14 de Febrero, Día del Amor y la Amistad
"El amor no pide permiso / cuando huele sangre tibia / debajo de la piel”
DIENTES
DE SABLE
Por: Ian Báez Palazuelos
El amor muerde tan profundo
porque nunca aprendió a tocar con cuidado.
Y nosotros, ingenuos,
tenemos dientes de sable
y hambre antigua.
Nos
enseñaron a amar como se caza:
con el cuerpo entero,
con los colmillos por delante,
con esa urgencia
que no sabe medir consecuencias.
Te
probé el día en que nos conocimos.
No fue ternura, fue instinto.
Te quise de golpe,
como se muerde lo que se cree eterno,
como si el tiempo fuera una presa
y no un aviso.
Amar
así es hermoso,
pero también torpe.
Porque nadie puede tragarse a otro
sin quedarse sin aire.
Porque confundir amor con devorar
termina ahogando incluso al más fuerte.
Nos
mordimos creyendo que eso era quedarse.
Nos aferramos pensando que era cuidado.
Pero hay heridas que no vienen del odio,
sino del exceso.
Para
amarte, no puedo comerte así
Debo aprender a soltar la mandíbula,
Aunque tu sabor sea intenso
Tal vez no está hecho para entrar en mi boca
Ámame
sin guardar tus colmillos
Arranca la piel que acariciaste
El deseo te dirá que soy carne
Aunque yo te implore lo contrario
Porque
un Dientes de Sable jamás entenderá
Que no se debe matar
A lo que tanto se ama
Pero, aun así,
el cuerpo no escucha razones.
Late.
Se tensa.
Se lanza.
El amor no pide permiso
cuando huele sangre tibia
debajo de la piel.
Cerati
lo sabía:
Somos caníbales de amor
Dijo que te tomes el tiempo,
Tiempo para desmenuzarme.
Pero aun así
la canción suena a colmillos rozándose,
a bocas abiertas
antes de aprender a esperar.
Porque
hay besos
que no quieren labios,
quieren carne.
Hay miradas
que no observan,
acechan.
Y hay amores
que no saben quedarse quietos
cuando el hambre manda.
Te
quise como se quiere lo vivo:
con miedo de perderlo
y ganas de poseerlo todo.
Te quise con la boca llena,
con las manos temblando,
con el cuerpo olvidando
que amar y devorar
no siempre son lo mismo.
Y
aun así te mordería otra vez.
No por crueldad,
sino porque hay amores
que nacen con colmillos
y mueren con la boca abierta.
Porque a veces,
amar es aceptar
que somos bestias hermosas
aprendiendo a no romper
lo que más hambre nos da.
Jamás podre ser tu amigo
Te comí entera el día en que nos conocimos.

Comentarios
Tú poema me gustó en verdad, es intenso, provocativo, revelador, porque una vez probada la fruta, ya no te espinas.
Sir Williams te mando un fuerte abrazo!!
Saludos grandes!!!