“Yo lo escribiré por ti con tinta roja, lo escribiré y lo narraré sin rodeos ni límites, sólo lee lo que escribiré, prometo no asustarte”





ABRAZANDO UN ÁRBOL

                                                               

Marité Ibarra

 

Quiero oler a más de un árbol por aquí, abrazarlos y pegarme a cada uno de ellos, quiero sentir nuevamente el papel que hay dentro de sus entrañas, fundirme en su savia como un mosquito atrapado. No soltarme nunca de él, ya que ahí está mi esencia de escritora perdida en memorias remojadas, entre papeles oxidados, amarillos, usados y reutilizados. Ya se han acabado mis hojas, no hay más papel en donde escribir, ¿quién saciará mi sed entonces? ¡Sólo un árbol lo hará!

Mis pasiones están intactas, inamovibles, listas y en espera de ser construidas, escritas en papel y tinta. Los árboles me aportan todo lo que necesito para escribir ¡perenne abeto no te marchites sigue latiendo en mi corazón! ¡Tú eres la creatividad hecha en mis pensamientos, amo cada hoja que te llena de vida, ese follaje elegante que te distingue! Como melena de león presumido lo sacudes cada vez que el viento sopla molesto.

Déjame esconderme dentro de ti, todo estará bien cuando duermas ¡muere para que yo siga existiendo! Tu corteza es áspera, pero te desnudaré de una vez por todas. No soy una oportunista, más bien soy una vampira natural, deseosa de ti, quiero convertirte en mi más bella obsesión y utilizarte para desenmascarar mis más bajos desvaríos literarios, endulzando con tu miel el más amargo té  de ajenjo que me hará vomitar exquisitos pensamientos, esos que no entenderás pero que son necesarios destaparlos para que contemplen la luz de una noche mística de luna llena. ¡Toca a mi puerta la inspiración y no hay donde plasmarla! La frustración llega disimulada de mal humor, mis colmillos salen de repente, es un movimiento involuntario, pero que me recuerda que estoy viva y deseosa de probar árboles.

A lo lejos se escucha el lamento de un lobo hambriento, una gran pelea se desatará si me encuentra aún abrazada a este abeto, porque aquí estaré cuidando todo el tiempo lo que ya es mío, hasta que encuentre mi relevo en este mundo que sigue sin entender la literatura universal, que sólo los árboles conocen, que dentro de ellos guardan los secretos más íntimos de la humanidad creída y obstinada, de los poetas muertos, y  de aquellos que han sido silenciados por atreverse a escribir lo que nadie dijo en voz alta…

Quiero morder este gran árbol, infectarlo para que ya muera, necesito sus hojas para escribir ¡me consumo por dentro! Sólo esperaré unos cuantos días más, hasta que sea el momento justo, y hacerlo antes de que llegue ese estúpido lobo guardián de los bosques olvidados, que más bien es un depredador al igual que yo, sólo que con un ridículo título. No tengo ganas de luchar con él, pero sí de beber y saborear la tibia savia de este gran árbol. Tan sólo oler el papel que llevas guardado alborota mis pensamientos y mis entrañas, deseo que te mueras ya, y llevarte conmigo, sacar de ti más de un libro. Más de mil páginas, no alcanzará a llenarme. Necesito mantener a salvo mis memorias retorcidas, historias de una vampira literaria trasnochadora, ¿a alguien le interesa saber los secretos que guardan las noches?

Yo lo escribiré por ti con tinta roja, lo escribiré y lo narraré sin rodeos ni límites, sólo lee lo que escribiré, prometo no asustarte, sólo así entenderás la posición de los seres nocturnos que, como yo, logran intimidar más de una vez la miserable vida humana. Mientras tanto este árbol es sólo mío, lo cuido y me aferro a él, aun cuando nadie entienda lo que estoy por hacer…

Comentarios

Marité Ibarra dijo…
Buenos días a todos en esta fresca mañana!!! Aquí va de nuevo un texto más y la oportunidad de ser publicada, le agradezco mucho al maestro Frías por este espacio literario.
Que tengan un bonito día!!!
GILBERTO MORENO dijo…
Amiga depredadora de árboles, entiendo tu mezquina necesidad de saciar esa sed de sabia arborícola. Me transportas a un bosque encantado, oscuro y místico donde la luz de la luna descubre tu silueta entre la bruma espesa del bosque que te espera bullicioso a que claves tus vampíricos colmillos y los conviertas en esqueletos de vírgenes papiros, ansiosos de que los llenes de tu tinta y así culminar un en paz un epiléptico episodio. Bueno, eso me hizo sentir tu escrito amiga. Recibe un afectuoso saludo. Tu amigo y fiel fan. Gilberto Moreno.
Marité Ibarra dijo…
Amigo Gilberto qué comentario tan bonito e interesante. Diste en el punto, comprendiste perfectamente lo que quise decir en este texto, te uniste a mi sintonía. Me siento comprendida en esta aventura y más con tus aportaciones.

Muchas gracias por leer y comentar!!!
Seguimos en contacto!!!

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