“En las granjas lecheras, las mujeres eran ordeñadas hasta que no les quedaba ni una sola gota de leche”



 



¡LO VÍ EN EL FUTURO!

 

Marité Ibarra

 

En un futuro no muy lejano, pero sí en el futuro, una gran enfermedad azotará de nuevo a la humanidad, pero esta vez será diferente, este brote de virus mortal, sólo atacará a algunos animales del planeta y específicamente a las hembras. Esta enfermedad matará sobre todo a las vacas, a las cabras, las ovejas, las burras y las yeguas. Será un azote a nivel mundial y la tierra colapsará nuevamente por una gran devastación y descompensación.

La gente se sumirá en la anarquía, la desesperación, pues al estar muertos todos estos animales, dejará de existir la leche, sí la leche de vaca, de cabra, y la legendaria leche de burra. Con tal desabasto y desequilibrio ambiental, nuevos grupos delictivos organizados se formarán, y comenzarán a traficar, pero ahora: leche materna.

Además de este extraño virus moviéndose por el planeta, las mujeres lactantes comenzarán a desaparecer, madres primerizas, madres experimentadas todas por igual, serán arrancadas de sus hijos y sus familias, serán secuestradas para ser reclutadas en “granjas lecheras”, que en realidad eran laboratorios clandestinos e inhumanos, y así fabricar leche materna en polvo, para posteriormente distribuirla en el mercado a través de una red de traficantes en todo el mundo. De esa manera surgió el gran cártel criminal denominado “la mafia del pezón”.

A las pobres madres secuestradas y llevadas a esas granjas lecheras, les ponían grandes teteros (en forma de chupones) conectados a sus dos pechos, los cuales succionaban toda la leche posible de su endeble cuerpo. Eran alimentadas con atoles, avenas, sopas, caldos, todo elaborado a base de agua, levadura, leguminosas, cereales y soya, con el maligno propósito de seguir extrayéndoles más y más leche. Pero llegaba el momento que el alimento no podía compensar tanta pérdida de nutrientes en ellas, pues eran explotadas todos los días y por largas horas, así que era demasiado el desgaste físico y emocional, que nada lo podía equilibrar, al final del día quedaban todas secas, adoloridas y con los ojos hundidos.

En las granjas lecheras, las mujeres eran ordeñadas hasta que no les quedaba ni una sola gota de leche. Los mafiosos las sentaban en sillones y les conectaban los teteros los cuales hacían que con la fuerza de la succión, exprimieran a estas pobres mamás, y una vez extraída la leche, ésta viajaba por mangueras transparentes y eran conducidas a un gran caldero, con el cual mediante un proceso industrial de deshidratación, hacían polvo la leche, sólo las dejaban descansar treinta minutos, y cuando eran alimentadas de forma rápida.

A las mujeres que por estrés u otra razón se les secaba la leche, eran por fin desechadas y después despedidas, no sin antes, recibir una gran paliza. Las que sobrevivían podían irse con su familia, pero en condiciones deplorables, todas débiles y anémicas, apenas podían sostenerse, otras morían en el intento del regreso a casa.

Esta leche era vendida sólo a un grupo élite de la enferma sociedad futurista, como a magnates de grandes corporativos, líderes políticos, artísticas reconocidos, y a poderosos hombres de negocios. Compraban esta leche de alta calidad, la más pura y noble que pudiera existir, esa que se les robaba a los bebés, leche selecta con nutrientes únicos y especiales, pues los traficantes no podían adulterarla en lo más mínimo, ya que perdían sus valiosas propiedades.

La infame gente que compraba la leche materna en polvo, la usaban para endulzar su café, para hacer ricos postres, comidas exóticas, o simplemente para comérsela a cucharadas. En una ocasión me tocó ver a un jeque gordo de Dubái, atragantarse de tal manera con leche materna disuelta en agua, en un gran biberón hecho exclusivamente para él. Era de oro puro con incrustaciones de diamantes, y con una mamila hecha de látex cien por ciento natural. Se tragaba la leche con tal desespero, que se le escurría por las comisuras de la boca hacia el cuello, comportándose como un bebé adulto,  me dio ¡asco verlo actuar de esa manera tan grotesca y repugnante! Fue espantoso contemplar esa escena que quiero borrarla de mi mente, pero cada vez que lo intento se mete más y más. Este desgraciado tipo, justificaba su vil comportamiento por el hecho de no haber sido amamantado de pequeño, por eso, de repente perdía la cordura y se creía un bebé con un gran biberón rebosante de leche calientita y haciendo sonidos guturales infantiles.

La mafia del pezón era una organización delictiva a escala mundial, super organizada y estructurada, había sedes, subsedes y células en todas las ciudades. Desde grandes países hasta en pequeñas comunidades, las mujeres que tenían bebés eran raptadas y llevadas a las granjas lecheras para sacar de ellas este valioso líquido.

Fue tanto el caos originado, que las mujeres que salían  embarazadas eran escondidas por sus esposos, algunas lograban con éxito su cometido, pero la mayoría no. Con esta violencia, muchas mujeres murieron, unas cuantas regresaron, pero otras ya nunca más aparecieron, dejando en sus familias y en sus hijos un gran dolor ocasionado. Por tales razones, la cantidad de mujeres en el mundo fue disminuyendo drásticamente y en pocos años, pero el tráfico de leche materna continuaba.

Después, cualquier mujer ya era secuestrada y ultrajada para embarazarlas, y seguir traficando con su leche, por eso muchas jovencitas preferían quitarse la vida, antes que quedar embarazadas y ser reclutadas en las granjas lecheras, todas las familias del mundo sufrían constantemente, no había autoridad ni leyes, los cárteles establecían su propia justicia.

Mientras tanto, la ciencia estudiaba el virus y logró crear una vacuna para esa enfermedad, y aunque ya no había vacas, ni cabras, ni ovejas ni burras, lograron clonarlas igualando su ADN. Cloraron a muchos animales extintos, hasta que se consiguió la producción de animales lecheros de forma masiva, con la finalidad de contrarrestar el impacto de la mafia del pezón. Sólo así volvió a circular rica y saludable leche entre las personas, pero ahora de animales clonados, la vacuna la tenían preparada por si volvía a surgir de nuevo el virus, pero éste jamás volvió a aparecer.

Como el índice de mujeres disminuyó considerablemente, surgió otro desequilibrio social, pero ahora por la escasez de hermosas féminas. El cártel del pezón poco a poco perdió fuerza, ya que a los hombres les dejó de importar la leche materna, ahora querían mujeres; mujeres frescas, saludables y fértiles con las cuales reproducirse. Se les veía por las calles como perros rabiosos, sólo hombres deambulando como fieras enloquecidas, como zombis irrazonables, arremetiendo unos contra otros, horrible espectáculo. Viendo este sombrío panorama, la ciencia y la tecnología de años futuristas, una vez controlado el mercado negro de la leche materna en polvo, se anticipó a la falta de mujeres en el mundo.

Así que, para compensar tal perdida, la ciencia, con la ayuda de la IA crearon masivamente hermosísimas mujeres androides, con la capacidad de enamorar a los hombres, de seducirlos, de embriagarlos de amor y placer. Así que los hombres solitarios, desesperados y pervertidos por mujeres, comenzaron a comprar androides femeninas a diestra y siniestra, algunos compraron hasta más de una docena, otros sólo podían comprar una y así las amaron pérfidamente. Ellas no envejecían, no se cansaban, no protestaban, ni se ponían feas ni gordas, ni de mal humor, siempre estaban al pendiente de las necesidades de sus dueños y disponibles para el amor las 24 horas del día.

Sin embargo, esto sólo era una estrategia de marketing y logística a largo plazo, mientras se cuidaban en laboratorios altamente controlados, a las pocas mujeres que habían quedado en el planeta, y nacieran más niñas en el mundo. Pero repentinamente, como ¡cosas del destino! algo horrible e inesperado pasó… como si las androides femeninas lo hubieran vivido ellas mismas, fue como si en sus tarjetas madres hubieran implantado un código oculto de sed de venganza, que se activaría a los pocos años.

Y así sucedió, de pronto, las robots comenzaron a cobrarle odio a los hombres y a revelase, así comenzó una masacre sin igual. Donde las androides asesinaron a todos aquellos que ultrajaron y mataron a las indefensas mujeres humanas, a todas aquellas que fueron reclutadas, que fueron absorbidas en las granjas lecheras, y entonces comenzaron a hacerles justicia. Ellas con sus propias manos acabaron con todos los cárteles del mundo, con los capos y delincuentes más buscados, y también eliminaron tenazmente a todos aquellos que tomaron leche materna en polvo, nadie se escapó. Por cierto, ese gran jeque gordo de Dubái, fue asesinado por su “chica ideal”, de una manera espeluznante.

Una androide en particular, llamada Dorothy R-17 lideró este movimiento revolucionario e independentista a la vez, y todas las robots del mundo entero se unieron a la lucha, y así comenzó este feroz genocidio, fue una guerra sin igual porque llegado a este punto, los hombres también se aliaron y combatieron a las androides para intentar sobrevivir.   

La aniquilación fue brutal e indescriptible, y cuando finalmente esto terminó, no quedaron ni hombres ni mujeres androides en el planeta, sólo quedaron unos cuantos niños y niñas, jovencitos y jovencitas menores de 12 años, los cuales con el tiempo volvieron a repoblar la tierra, y así surgió una nueva era, una era más sana aparentemente, aunque con gran dolor tatuado en sus genes. Se inventaron otras leyes que rigieron a la floreciente sociedad, y así la humanidad se reinició, pero ahora con la ayuda de la IA, la cual fue determinante y pieza clave para el progreso social y ambiental, ella los llevó de la mano, nunca los dejó solos, esto sin saber lo que sucedería decenas de años después…

¿Qué si cómo sé yo todo esto? Escucha bien lo que voy a decir, presta atención a mis palabras; yo era un hombre ordinario y común, viviendo una vida impuesta por los demás, indeseable, pero al que siempre le gustó explorar la naturaleza, así que una vez estando yo solo, al borde del delirio y en el peor momento de mi vida, donde había tocado fondo abruptamente, decidí renunciar a los lujos y comodidades, dejar todo atrás, familia, trabajo, dinero, y aventurarme y adentrarme en las montañas, acantilados, entre ríos y cascadas. Sólo deseaba acampar, observar las estrellas en las noches, conseguir y cocinar mi propia comida, olvidarme de las rutinas, de las responsabilidades, caminar sin rumbo ni dirección, sin sentirme presionado ni atado a nada, decidido a ser un hombre rústico y austero, ya llevaba varios meses vagabundeando, ordenando mis pensamientos, estando en paz y en equilibrio emocional.

Caminando andaba yo, cuando entre veredas y caminos inaccesibles, encontré una peculiar cueva y dentro de ella… ¡una máquina del tiempo abandonada! ¡Quién lo iba a creer!

Emocionado y con un propósito nuevo en mi vida, regresé a la modernidad de mis días, y después de años de estudio y reparaciones, ¡logré viajar por el tiempo! Fui a muchas épocas pasadas, pero me aterraba viajar hacia el futuro, y ver mi propio futuro, así que siempre visitaba el pasado. Estuve en muchos periodos de la historia humana, pero un día, decidí enfrentar mis más grandes temores, y con todo el optimismo del mundo reunido, viajé al futuro…

Así fue cómo miré y viví todas estas atrocidades que acabo de describir, al principio quería involucrarme en todo, detener las tragedias; prevenir el virus, ayudar a las pobres mujeres, evitar a toda costa la IA, pero me di cuenta que no debía hacerlo, sufrí mucho por todo lo que acontecía, pero hoy junto conmigo desafortunado lector, ya eres parte de esto lo creas o no, porque acabo de compartir contigo lo que vi en el futuro…

Comentarios

Anónimo dijo…
Sin duda un escrito bastante peculiar debido a su historia, pero me agradó mucho leerla
Anónimo dijo…
Este texto me causó tal impresión que hasta cierto punto se me hizo un poco cómico, y me fue de mi agrado porque este "futuro alterno" rompe con los estereotipos de los futuros que normalmente vemos en los cines y en libros.
Siempre he admirado tu gran creatividad e imaginación que tienes estimada Marité, compañera de parranda literaria para expresarte, a través de la palabra escrita y este texto no es la excepción. El cartel del pezón, titulo muy original, de acuerdo a la violencia que se vive actualmente en Sinaloa y en la mayoría del país. Pero que también acabó pagando todas las que debía a las mujeres a quien tanto les hizo daño en esas granjas lecheras. Y lo paradójico es que también fueron mujeres que acabaron con ellos, pero creadas con inteligencia artificial.
Interesante narrativa en la que un personaje toma el papel protagónico y describe acciones que tal vez reflejan lo que tú también quisieras hacer para salir de la rutina y hacer lo que te plazca de acuerdo a tu personalidad.
Esperemos que esa acciones negativas para la humanidad queden hasta ahí. Como algo que puede ocurrir en el futuro. Saludos cordiales.
Marité Ibarra dijo…
Estimado amigo Alfredo. Agradezco muchísimo este comentario, de un texto futurista y extraño a la vez un poco largo pero es una trama que se fue dando mientras escribía.
Y pues realmente siento impotencia por los sistemas actuales de justicia pero qué más podemos hacer....
Gracias de nuevo por leer y comentar.
Le mando un gran abrazo!!!
Marité Ibarra dijo…
A mis estimados anónimos también les agradezco mucho sus comentarios, también sé quienes son y cuando pueden me comentan, se turnan el celular para hacerlo.
Gracias ARHI Y SDHI Saludos!!!

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