal y ladrando a mi lado, como siempre. Fuera de
eso, constantemente atento a sus explicaciones, participando en la manera de lo
posible asintiendo con mi cabeza cada que su mirada llegaba a mi lugar. Pero
también verbalmente, cuando usted realizaba una pregunta al aire para probar
nuestro saber, ahí solía entrar yo, con un comentario que le hiciera confirmar
que, a veces sí y a veces no, estábamos poniendo atención. Pero las ganas y el
interés nunca faltaron y eso es lo importante. No lo culpo si se siente
decepcionado de nosotros, nos agarró en nuestro peor semestre, lleno de
responsabilidades como el servicio social, diplomados, materias y, peor aún,
que uno se agarró novia corajuda y eso me tiene el estrés al 100%, pero ése es
otro tema. Aun así, el esfuerzo le
hacemos y aquí estamos, rogando porque nos pueda poner una calificación que nos
haga felices.
Sí,
felices, felicidad sería tener diez, sentirme orgulloso y poder decirles a mis
padres que un maestro tan reconocido como lo es el Maestro Frías me puso diez,
sería algo totalmente presumible, algo que no cualquiera lo tiene y que me hará
darle un nuevo sentido a la vida. Ojalá eso sucediera, sería muy feliz.
Hablando
ya del desempeño en clase, la exposición que realizó mi equipo sobre “La
comunicación mediada por la tecnología” fue muy buena, lo describo así porque
no nos hizo observaciones, o quizás se le olvidó o hubo un cambio de tema
repentino, pero prefiero pensar que fue muy buena y que se quedó sin palabras,
así me siento mejor. Hubo cumplimiento, disciplina, respeto, participación en
todo lo que se requirió. Y cómo olvidar cuando me tocó hablar sobre los
deportes en el mural que realizamos sobre el Aniversario número 494 de nuestro
querido Culiacán.
Ya, si
de plano mis razones no fueron suficiente, entonces le puedo invitar unos
camarones o invitarlo al café “Libre Pensador” que se encuentra
por el boulevard Lola Beltrán en la plaza Mivia Lola (Ya lo investigué) para
poderle mencionar más razones o escuchar sugerencias de lo que debemos
hacer, a lo que nos debemos de animar siempre y lo que nos llevará a un futuro
prometedor. Hacernos notar, participar, aunque no tengamos ni idea de qué
estamos hablando, son unos de los tantos aprendizajes que me llevo en sus
clases, siempre estará en nuestros corazones y en el del Lucky como un buen
maestro. Gracias por hacerme escribir este texto maestro José Manuel Frías
Sarmiento y espero que sea suficiente para que considere su calificación.
PD: No se deje llevar por todo lo aquí redactado, yo acepto la calificación que usted vea justa para mí, siempre y cuando sea un diez.
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Saludos, Mtro. José Manuel Frías Sarmiento