“La planeación didáctica es flexible y susceptible de ajustes; aunque es un ejercicio sistemático e intencionado, se transforma a partir de la experiencia en el aula”
PLANEAR PARA TRANSFORMAR: la planeación didáctica como brújula del docente de preescolar
Dra. Virginia
Macíaz Ayón
Hablar de
planeación didáctica en preescolar es reconocer el eje que orienta nuestra
práctica cotidiana. No es un requisito administrativo, sino una acción
pedagógica consciente mediante la cual anticipamos, reflexionamos y tomamos
decisiones para favorecer el aprendizaje integral de nuestras niñas y niños.
Planear es proyectar con intención cada experiencia formativa, dando sentido y
dirección a lo que ocurre en el aula.
En educación
preescolar, la planeación surge de la realidad del contexto: parte del
diagnóstico, de las necesidades detectadas, de los intereses del grupo y de la
observación constante de sus avances. No se trata de diseñar actividades
aisladas, sino de organizar secuencias con propósito, jerarquizando contenidos
y Procesos de Desarrollo de Aprendizaje (PDA) para vincularlos con la vida
cotidiana y con experiencias significativas que impulsen el desarrollo integral.
El Plan de Estudio
2022 nos invita a comprender el currículo como un instrumento vivo, abierto y
flexible. Desde esta perspectiva, el codiseño adquiere especial relevancia, ya
que ejercemos nuestra autonomía profesional al contextualizar los contenidos
del Programa Sintético mediante el Programa Analítico y concretarlos en la
planeación didáctica. Es en este nivel donde nuestra experiencia, creatividad y
compromiso se traducen en decisiones pedagógicas pertinentes y fundamentadas.
Planear permite
organizar el proceso educativo con claridad: definir propósitos, seleccionar
metodologías activas, prever recursos, establecer mecanismos de evaluación
formativa y realizar ajustes razonables para atender la diversidad del aula.
Cuando la planeación es sólida, la enseñanza deja de ser improvisación y se
convierte en una intervención consciente, estructurada y transformadora.
Asimismo,
la planeación se fortalece en el trabajo colaborativo. Planear en colectivo,
por grado o por grupo, enriquece la reflexión entre pares, favorece la
coherencia curricular y potencia experiencias educativas más integrales.
Planear desde la perspectiva de las Metodologías como el Aprendizaje Basado en
Proyectos Comunitarios, el Aprendizaje Basado en Problemas, el Aprendizaje en
Servicio o la Indagación con enfoque STEAM permiten que el aprendizaje sea
situado, significativo y vinculado con la comunidad, También puedes planear a través de diversas
modalidades como Talleres Críticos, Rincones de Aprendizaje, Centros de
Interés, Unidades Didácticas, Aprendizaje Basado en Juego (ABJ) y Proyectos,
las cuales invitan a las niñas y los niños a aprender mediante el juego, la exploración, la reflexión y la
acción.
Desde este
enfoque, cada modalidad se convierte en una herramienta pedagógica que favorece
el desarrollo de habilidades clave como la observación, la indagación y la
resolución de problemas, promoviendo que comprendan su entorno y participen
activamente en su transformación.
La planeación
didáctica es flexible y susceptible de ajustes; aunque es un ejercicio
sistemático e intencionado, se transforma a partir de la experiencia en el
aula. Como señalan Giné y Parcerisa (2003), planificar implica tomar decisiones
sobre las intenciones educativas y los medios para concretarlas (p. 7), mientras
que Díaz (2018) la reconoce como una labor esencial para articular
coherentemente el currículo y favorecer aprendizajes significativos. En este
sentido, planear supone contextualizar los contenidos y generar ambientes que
promuevan un aprendizaje dinámico y con sentido.
Planear no es
llenar un formato.
Planear es
construir caminos de aprendizaje.
Planear es asumir con responsabilidad y conciencia nuestra misión educativa.
Como señala la SEP
(2025), en Orientaciones para la Quinta Sesión Ordinaria del Consejo
Técnico Escolar
“La planeación didáctica representa el momento en que el currículo deja de ser
un documento y se convierte en experiencia viva dentro del aula. Reflexionar
sobre ella implica reconocer que planear no es cumplir con un formato, sino asumir
una postura ética y profesional frente al aprendizaje de nuestras niñas y
niños. Es un proceso intencionado que articula propósitos, contenidos y
evaluación, siempre desde el contexto y la realidad del grupo”. (p.9)
Espero que este
escrito sea de gran utilidad no solo para las y los docentes de nivel preescolar,
sino para todo profesional de la educación que, desde cualquier nivel o
modalidad, asuma el compromiso de planear con conciencia, ética y sentido
transformador. Porque educar implica responsabilidad, pero planear con
intención implica trascendencia

Comentarios